La cuarta eliminación de “La Casa de los Famosos México” dejó fuera a Moisés Peñaloza después de una gala que puso sobre la mesa una de las críticas que ha acompañado al reality durante los últimos días: la percepción de una parte del público de que los habitantes han generado poco contenido dentro de la casa. La producción incluso modificó la dinámica habitual de la noche y suspendió el posicionamiento para mostrar a los participantes algunos de los comentarios que los espectadores han realizado sobre su desempeño.Al terminar las votaciones, la decisión quedó nuevamente en manos de la audiencia. Peñaloza no consiguió los votos necesarios para continuar y se convirtió en el cuarto eliminado de la temporada. Afuera encontró las redes sociales, a su familia y una rutina que durante varias semanas estuvo condicionada por horarios completamente diferentes. También comenzó a mirar desde otra perspectiva un programa del que hasta hace unos días formaba parte.“Salgo muy contento con mi participación, feliz, siempre pensando que las cosas pasan por algo, que es el momento indicado y, sobre todo, por decisión del público, que eso es lo más bonito”, cuenta Moisés Peñaloza en entrevista con EL INFORMADOR.La posibilidad de abandonar el programa ya había pasado por su cabeza mientras esperaba el resultado. Durante el carrusel de eliminación, el actor comenzó a interpretar cualquiera de los dos desenlaces como una respuesta sobre la manera en que había decidido desenvolverse frente a las cámaras. Permanecer habría significado reconsiderar algunas decisiones; salir le permitiría conocer la recepción que había tenido su participación.“Mientras estaba en el carrusel dando vueltas, llegué a pensar: ‘Si salgo, es porque no gustó mi método de juego; y si me quedo, pues a dar lo mejor y a lo mejor reestructurar mi estrategia o hacer una alianza’”, recuerda. La salida de Peñaloza ocurrió precisamente durante una gala en la que el contenido generado por los habitantes se convirtió en tema de discusión. El tradicional posicionamiento, donde quienes se encuentran fuera de peligro se colocan frente al nominado que desean ver eliminado, fue sustituido por una dinámica en la que los participantes tuvieron contacto con opiniones del público.Galilea Montijo fue la encargada de anunciar el cambio. Los habitantes escucharon críticas relacionadas con la falta de movimiento dentro del programa y algunos defendieron su manera de participar. A la distancia, Peñaloza reconoce que quizá su personalidad no correspondía con aquello que este tipo de programas exige de sus participantes.“Me siento agradecido de haber salido en el momento exacto porque me di cuenta de que a lo mejor no soy el candidato idóneo para estar en este tipo de proyecto”, admite. “Posiblemente no estaba dando el contenido que la gente quería ver o no era el tipo de participante conflictivo o confrontativo”.Peñaloza tampoco considera que su eliminación vaya a transformar las alianzas o modificar considerablemente el equilibrio entre quienes permanecen en competencia. Durante su estancia evitó integrarse de manera definitiva a un bloque y, desde esa posición, piensa que el juego continuará sin una reorganización provocada directamente por su ausencia. “Yo creo que no modifica nada porque nunca hice frente como parte de un grupo ni hice frente con nadie. Entonces creo que fue una salida más y la gente seguirá jugando”, explica.Con su eliminación permanecen 13 habitantes: Ernesto Laguardia, Cynthia Klitbo, Ese Pérez, Yahir, Masad Altamimi, Flor Vigna, Brianda Deyanara, Yanet García, Luis Chaparro, Gema Garoa, Aldo Rendón, Memo Schutz y Karina Torres. Más allá de las estrategias, Peñaloza describe su paso por “La Casa de los Famosos México” como un experimento social de una intensidad difícil de reproducir fuera del programa. Ya había participado anteriormente en un formato de convivencia, pero considera que las personalidades reunidas en esta ocasión hicieron distinta la experiencia.“Es un experimento fuerte porque estás privado de la libertad, es una realidad. Tienes que acoplarte a las actividades y algunas incluso son a las dos o tres de la mañana. Si no estás acostumbrado, tu reloj biológico se mueve”, explica, y agrega que la percepción de los problemas también cambia bajo esas condiciones. “Las emociones se viven de manera muy intensa. De repente, una cosa mínima puede convertirse en una bomba y hacer que explote todo”, señala. Su participación queda ahora incorporada a una carrera que, señala, lleva dos años construyendo. Peñaloza evita tratar la eliminación como una derrota definitiva y la coloca dentro de una trayectoria donde espera continuar sumando proyectos. “Para mí fue un proyecto más. Llevamos dos años construyendo una carrera y ésta es una raya más al tigre, una gran experiencia en mi currículum que el día de mañana podré contar”.Tampoco elige públicamente a un sucesor. Cuando se le pregunta quién debería llegar hasta el final, devuelve la responsabilidad al mismo actor que determinó su salida: la audiencia. “Me gustaría que gane quien el público decida”, responde. Para Peñaloza, los criterios para triunfar dentro de un reality no necesariamente corresponden con cualidades personales que puedan medirse objetivamente. “No gana la persona más íntegra, ni la más educada, ni la más limpia, ni la más participativa, ni la más honesta. Gana la que el público quiere, y no sé qué es lo que quiere el público”.Desde esta semana ya podrá intentar averiguarlo desde fuera. “Dejé de ser participante y ahora me convierto en espectador”. El actor ha tomado parte en melodramas como “Corazón de oro”, “Me atrevo a amarte” (2025), “El ángel de Aurora” (2024) y “Mina de pasión” (2023).A la par de su labor en melodramas, también ha tomado parte en programas unitarios con alta audiencia, entre los que destacan “La rosa de Guadalupe” (2018) y “Como dice el dicho” (2019). También pudo mostrar su talento con participaciones especiales en programas como “Una familia de diez” (2019) y “Vecinos” (2019). CT