Hablemos de higiene personal, muchos de los objetos que utilizamos para el cuidado de nuestro cuerpo suelen acumular bacterias, por lo general esto se regula con la limpieza, pero con el tiempo, seguir usando los mismos utensilios, puede generar riesgos de salud.La esponja de baño, suele ser uno de esos objetos que pueden permanecer durante semanas o incluso meses en la regadera, sin embargo, el constante uso y la continua exposición a la humedad favorecen la posible aparición de gérmenes.Al permanecer en un ambiente cálido y húmedo, estos residuos pueden favorecer la proliferación de bacterias y algunos hongos. Por ello, mantener una limpieza correcta en este objeto puede prevenir posibles enfermedades cutáneas.Estudios microbiológicos han demostrado que bacterias como la Pseudomonas aeruginosa y el Staphylococcus aureus, así como diversos hongos y levaduras, pueden multiplicarse rápidamente en las grietas de estos utensilios.En una Esponja natural o de lufa: se recomienda cambiarla aproximadamente cada tres o cuatro semanas. Una Esponja sintética de plástico: puede durar hasta dos meses, siempre que se mantenga en buenas condiciones.No obstante, el calendario no es la única señal, por ejemplo, cuando la esponja presenta moho, manchas o un olor a humedad o desagradable, debe desecharse antes.Para reducir la acumulación de microorganismos, especialistas recomiendan:Para muchas personas, las manos son suficientes para lavar el cuerpo. La Academia Americana de Dermatología recomienda evitar las loofahs, esponjas exfoliantes y otros accesorios que pueden irritar la piel en personas con psoriasis.la Pseudomonas aeruginosa y el Staphylococcus aureus, así como diversos hongos y levaduras, pueden multiplicarse rápidamente en las grietas de estos utensilios. La acumulación de células muertas de la piel en la matriz fibrosa de la esponja proporciona el alimento necesario para que estas colonias prosperen durante semanas. El uso continuo de una esponja contaminada no solo anula el propósito de la limpieza, sino que puede reintroducir bacterias directamente en el cuerpo. Los dermatólogos advierten que la fricción constante al tallar la piel puede crear microdesgarros en la barrera cutánea. A través de estas pequeñas heridas, los patógenos ingresan con facilidad, lo que aumenta significativamente el riesgo de desarrollar afecciones como la foliculitis (inflamación de los folículos pilosos), eccemas o infecciones bacterianas severas.Además de prestar atención a la esponja, dermatólogos recomiendan evitar el agua demasiado caliente, limitar la duración de la ducha y optar por limpiadores suaves, especialmente si la piel tiende a resecarse.La Academia Americana de Dermatología aconseja duchas de alrededor de cinco minutos para personas con piel particularmente sensible o psoriasis y recomienda aplicar una crema hidratante sin fragancia después del baño.TG