Sábado, 12 de Septiembre 2026
Estilo | Sueños

La razón médica por la que olvidas lo que sueñas

Durante la fase REM, regiones clave del cerebro como el hipocampo se desconectan temporalmente, impidiendo que las memorias oníricas se consoliden al despertar

Por: Óscar Ernesto Álvarez Gutiérrez

El olvido de los sueños es un mecanismo de limpieza mental. Nuestro cerebro descarta lo innecesario para estar listo y procesar la realidad del nuevo día. ESPECIAL / CANVA

El olvido de los sueños es un mecanismo de limpieza mental. Nuestro cerebro descarta lo innecesario para estar listo y procesar la realidad del nuevo día. ESPECIAL / CANVA

Despertar con la sensación de haber vivido una aventura increíble y olvidarla en segundos es una frustración universal. Hoy, comprender este fenómeno no solo resuelve una curiosidad milenaria, sino que revela cómo nuestro cerebro filtra información vital para proteger nuestra salud mental diaria.

La respuesta a este enigma nocturno reside en la compleja anatomía de nuestro cerebro. Durante la noche, el ser humano atraviesa diferentes etapas de descanso profundo y ligero.

Es en la Fase REM (movimientos oculares rápidos) donde ocurren las narrativas más vívidas. Sin embargo, la capacidad de retener estas historias depende de una sincronización perfecta al despertar.

El papel crucial del hipocampo

El hipocampo, la estructura cerebral responsable de transferir la información de la memoria a corto plazo a la de largo plazo, tiene un ritmo particular.

Según investigaciones respaldadas por expertos de la Universidad de Monash, como el neurocientífico Thomas Andrillon, esta región es una de las últimas en despertar.

Cuando una persona abre los ojos, el cerebro consciente arranca de inmediato, pero el hipocampo sigue rezagado. Si esta estructura no está activa, el sueño simplemente no se guarda.

Es como intentar guardar un documento en una computadora que aún no ha terminado de encender su disco duro. La información se desvanece rápidamente en el vacío.

La química del olvido nocturno

Además de la anatomía, la química cerebral juega un papel fundamental en este proceso de amnesia temporal que experimentamos cada mañana.

Durante el sueño profundo y la fase de ensoñación, los niveles de ciertos neurotransmisores fluctúan drásticamente en nuestro organismo.

La noradrenalina, una sustancia química esencial para la retención de recuerdos y la atención, cae a sus niveles más bajos mientras soñamos.

Sin la presencia adecuada de este neurotransmisor, la mente carece del pegamento químico necesario para fijar las imágenes oníricas en la memoria consciente.

Por otro lado, la corteza prefrontal, encargada del pensamiento lógico y la planificación, también disminuye su actividad. Esto explica por qué los sueños carecen de sentido lógico y son difíciles de estructurar.

¿Se puede entrenar la memoria onírica?

Aunque la biología juega en nuestra contra, los especialistas sugieren que es posible mejorar la retención de estas experiencias nocturnas.

El simple acto de mantener una libreta en la mesa de noche y anotar cualquier fragmento al despertar puede marcar una gran diferencia.

Al hacer esto, se fuerza a la corteza prefrontal a activarse rápidamente, estableciendo un puente sólido entre el estado de sueño y la vigilia.

Además, despertar de forma natural, sin el sobresalto de una alarma ruidosa, permite una transición mucho más suave para el hipocampo.

Los estudios demuestran que las personas que se despiertan gradualmente tienen mayores probabilidades de retener las narrativas creadas durante la noche.

En definitiva, el olvido de los sueños es un mecanismo de limpieza mental. Nuestro cerebro descarta lo innecesario para estar listo y procesar la realidad del nuevo día.

Esta nota fue redactada con ayuda de inteligencia artificial y revisada por un editor

*** Mantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de WhatsApp ***

OA

Temas

Recibe las últimas noticias en tu e-mail

Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones