Viernes, 23 de Octubre 2026

Dos hermanos se enfrentan a Otis en “Contra el huracán”

Inspirado en una historia real, el largometraje reconstruye la lucha de dos jóvenes por sobrevivir a la tormenta, mientras explora las fracturas familiares y sociales que dejó el desastre

Por: El Informador

Benny Emmanuel y Kristyan Ferrer, en una escena de la película “Contra el huracán”. CORTESÍA

Benny Emmanuel y Kristyan Ferrer, en una escena de la película “Contra el huracán”. CORTESÍA

En la madrugada del 25 de octubre de 2023, el huracán Otis golpeó Acapulco con una fuerza que pocos habían podido imaginar. Apenas unas horas antes era una tormenta tropical, pero, con una velocidad inusitada y ante el asombro de la comunidad científica, se intensificó hasta convertirse en un huracán de categoría 5, uno de los más poderosos jamás registrados en la costa del Pacífico mexicano. 

En cuestión de horas, miles de personas quedaron expuestas a una fuerza natural que transformó sus vidas para siempre. Entre ellas estaban Marlon Valdez y Jonathan Trinidad, dos jóvenes que sobrevivieron a la tormenta mientras se encontraban a bordo de una embarcación. Su experiencia inspiró “Contra el huracán”, la nueva película de Jorge Michel Grau, quien encontró en aquel episodio una oportunidad para explorar los vínculos familiares, la desigualdad y las decisiones que toman las personas cuando su supervivencia está en juego.

La producción, que se estrena hoy en Netflix, sigue la odisea de Marlon y Jonathan bajo los nombres de Wirpul y Candi: dos medios hermanos, interpretados por Benny Emmanuel y Kristyan Ferrer, cuya relación se pone a prueba ante el destructivo paso del huracán.

Para Grau, responsable también de “7:19” y “Cada minuto cuenta”, producciones relacionadas con el terremoto de 1985, representar una tragedia real implica una responsabilidad particular: reconocer el sufrimiento de quienes la vivieron y evitar que su experiencia se convierta únicamente en entretenimiento.

“Ese era nuestro primer desafío: ¿cómo narramos o desde dónde narramos una historia que impacte emocionalmente a muchos mexicanos sin lastimarla y sin capitalizarla de mala manera?”, explicó el cineasta en entrevista con EL INFORMADOR.

La respuesta comenzó con una investigación sobre lo ocurrido aquella noche y conversaciones con los sobrevivientes, cuyo testimonio fue documentado por la periodista Beatriz Guillén. Ese acercamiento permitió definir el enfoque de la película, que privilegia los conflictos humanos por encima de la dimensión del desastre.

“Después de hablar mucho con ellos, hacer una investigación muy profunda de lo que había pasado, la decisión fue contar una historia francamente mexicana, desde la identidad mexicana, con este carácter y esta relación entre los personajes, pero que hablara más de la relación de familia que del huracán mismo”.

Personajes ordinarios en situaciones extraordinarias

Grau reconoció que existe una constante en su filmografía: el interés por situar a personas comunes frente a acontecimientos que alteran por completo su existencia. “Digamos que el arranque de las historias que hago es personajes ordinarios en situaciones extraordinarias, y cómo ese momento hace que salga el verdadero personaje, lo desnuda como es en realidad y podemos ver sus claroscuros”.

Desde su perspectiva, las catástrofes permiten observar comportamientos humanos que difícilmente se manifiestan con la misma intensidad en la vida cotidiana. También le interesa explorar los vínculos familiares marcados por conflictos previos que, frente a una emergencia, deben encontrar nuevas formas de relacionarse.

“Otro eje importante, presente también en mis trabajos anteriores, es el de las familias en situación de ruptura y la manera en que este acontecimiento las confronta y las sitúa ante la disyuntiva entre la reconciliación y el enojo”.

Esa tensión constituye uno de los elementos centrales de “Contra el huracán”. Aunque la tormenta determina las circunstancias del relato, la película se concentra en los vínculos entre sus protagonistas y en las decisiones que toman para sobrevivir. “El huracán es una gran metáfora de cómo las grandes tormentas no pueden desvincular a una familia unida y con buenos lazos”, explicó.

El realizador también considera que Otis representa un acontecimiento especialmente cercano para el público mexicano, incluso para quienes no estuvieron en Acapulco durante el desastre. La cobertura informativa permitió que millones de personas siguieran el desarrollo de la emergencia a distancia, una experiencia colectiva que influyó en su manera de abordar el relato.

“La gente, aunque no haya vivido en Acapulco, lo vivió minuto a minuto en los teléfonos, en los noticieros, en la información. Entonces era como hablarle al oído al espectador, porque también lo vivieron, aunque de lejos”, compartió.

La presencia ineludible del huracán

Recrear la fuerza de Otis representó uno de los mayores desafíos técnicos de la producción. Grau explicó que la preparación de la película se extendió durante ocho meses, periodo en el que el equipo investigó el comportamiento del fenómeno meteorológico y desarrolló las estrategias necesarias para representarlo.

Desde el principio, estableció que los efectos visuales debían estar subordinados al relato y no convertirse en el principal atractivo de la cinta. “La tecnología y los efectos especiales son una herramienta para contar la historia de nuestros personajes y no al revés. No queríamos ser una historia de efectos especiales y que la gente corriera a ver el barco y el huracán”.

Uno de los trabajos más complejos fue reconstruir el sonido de la tormenta. Aunque existían fotografías, videos y registros meteorológicos, el equipo encontró menos referencias sobre la experiencia auditiva de quienes estuvieron expuestos al fenómeno.

Para resolverlo, realizaron entrevistas con sobrevivientes, marineros, personal de Protección Civil y militares que participaron en las labores posteriores al desastre. La diseñadora sonora Elena Eskenazi utilizó esos testimonios y distintos materiales de referencia para construir una presencia acústica que acompañara permanentemente a los personajes.

Esa intención también formó parte del trabajo con los actores, a quienes el director recordó constantemente que la amenaza debía sentirse incluso en los momentos de mayor intimidad entre los protagonistas.

“Una de las cosas que hablaba mucho con los actores era: ‘No olviden que el monstruo siempre les está susurrando. Independientemente de lo que pase en su relación, el monstruo está presente hablándoles’”.

El objetivo era que el huracán pudiera percibirse incluso cuando no apareciera directamente en pantalla, mediante sonidos que sugirieran su cercanía, intensidad y movimiento.

Grau reconoce que ninguna recreación cinematográfica puede reproducir por completo la experiencia de quienes vivieron Otis, pero considera fundamental aproximarse a ella con respeto. “Es imposible por el tamaño de lo que fue Otis, pero el ejercicio y la intención de alcanzarlo siempre estuvieron desde el primer día de preparación”.

Con “Contra el huracán”, el director vuelve a explorar una de sus principales inquietudes: cómo reaccionan las personas cuando las circunstancias destruyen las certezas de su vida cotidiana. Esta vez, el escenario es Acapulco y el relato se centra en dos sobrevivientes que, en medio de la tormenta, deben enfrentarse tanto a la fuerza de la naturaleza como a los conflictos de su propia relación.

La desigualdad que revela una catástrofe

Además del conflicto familiar, la película incorpora una reflexión sobre las diferencias sociales que quedaron expuestas durante el huracán. Los protagonistas se encontraban trabajando en una embarcación cuando llegó la tormenta, una circunstancia que permite examinar las condiciones en las que determinadas personas enfrentan situaciones de riesgo.

Para el director, las catástrofes afectan de manera desigual a la población. La ubicación de las viviendas, los recursos económicos y las posibilidades de acceder a ayuda pueden determinar las consecuencias de un mismo acontecimiento.

“Hay un sector social que es el más afectado. Desde las ayudas, el apoyo, pero también por las zonas geográficas donde están instalados o los recursos materiales que tienen. La afectación es altísima”.

En ese sentido, considera que una producción con los recursos y el alcance de “Contra el huracán” puede contribuir a visibilizar esas diferencias y generar conversaciones sobre aspectos que suelen quedar relegados ante la magnitud de una tragedia.

“Me parece una obligación abrir esos debates y hacer que la gente los escuche, porque no necesariamente la gente repara en algunos detalles por la inmensidad del evento”.

Sin embargo, la mirada de Grau no se limita a las desigualdades. También recupera las acciones de solidaridad que surgieron durante la emergencia, desde la movilización de personas que acudieron a ayudar a los damnificados hasta los testimonios de quienes auxiliaron a desconocidos en circunstancias difíciles.

La película incorpora algunas de esas experiencias para mostrar cómo los personajes reaccionan ante la destrucción y las necesidades de quienes encuentran a su paso. El cineasta reconoce que, en medio de una catástrofe, pueden manifestarse tanto conductas oportunistas como actos de generosidad.

“Hay gente que se roba las despensas y las utiliza, les pone otro nombre y las regala o las vende, pero la gran mayoría de la gente está dispuesta a ayudar, a dar su tiempo, su energía, su fuerza para rescatar, para ayudar, para reconstruir”, señaló.

CT

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