Cuando inicié con el proyecto de Gastrónomo Callejero, por sugerencia del buen Paco Solares, me puse a reflexionar qué quería con este propósito, cuál sería mi objetivo y cómo lo llevaría a cabo.Después de escribir qué era lo que no quería, fui dando forma a cómo redactar mis reseñas, cómo transportarte a ti, lector, a navegar por sabores y olores, a sentir capas y texturas, y así pues es como decidí y enmarqué algunas cosas que quiero platicarte hoy.Muchas personas me han comentado, a lo largo de estos seis años de escribir semana a semana, ¿por qué siempre pongo que está bueno un lugar que siempre califico bien? Y la respuesta es sencilla. Al enmarcar cuál era el objetivo de escribir algo para ti semana a semana, me propuse solo reseñar aquellos lugares en donde me haya ido bien y que cumpliera cuando menos con un 8 de calificación sobre 10, o lo que es lo mismo, 4 estrellas. De esa manera, tú solo leerás a dónde sí ir, no a dónde no, de mi parte.Me pasó, y de cuando en cuando me sigue pasando, que veo algún “foodie” influencer que recomienda algo y acudo y no pasa ni siquiera el 8 de calificación, y es que ellos, más que fooders, son casas de mercadotecnia que cobran por publicitar. La verdad, ahora los tomo como a dónde no ir, porque si un restaurante está desesperado por hacerse notar es que algo no están haciendo bien y acuden a ellos para que hagan creer que es lo mejor que han probado. Han sido muchos lugares de los que no he escrito y sí he visitado con la intención de presentártelos. Pero prefiero dejar a otros que hablen mal; mis principios me dicen que hay una inversión y generación de empleo y trabajo. Seguro a alguien sí le gusta el lugar. Yo no tengo que llegar y sentirme que soy alguien para señalar que está malo un lugar. Por eso, yo hago reseñas y no soy crítico, para respetar el trabajo de los demás. Quizá ese día no llegó el proveedor o faltó algún empleado o hubo otra circunstancia que no sabemos, y uno llega montado en su caballo a decir que estaba mal.Así pues, y con esa política, también toda vez que acudo a un restaurante nuevo, pago mi cuenta; eso me da la libertad de escribir mi sentir y de serte honesto en todo momento. Me va construyendo credibilidad cada vez que tú asistes a una sugerencia que leíste en mi columna, lo cual agradezco.Sí comento que escribo en el periódico acerca de restaurantes y pregunto qué platillos son los más pedidos y qué los puso en el mapa, porque seguramente esos son su buque insignia que hay que probar, y si me late los pido; si no, pues me voy a su menú y, cual común comensal, pido lo que se me antoja porque lo pagaré yo de todas maneras.Me pidieron un lugar en donde encontrar todas las reseñas para poder acudir a ellas y decidir a dónde ir para cambiar de rumbos y sabores. Te paso la liga www.gastronomocallejero.com; ahí encontrarás más de 320 reseñas que he escrito a lo largo de estos seis años. En el apartado buscar podrás escribir: lengua, americana, Tlaquepaque, pasta, taco… y te resolverá con opciones, y el mapa te llevará hasta el lugar.¡Sé feliz! CT