Los gritos de “¡Fátima, Fátima!” comenzaron apenas cruzó la entrada del recinto. En cuestión de minutos, el recorrido de la Miss Universo 2025 por Intermoda se convirtió en una escena de celulares levantados y decenas de personas intentando acercarse a la mujer que devolvió la corona universal a México. Sin embargo, mientras el desorden crecía a su alrededor, Fátima Bosch mantuvo la calma y respondió con sonrisas, saludos y un mensaje que terminó alejándose de la belleza física para centrarse en la empatía, la dignidad y el valor de las personas. Bosch llegó cerca de horas más tarde de lo pactado por organizadores, sin embargo enfatizó que arribó a la hora que ella le fue indicada.La reina de belleza acudió a la edición 85 de Intermoda como invitada especial para la revelación oficial de la “Colección Universe”, creada por DecorArte con motivo de su 25 aniversario. La firma, además, fue la encargada de elaborar la corona que hoy porta la mexicana como Miss Universo.El intento del público por obtener una fotografía generó constantes empujones, mientras que el equipo responsable de la logística de la modelo mantuvo una actitud poco cordial con representantes de los medios de comunicación.La tabasqueña —quien en todo momento permaneció accesible con la prensa y el público— aprovechó el encuentro para agradecer el respaldo que ha recibido de DecorArte desde antes de convertirse en la mujer más bella del universo.“Siempre han sido muy lindos conmigo. En un medio donde muchas veces te tratan como un objeto, encontrar personas que recuerdan que detrás de la corona hay una mujer de 26 años, con días buenos y malos, es algo que valoro muchísimo”, expresó.La diseñadora de moda de formación recordó que llevar el nombre de México a un certamen internacional fue una responsabilidad que asumió desde el primer día y que terminó convirtiéndose en su principal motor.“Representar a México fue un honor enorme. Nunca estuve ahí solamente como Fátima Bosch; estaba representando a millones de personas. México lo llevo en el corazón y en la sangre, y eso fue lo que me dio fuerza para no rendirme”.Durante la conversación con los medios relató que la preparación para Miss Universo está lejos de la imagen glamorosa que suele proyectarse.“La gente sólo ve el escenario, pero detrás hay meses de disciplina, de errores, de aprendizaje y jornadas larguísimas. Hay días en los que prácticamente no duermes porque debes prepararte física, mental y emocionalmente. Somos atletas de alto rendimiento y muchas veces eso no se alcanza a dimensionar”.Seis meses después de haber obtenido la corona, Bosch aseguró sentirse satisfecha con el trabajo realizado y consciente de que el final de su reinado está cada vez más cerca.“En cuatro meses estaré entregando la corona en Puerto Rico. Estoy feliz, tranquila y agradecida por todo lo que he vivido”.Lejos de hablar de logros personales, la Miss Universo dedicó buena parte de sus respuestas a reflexionar sobre el impacto que tiene la opinión pública y las redes sociales en quienes viven bajo el escrutinio permanente.“Cuando te conviertes en una figura pública, muchas personas olvidan que eres un ser humano. Creen que pueden opinar sobre cómo luces, cuánto pesas o cada decisión que tomas. Como sociedad todavía tenemos mucho que aprender sobre empatía”.Bosch reconoció que durante su adolescencia también vivió pendiente del reconocimiento de los demás y que durante años permitió que las opiniones ajenas definieran su autoestima.“Era muy perfeccionista y me importaba demasiado el qué dirán. Después entendí que mi valor no depende ni de los aplausos ni de las críticas, porque ambas cosas son pasajeras. La verdadera seguridad llega cuando sabes quién eres y por qué haces las cosas”.Por ello, aprovechó el encuentro para enviar un mensaje especialmente dirigido a las niñas y jóvenes.“Quiero que sepan que ya son suficientes. No necesitan llenarse de logros para merecer amor. Su pasado no determina quiénes serán mañana y todas tienen derecho a escribir una historia distinta”.A pocos meses de concluir su reinado, Bosch descartó que su futuro esté ligado a la actuación o al modelaje, pese a las propuestas que ha recibido.“Respeto muchísimo esas profesiones, pero yo estudié Diseño de Moda y quiero dedicarme a eso. También deseo trabajar de lleno en la filantropía y, más adelante, crear una fundación que apoye las causas que hoy puedo visibilizar gracias a esta plataforma”.Su formación académica también marcó parte de la conversación. Como diseñadora, defendió la moda como una herramienta para comunicar ideas y generar conciencia, más allá de la estética.“La moda nunca me ha parecido algo banal. Es una forma de hacer arte y de transmitir mensajes. Un diseñador puede cambiar la manera en que las personas entienden una realidad a través de su trabajo”.A quienes hoy buscan abrirse paso dentro de la industria les pidió paciencia y, sobre todo, mantenerse fieles a sus principios.“No renuncien jamás a su integridad por avanzar más rápido. Les van a cerrar puertas y habrá momentos en los que duden de ustedes mismos, pero los sueños no llegan por casualidad. Si están en su corazón, también tienen las herramientas para alcanzarlos”.La charla concluyó con una reflexión sobre la belleza, un concepto que, dijo, aprendió a mirar de forma distinta gracias a un consejo familiar que recibió cuando apenas era una adolescente.“Mi mamá y mi abuelo me enseñaron que lo importante nunca sería la envoltura, sino lo que hay dentro. Con el tiempo confirmé que las personas más bellas no son necesariamente las que cumplen un estereotipo, sino aquellas que transmiten paz, amor y hacen sentir bien a los demás. Esa, para mí, siempre será la verdadera belleza”, concluyó.NG