Sábado, 23 de Mayo 2026
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Nadie lo esperaba: confirman que poner hielo en las lesiones perjudica la recuperación

Si eres de los que corre por una bolsa de hielo tras torcerse un tobillo, podrías estar saboteando tu propia sanación; aquí te contamos por qué

Por: Oscar Eduardo Bravo Gutiérrez

Por estas razones no deberías utilizar hielo luego de lesionarte. EL INFORMADOR / ARCHIVO

Por estas razones no deberías utilizar hielo luego de lesionarte. EL INFORMADOR / ARCHIVO

Durante décadas, la primera reacción ante una torcedura, golpe o desgarro ha sido correr inmediatamente al congelador, pero la ciencia señala que esta no es la mejor decisión. Un revelador estudio publicado en la revista Journal of Applied Physiology y liderado por expertos de la Universidad de Kobe en Japón, ha demostrado que aplicar frío retrasa significativamente la regeneración muscular.

La creencia popular en el mundo del deporte sostenía que reducir la inflamación era el camino más rápido y seguro hacia la sanación de los tejidos. Sin embargo, los investigadores japoneses descubrieron que las bajas temperaturas bloquean la llegada de los macrófagos proinflamatorios, que son las células encargadas de limpiar el tejido dañado.

Este descubrimiento sacude la herencia cognitiva de la medicina deportiva actual y cuestiona directamente el famoso Método RICE (Reposo, Hielo, Compresión y Elevación, por sus siglas en inglés). Este protocolo fue popularizado a nivel mundial en 1978 por el Dr. Gabe Mirkin, quien años más tarde reconoció públicamente que el frío podría no ser tan beneficioso como se pensaba.

El fin de la era del hielo en la medicina deportiva

Cuando aplicamos hielo sobre una lesión reciente, provocamos una vasoconstricción inmediata que reduce drásticamente el flujo sanguíneo en la zona afectada. Aunque esto disminuye la hinchazón visible y proporciona un alivio temporal del dolor agudo, también corta el suministro vital de nutrientes esenciales y oxígeno.

Sin este flujo sanguíneo adecuado y constante, el sistema inmunológico no puede enviar las defensas necesarias para iniciar el complejo proceso de reparación celular. La inflamación, lejos de ser un enemigo a combatir, es en realidad la respuesta natural y estrictamente necesaria del cuerpo para curar el daño tisular.

El equipo liderado por el científico Takamitsu Arakawa observó que, al suprimir esta respuesta inflamatoria con hielo, la formación de nuevas fibras musculares se retrasa de forma alarmante. En sus pruebas de laboratorio, los músculos tratados con frío mostraron una regeneración mucho más lenta, débil y defectuosa.

Consecuencias a largo plazo para tu recuperación física

Los resultados a largo plazo son aún más sorprendentes para quienes acostumbran usar bolsas de gel congelado tras hacer ejercicio intenso. A los 28 días de la lesión, el tejido muscular que no recibió ningún tipo de hielo era notablemente más robusto y presentaba menos cicatrices internas.

Por el contrario, el grupo expuesto a la crioterapia desarrolló fibras musculares más pequeñas y una mayor acumulación de colágeno fibrótico en la zona. Esto significa que el músculo no solo tarda más tiempo en sanar, sino que recupera su fuerza de manera deficiente, aumentando el riesgo de futuras recaídas.

Para los deportistas de alto rendimiento y las personas en rehabilitación, esta información es vital al momento de decidir cómo tratar un desgarro o esguince severo. La introducción de defensas de forma externa en los estudios resolvió el estancamiento, confirmando que el bloqueo biológico es provocado exclusivamente por las bajas temperaturas.

Nuevas alternativas respaldadas por la ciencia para sanar más rápido

Entonces, si el hielo ya no es la respuesta automática y universal, ¿cómo debemos actuar ante una lesión muscular grave en la actualidad? La medicina contemporánea sugiere adoptar un enfoque mucho más activo y menos invasivo con la temperatura natural de nuestro cuerpo.

El movimiento suave y controlado, siempre y cuando el umbral del dolor lo permita, ha demostrado ser mucho más efectivo para estimular la circulación y la curación. Mantener la zona en movimiento facilita que los macrófagos realicen su trabajo de limpieza celular sin sufrir interrupciones térmicas.

A continuación, te presentamos una lista de puntos clave para actualizar tu botiquín de primeros auxilios deportivos y mejorar tu recuperación:

  • Evita el hielo prolongado: Úsalo solo unos minutos si el dolor es verdaderamente insoportable, pero nunca como un tratamiento curativo a largo plazo.
  • Abraza la inflamación: Entiende que la hinchazón inicial es el primer paso fundamental de tu cuerpo para reparar el daño sufrido.
  • Fomenta el movimiento: Realiza contracciones musculares suaves y estiramientos ligeros para mantener el flujo sanguíneo activo en la zona.
  • Consulta a un profesional: Un fisioterapeuta certificado te guiará sobre cuándo es seguro y prudente volver a la actividad física normal.

Es sumamente importante destacar que los científicos continúan investigando si este efecto perjudicial se aplica de la misma manera exacta a las lesiones musculares leves. Por ahora, la evidencia científica es contundente en desgarros y daños severos, donde el uso del frío representa definitivamente un obstáculo para la salud.

La próxima vez que sufras un percance físico durante tu entrenamiento o en tu vida diaria, piénsalo dos veces antes de recurrir a las bajas temperaturas. Escuchar a tu cuerpo y permitir que sus mecanismos naturales de curación actúen sin interferencias externas es, según la ciencia actual, la mejor estrategia para una recuperación exitosa.

Esta nota fue redactada con ayuda de inteligencia artificial y revisada por un editor.

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