Lunes, 15 de Abril 2024
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¿Qué pasa si te levantas tarde y no desayunas?

El equilibrio del metabolismo puede romperse si omitimos una comida, y sus consecuencias son un riesgo para la salud 

Por: G. Solano

Un buen desayuno debe incluir carbohidratos complejos, proteínas y grasas. UNSPLASH/Arianka Ibarra

Un buen desayuno debe incluir carbohidratos complejos, proteínas y grasas. UNSPLASH/Arianka Ibarra

No son pocas las personas que resuelven el dilema entre cumplir con las obligaciones diarias y dormir un poco más decidiendo omitir el desayuno, a final de cuentas, ya habrá tiempo para reponer la falta de alimentos, ¿o no? Oportunidades para saciar el hambre no faltarán, pero la necesidad de nutrirse adecuadamente y así tener un buen desempeño físico podría no satisfacerse de manera correcta.

Durante el sueño el metabolismo reduce su velocidad, pues sólo requiere mantener en funcionamiento procesos esenciales como la respiración y la circulación sanguínea, o específicos, como la liberación de hormonas dedicadas al crecimiento y al sistema inmunológico, y es el desayuno lo que proporciona la energía para las actividades conscientes que exigen esfuerzos físicos o mentales.

Cuando no se desayuna, los niveles de glucosa pueden bajar más allá de lo normal y causar fatiga, mareos e incluso desmayos. La respuesta natural del cuerpo como forma de compensación es liberar insulina, hormona que facilita la entrada de glucosa en las células, pero esto también propicia el almacenamiento de grasa.

Esto es, que no ingerir alimentos después de despertar no sólo no ayuda a bajar de peso, sino que resulta contraproducente, pues el cuerpo comienza a hacer una "reserva de grasa" en lugar de quemarla, y esta grasa se acumula principalmente en la zona abdominal, característica asociada a enfermedades cardiacas y diabetes.

Sobre este punto, es importante señalar que las fluctuaciones en los niveles de glucosa que suceden al no desayunar también son un factor de riesgo para desarrollar diabetes.

Por otra parte, el estómago reclamará alimentos preparándose para recibirlos y, entre otros procesos, producirá los ácidos necesarios para la digestión. Ante la ausencia de comida, estos ácidos actuarán sobre los tejidos del propio estómago y el esófago, causando molestias y, a la larga posibles úlceras.

Por último, la debilidad, la acidez y el hambre causan un malestar general que impacta en nuestro rendimiento intelectual y en el sentido del humor.

Evitar estas complicaciones es tan fácil como darse tiempo de desayunar o, si la prisa es inevitable, sacrificar una parte menos importante de la rutina matinal.

Por supuesto, un buen desayuno es mucho más que café y pan dulce, los expertos recomiendan incluir una fuente de carbohidratos complejos, como cereales integrales, frutas o verduras; una fuente de proteínas, como huevos, yogur o leche; y una fuente de grasas saludables, como frutos secos o semillas.

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