La primera vez que Panteón Rococó tocó en Guadalajara, el escenario era una bodega que parecía funcionar como taller mecánico. Había automóviles en reparación y, entre ellos, un grupo de jóvenes bailaba al ritmo de una banda que comenzaba a abrirse camino en el circuito independiente. Tres décadas después, los músicos regresarán a la ciudad para presentarse en el Coliseo GNP Seguros, uno de los nuevos recintos de gran formato de la Zona Metropolitana de Guadalajara.Para Missael Oseguera, saxofonista de Panteón Rococó, aquella transformación resume una historia compartida por numerosas agrupaciones que encontraron en la autogestión sus primeros espacios de expresión.“Yo recuerdo la primera vez que fuimos a Guadalajara. La primera vez fuimos a una bodega, a un toquín completamente autogestivo que organizaron ahí. No era un lugar para conciertos. De hecho, había carros en reparación en medio de la bodega, donde la gente bailaba. Creo que era un taller mecánico”, recuerda en entrevista con EL INFORMADOR.El próximo 22 de octubre, Panteón Rococó compartirá escenario con Los Auténticos Decadentes y Los Caligaris, dos agrupaciones argentinas con las que mantiene una relación artística y personal construida a lo largo de años de giras, grabaciones y encuentros musicales.El concierto también representa para Oseguera una oportunidad para reconocer el crecimiento de la música alternativa en México y la apertura de espacios que antes parecían reservados para otros géneros.“Creo que México necesita más foros de todos los tamaños, no solamente pequeños. Antes era un sueño que las bandas mexicanas llenaran estadios. No existía eso. Escuchábamos que sucedía en Europa, en Estados Unidos, en Argentina. Creo que hace unos años, cuando pudimos hacer tres Foros Sol, empezó a cambiar esa historia”.El músico considera que la expansión de estos escenarios abre nuevas posibilidades para las agrupaciones que comienzan sus carreras. También señala que, en una industria cada vez más influida por las plataformas digitales, los conciertos mantienen una importancia fundamental.“Más ahora que hay tantas redes sociales y que la música se mueve por el algoritmo. Es más difícil, de repente, hacer cosas masivas. Qué bueno que se pueda seguir logrando y que hacer música en vivo siga siendo lo importante. También ahora que la inteligencia artificial permite a cualquier persona hacer una rola y permite cosas muy simpáticas que suenan impresionantes, hay algo que sigue siendo fundamental: el músico se forja en vivo”. Después de tres décadas, Oseguera considera que el ska conserva su carácter contracultural. Su recorrido desde Jamaica hasta Inglaterra y América Latina permitió que distintas comunidades encontraran en el género una forma de expresión musical y social. El saxofonista sostiene que México ocupa actualmente un lugar privilegiado dentro de esa escena internacional.“Vivimos en un país que se ha convertido, curiosamente, en la capital mundial del ska. Todas las bandas de ska del mundo quieren venir a México”.Aunque reconoce la importancia del movimiento en la historia de Panteón Rococó, también hace una distinción sobre la identidad musical de la agrupación.“En Panteón Rococó nunca nos hemos considerado una banda cien por ciento de ska. Estamos orgullosos de ese movimiento de mediados de los noventa. Nos encanta ser parte de él y haber sido parte de esa historia”.La permanencia de la agrupación también ha exigido aceptar las transformaciones personales de sus integrantes. Oseguera explica que, desde sus inicios, la banda ha entendido su identidad como un proyecto colectivo que está por encima de las aspiraciones individuales.“Desde el día uno considerábamos a Panteón Rococó como un ente aparte, superior a nosotros, que es la colectividad. Decíamos: ‘Primero tiene que irle bien al colectivo para que a ti, en lo personal, te vaya bien’”.Esa convicción también determina su manera de enfrentar el paso del tiempo. Para el músico, intentar reproducir las condiciones creativas de sus primeros discos significaría desconocer las experiencias acumuladas a lo largo de los años.“Ya somos otros. Hagamos lo que nos toque hacer. Respetar tus años, respetar todo lo que has vivido, que sirva para algo. No me voy a repetir”. La relación de Panteón Rococó con Guadalajara ha estado marcada por un proceso de aprendizaje. Oseguera recuerda que conquistar al público tapatío tomó tiempo y que una presentación junto a Los Auténticos Decadentes resultó especialmente significativa.En aquella ocasión, ambas agrupaciones compartieron escenario con Fishbone en el Hard Rock Live. Panteón Rococó ya había publicado “La dosis perfecta” y comenzaba a mirar hacia los escenarios internacionales.“Nos fue relativamente bien, porque Guadalajara fue un lugar muy difícil para Panteón. Nos tardamos muchas visitas en conseguir que el público nos diera lo que nos da ahora”.Tras su presentación, los músicos observaron cómo Los Auténticos Decadentes transformaban el ambiente del recinto. “De repente subieron Los Decadentes y nos dieron una clase magistral de cómo hacer que el lugar se cayera y la gente se volviera loca. Dijimos: ‘Estamos muy lejos de ahí. Hay que aprender. Señores, así se hace’”.La experiencia fortaleció una admiración que continúa hasta la actualidad. Oseguera considera que ambas bandas comparten una identidad musical vinculada con la vida cotidiana y los espacios populares.“Somos parte de la misma comunidad. Hablamos el mismo lenguaje musical: el de la calle, el del barrio”.El saxofonista también reconoce la importancia de Guadalajara en la historia del rock nacional. Entre sus referentes menciona a Rita Guerrero, José Fors, Cuca y otras figuras vinculadas con la escena local.“Para mí, Guadalajara es la punta de lanza de la música alternativa en México”, afirma. Panteón Rococó, Los Auténticos Decadentes y Los Caligaris se presentarán el 22 de octubre, a las 21:00 horas, en el Coliseo GNP Seguros, ubicado en avenida Patria 1251, Colonia Lomas del Valle, Zapopan. Los boletos están disponibles a través de Ticketmaster, con precios anunciados desde 930 pesos. CT