Sábado, 06 de Junio 2026
Estilo |

Hyundai Kona: La odio, pero es mi culpa

Esta SUV compacta tiene un estilo peculiar y una amplia oferta de motorización que la ha hecho popular en España

Por: Sergio Oliveira

La SUV compacta de Hyundai es exitosa en Europa. CORTESÍA

La SUV compacta de Hyundai es exitosa en Europa. CORTESÍA

Cuando renté un auto por un mes en Madrid, quería una SUV por la versatilidad para cargar cosas. En la aplicación donde lo hice (se llama Movere) yo quería una Dacia Duster, pero lo que había era una Hyundai Kona, con caja manual. Bien, pensé, ya que hacía mucho que no conducía un auto manual, pero me hizo odiarla.

La Kona es la versión de Hyundai del Kia Niro, es decir, una SUV compacta, con 4.36 metros de largo total. La actual generación es muy exitosa en España, al punto de que me quedé con la sensación de que hay una en cada esquina.

En la realidad ocupa el lugar 16 en ventas en territorio español, lo que no está nada mal para un vehículo con un diseño, por decir lo menos, controversial.

Exteriormente, tanto adelante como atrás, hay una tira de leds que divide el auto. Debajo del cofre en la parte delantera; en la tapa de la cajuela, en la trasera. El conjunto de faros se ubica dentro de un pentágono de lados desiguales, al igual que las calaveras. Hyundai encontró una simetría muy extraña en la Kona, que para muchos, al menos aquí, funciona.

Parte de su éxito se debe a una amplia oferta de motores, de gasolina o electrificados. La que me tocó es una HEV, es decir, híbrida no enchufable.

Ese tipo de vehículos representa 247 mil unidades vendidas este año, con 122 mil de gasolina.

“Mi” Kona tiene un motor de cuatro cilindros con 139 HP y caja de cambios manual de seis velocidades, o al menos esa fue la que nos tocó rentar. Curiosamente la página española de Hyundai jura que no existe Kona manual. Y ahí está el detalle.

Como la licencia de conducir mexicana solo es válida por seis meses en España, para estar un año aquí necesito la licencia española y para ello, el primer maestro que, de forma independiente, me vio conducirla, me hizo saber que tengo demasiados vicios que quitar antes de someterme a las pruebas para la licencia; el principal, usar el embrague más de lo necesario y dejar el auto llegar “suelto” antes de detenerse. Por ejemplo, en un semáforo.

Suena poco, pero una costumbre de 47 años, no se quita tan fácil. Así que, manejar la Kona me dejó algo traumado y me hizo odiarla, pero siendo honestos, la culpa es mía.

Temas

Recibe las últimas noticias en tu e-mail

Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones