Cada noche, la cama acumula sudor, bacterias y células muertas sin que se note a simple vista. Dormir en sábanas sucias no solo resulta incómodo, sino que puede afectar la piel, la calidad del descanso y la salud en general. Lo que parece inofensivo tiene el potencial de convertirse en un foco de irritaciones, alergias e incluso problemas respiratorios si no se cambia la ropa de cama con la frecuencia adecuada.Durante el sueño, el cuerpo humano llega a sudar hasta medio litro por noche y desprende miles de células cutáneas que quedan atrapadas entre las fibras. Este ambiente cálido y húmedo favorece la proliferación de ácaros del polvo, organismos microscópicos que se alimentan de dichos residuos.De acuerdo con un artículo de la BBC, por motivos de higiene vinculados al sudor y las células muertas que el cuerpo libera al dormir, las sábanas deben cambiarse cada semana o, como máximo, cada dos semanas para evitar la acumulación de residuos y la proliferación de ácaros. Asimismo, especialistas citados por Time Magazine señalan que, en solo una semana de uso, la ropa de cama puede albergar millones de colonias bacterianas.Sin embargo, la frecuencia del cambio puede variar según el estilo de vida y las condiciones individuales:Para eliminar los microorganismos acumulados y conservar las fibras en buen estado, se sugiere tomar en cuenta las siguientes pautas de lavado:Con información de SUN*** Mantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de WhatsApp ***OA