¿Qué define la lealtad en nuestra especie y cómo se mide científicamente? El doctor Mark Dyble, investigador de la Universidad de Cambridge, decidió responder a esta pregunta. Su equipo no midió el deseo o las infidelidades, sino la "monogamia reproductiva": la tasa exacta de hermanos biológicos completos frente a medios hermanos.Para lograr esta precisión, los científicos analizaron datos genéticos de cementerios de la Edad del Bronce en Europa y yacimientos neolíticos en Anatolia. Cruzaron esta información histórica con registros etnográficos de 94 sociedades contemporáneas, como los cazadores-recolectores Hadza de Tanzania. El resultado es un espejo crítico de nuestra biología.Los datos de la investigación no dejan lugar a dudas: los humanos tenemos una tasa promedio del 66% de hermanos completos. Esta cifra nos coloca en el séptimo lugar entre once especies de mamíferos socialmente monógamos. Lejos de ser el pináculo de la fidelidad, demostramos una flexibilidad reproductiva que desafía nuestras normas morales.¿Quiénes nos superan en este torneo evolutivo de la lealtad? El primer lugar absoluto se lo lleva el ratón ciervo de California, un roedor que ostenta un inquebrantable 100% de hermanos completos. Le siguen el perro salvaje africano (85%) y el castor euroasiático (72,9%), demostrando que la exclusividad no es un invento humano.Nosotros, con nuestro 66%, nos ubicamos justo por encima del gibón de manos blancas (63,5%) y la simpática suricata (59,9%). Lo más irónico es que nuestros parientes evolutivos más cercanos, como los gorilas (6%) y los chimpancés (4%), están en el fondo de la tabla, con un enfoque mucho más promiscuo.En el extremo opuesto de la decencia reproductiva se encuentra la oveja Soay de Escocia, que apenas alcanza un 0,6% de hermanos completos por su sistema de apareamiento múltiple. Para entender cómo funciona este ranking y qué significa para nosotros, considera estos puntos clave del estudio científico:La monogamia humana no es una regla inquebrantable, sino una astuta estrategia de supervivencia. Nos movemos en una "élite de monogamia", pero con innegable tendencia a la flexibilidad.La próxima vez que juzgues las relaciones abiertas o los divorcios, recuerda que nuestra biología es un punto intermedio entre el estricto ratón ciervo de California y la promiscua oveja Soay de Escocia. Somos una especie que negocia constantemente entre el instinto de supervivencia grupal y la diversidad de nuestras prácticas.Esta nota fue redactada con ayuda de inteligencia artificial y revisada por un editor* * * Mantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de Whatsapp * * *OB