Un actor que ha construido su vida alrededor de su rostro descubre que puede perderlo todo cuando queda desfigurado. Su carrera, su identidad y hasta la posibilidad de reconocerse frente al espejo se desvanecen. La esperanza de recuperar su apariencia mediante un tratamiento experimental termina por arrastrarlo hacia una transformación mucho más perturbadora.Esa es la premisa de “Clayface”, la próxima película de DC Studios, que llegará a los cines de México el 22 de octubre. La producción recupera a uno de los antiguos adversarios de Batman para llevarlo a un territorio poco habitual en las adaptaciones de superhéroes: el horror corporal, un género que encuentra en la deformación y las alteraciones del cuerpo humano una fuente de angustia.Dirigida por James Watkins, responsable de “Eden Lake” y “Speak No Evil”, la cinta está protagonizada por Tom Rhys Harries, quien interpreta a Matt Hagen, un joven que pasa de las calles de Gotham al estrellato en Hollywood. Sin embargo, su ascenso se interrumpe cuando un jefe criminal lo deja desfigurado.Abandonado por quienes lo rodeaban, Hagen recurre a un tratamiento médico de vanguardia que logra devolverle su apariencia. No obstante, el procedimiento altera su percepción de la realidad y lo arrastra a una espiral de venganza.La historia plantea así una pregunta inquietante para alguien cuya existencia gira alrededor de su imagen: ¿qué sucede cuando una persona recupera su rostro, pero comienza a perder el control sobre su propia identidad? Clayface, conocido en español como Cara de Barro, apareció por primera vez en el número 40 de Detective Comics, publicado en junio de 1940. Fue creado por el guionista Bill Finger y el dibujante Bob Kane, quienes también participaron en la construcción inicial del universo de Batman.Su primera identidad fue Basil Karlo, un actor de películas de terror que, enfurecido por la realización de una nueva versión de una cinta en la que había trabajado, comenzó a asesinar a personas relacionadas con la producción. Para cometer sus crímenes utilizaba una máscara y adoptaba el nombre de Clayface, el monstruo al que había interpretado.A diferencia de sus encarnaciones posteriores, aquel personaje carecía de poderes sobrenaturales. Era un asesino disfrazado cuya historia evocaba el cine de horror clásico y figuras como el Fantasma de la Ópera.La versión más reconocible del villano llegaría dos décadas después. En diciembre de 1961, el número 298 de Detective Comics presentó a Matt Hagen, creado por Finger y Sheldon Moldoff.En las historietas, Hagen era un buscador de tesoros que descubría una sustancia extraordinaria capaz de transformar su cuerpo. El contacto con ella le otorgaba la facultad de modificar su apariencia, adoptar otras identidades y convertir su anatomía en una masa maleable.Con el paso de los años, distintos personajes asumieron el nombre de Clayface. Algunos adquirieron habilidades semejantes y otros desarrollaron historias propias, aunque la transformación física permaneció como uno de sus rasgos distintivos.Una de sus interpretaciones más recordadas apareció en “Batman: The Animated Series”, estrenada en 1992. En esta versión, Matt Hagen era un actor cuyo rostro había quedado desfigurado y que dependía de una sustancia experimental para recuperar su apariencia.El tratamiento terminaba convirtiéndolo en una criatura capaz de modificar su cuerpo a voluntad, pero incapaz de recuperar la vida que había perdido. Aquella adaptación dio al villano una dimensión trágica, marcada por la crisis de identidad y una obsesión cada vez más destructiva con la belleza. La nueva adaptación cinematográfica modifica un elemento importante del origen de Matt Hagen. Mientras que en los cómics de 1961 sus poderes procedían de una sustancia misteriosa, la película los relaciona con un procedimiento médico experimental y la desesperación de un actor por recuperar su apariencia.Este planteamiento abre posibilidades especialmente inquietantes para el horror corporal: una anatomía que pierde sus límites, un rostro capaz de adoptar formas ajenas y una identidad que deja de depender de una imagen estable. La piel se derrite, se transforma y parece adquirir una voluntad propia, hasta convertir el cuerpo en una amenaza para quien lo habita.El género tiene entre sus principales referentes al cineasta David Cronenberg, cuyas películas, como “La mosca” y “Videodrome”, exploran las consecuencias físicas y psicológicas de las mutaciones del cuerpo, así como el temor a perder el control sobre la propia naturaleza.El guion de “Clayface” fue escrito por Mike Flanagan, conocido por “Doctor Sleep” y “La maldición de Hill House”, junto con Hossein Amini. La dirección quedó en manos de Watkins, mientras que Flanagan conserva el crédito por la historia original.Además de Harries, el reparto incluye a Naomi Ackie como Caitlyn Corr y Max Minghella como John Borrelli. También participan David Dencik, Eddie Marsan, Nancy Carroll y Joshua James. En la producción intervienen Matt Reeves, Lynn Harris, James Gunn y Peter Safran. Aunque pertenece a la galería de enemigos de Batman, Clayface posee características que lo distinguen de otros criminales de Gotham. Su capacidad para cambiar de forma, imitar personas y alterar su anatomía lo convierte en un adversario especialmente difícil de identificar y combatir.La película formará parte del nuevo universo cinematográfico de DC Studios, encabezado por James Gunn y Peter Safran, dentro de la etapa denominada Dioses y monstruos. Por lo tanto, compartirá continuidad con producciones como “Superman” y “Supergirl”.Esto significa que no pertenecerá al universo independiente de “The Batman”, protagonizado por Robert Pattinson, aunque Matt Reeves participa como productor.La cinta también ofrecerá una oportunidad para explorar Gotham antes de que Batman tenga una presencia cinematográfica definida dentro de esta nueva continuidad. Watkins ha explicado que la influencia del vigilante se percibirá en la ciudad, aun cuando no sea el protagonista del relato.Con “Clayface”, DC Studios apuesta por una historia en la que el verdadero horror no proviene únicamente de las capacidades monstruosas de su protagonista, sino de la pérdida progresiva de aquello que lo hacía reconocerse como ser humano.Lo que comenzó en las historietas como una habilidad extraordinaria para engañar a Batman adquiere ahora una dimensión más oscura y trágica: la de un hombre que, en su intento desesperado por recuperar el rostro que perdió, termina convertido en una criatura incapaz de reconocerse a sí misma. CT