Jueves, 29 de Octubre 2026

“La caída de El Mayo” y las incógnitas detrás de su captura

A través de tres episodios, el documental reconstruye la captura de Ismael Zambada, las fracturas familiares que pudieron influir en su detención y las preguntas que siguen sin respuesta sobre su traslado a Estados Unidos

Por: El Informador

Ismael “El Mayo” Zambada. Mantuvo durante décadas un perfil público bajo, pese a su posición en el crimen organizado. CORTESÍA

Ismael “El Mayo” Zambada. Mantuvo durante décadas un perfil público bajo, pese a su posición en el crimen organizado. CORTESÍA

Durante más de cinco décadas, Ismael “El Mayo” Zambada permaneció fuera del alcance de las autoridades. A diferencia de otros líderes del narcotráfico mexicano, mantuvo una exposición pública limitada y dejó pocos registros audiovisuales de su trayectoria. Buena parte de la información disponible sobre él procede de testimonios de terceros, investigaciones periodísticas y documentos judiciales. El 25 de julio de 2024, su llegada a un aeropuerto de Estados Unidos marcó un punto de inflexión en la persecución judicial en su contra.

Las circunstancias de aquel episodio, marcado por versiones contradictorias sobre un posible secuestro y la participación de personas cercanas a Zambada, constituyen el punto de partida de “La caída de El Mayo”, una serie documental de tres episodios que llegará a Netflix hoy, 29 de octubre.

Su director, Darren Foster, llevaba quince años investigando la guerra contra las drogas y había pasado largas temporadas en Sinaloa. Durante ese tiempo, conoció los antecedentes de Zambada y las diferencias entre su exposición pública y la de Joaquín “El Chapo” Guzmán, quien concentró buena parte de la atención mediática.

“Me impactó la noticia del 25 de julio de 2024, cuando El Mayo aterrizó en un aeropuerto de Estados Unidos. He cubierto la guerra contra las drogas durante 15 años, pasé mucho tiempo en Sinaloa y conocía las historias sobre la limitada exposición pública de El Mayo frente a El Chapo”, explicó Foster.

Uno de los aspectos que despertó su interés fue la posible participación de uno de los hijos de Guzmán, ahijado de Zambada, en los acontecimientos que condujeron a su detención. Este vínculo familiar introducía un elemento relevante para examinar las relaciones personales y criminales que habían marcado durante años a ambas familias.

El equipo de la serie contrastó testimonios, documentos y antecedentes del caso para reconstruir los hechos y examinar las distintas versiones de la detención. CORTESÍA 
El equipo de la serie contrastó testimonios, documentos y antecedentes del caso para reconstruir los hechos y examinar las distintas versiones de la detención. CORTESÍA 

“Cuando se supo que uno de los hijos de El Chapo, ahijado de El Mayo, podría haber estado involucrado en su detención, supe que esto podría ser un drama familiar más que una simple historia sobre el mundo del narcotráfico”, recordó el realizador.

La investigación reveló que los acontecimientos de julio de 2024 tenían antecedentes que se remontaban a años atrás. Para contextualizar la detención de Zambada, el equipo revisó la captura y extradición de El Chapo, así como los procesos judiciales estadounidenses en los que integrantes de la familia Zambada colaboraron con las autoridades y testificaron contra su antiguo aliado.

La serie organiza esa trayectoria en tres capítulos. El primero examina la trayectoria de Zambada y su posición dentro de las estructuras del narcotráfico mexicano; el segundo analiza las fracturas y decisiones que modificaron sus relaciones familiares y criminales; y el tercero reconstruye su detención y las consecuencias posteriores.

Foster consideró que esta estructura permitía desarrollar los acontecimientos con mayor profundidad y establecer relaciones entre episodios que, vistos de manera aislada, podrían parecer inconexos. Uno de los principales obstáculos fue la escasez de registros audiovisuales sobre Zambada. Ante esa limitación, el equipo recurrió a los testimonios de personas que tuvieron contacto con él y a documentos que permitieran contrastar las distintas versiones.

“Existían muy pocas fotografías de El Mayo, casi no había grabaciones de su voz y se sabía relativamente poco sobre él. Por eso decidimos reconstruir su historia a través de las vidas y experiencias de las personas con las que tuvo contacto a lo largo de los años”, explicó.

“La caída de El Mayo”, serie documental de tres episodios, reconstruye la trayectoria de Zambada y las circunstancias de su detención en julio de 2024. CORTESÍA 
“La caída de El Mayo”, serie documental de tres episodios, reconstruye la trayectoria de Zambada y las circunstancias de su detención en julio de 2024. CORTESÍA 

Un aterrizaje sin respuestas

La reconstrucción del 25 de julio de 2024 concentró algunas de las mayores dificultades de la investigación. Las versiones iniciales sobre la detención eran contradictorias y el material de archivo disponible no permitía establecer por sí solo cómo había ocurrido el traslado de Zambada a territorio estadounidense.

El equipo recurrió a testimonios de personas que estuvieron cerca del aeropuerto donde aterrizó la aeronave, incluidos trabajadores del lugar. Entre los indicios examinados se encuentran fotografías de las ataduras y otros objetos que, según Foster, parecían coincidir con la versión de Zambada de que había sido secuestrado. El personal aeroportuario también relató que la aeronave llegó sin un número de identificación y que las fuerzas de seguridad aparecieron poco antes del aterrizaje. Estos elementos se incorporaron a la reconstrucción, aunque el director reconoce que todavía existen preguntas sin respuesta.

“Ofrece una imagen clara y actual de lo que posiblemente ocurrió ese día, pero aún quedan preguntas sin resolver”, explicó.

Entre las principales incógnitas permanecen el grado de conocimiento o participación de las autoridades estadounidenses, el papel de Joaquín Guzmán López y lo sucedido con otras personas presuntamente involucradas en los acontecimientos. Foster sostiene que la investigación buscó contrastar los testimonios y reconocer las limitaciones de la información disponible. La abundancia de expedientes judiciales, declaraciones y versiones periodísticas también obligó al equipo a seleccionar los materiales indispensables para comprender los hechos.

“El reto consistía en organizar toda esa información para construir una narrativa rigurosa, clara y accesible, tanto para quienes conocen a fondo el tema como para quienes se acercan a esta historia por primera vez”, explicó.

Con “La caída de El Mayo”, el realizador examina la detención de Ismael Zambada y las circunstancias que la rodearon, a partir de documentos judiciales, testimonios y registros periodísticos.

La serie aborda su trayectoria dentro de las estructuras del narcotráfico mexicano, las fracturas en su entorno y las interrogantes que persisten sobre los acontecimientos de julio de 2024.

 Darren Foster. El director investigó durante 15 años la guerra contra las drogas antes de realizar la serie documental. CORTESÍA
 Darren Foster. El director investigó durante 15 años la guerra contra las drogas antes de realizar la serie documental. CORTESÍA

México y EU, bajo la lupa

La investigación contó con la participación del periodista Keegan Hamilton, editor sénior especializado en asuntos jurídicos y justicia penal de Los Angeles Times, cuya experiencia en la cobertura del juicio de El Chapo contribuyó al acceso a fuentes y expedientes.

El equipo examinó miles de documentos judiciales estadounidenses, registros mexicanos, archivos periodísticos y transcripciones de procesos relacionados con el narcotráfico, incluido el juicio contra Genaro García Luna. Sin embargo, obtener testimonios directos resultó especialmente complicado. Foster reconoció que numerosos funcionarios de seguridad de México y Estados Unidos rechazaron participar, mientras que otros únicamente aceptaron compartir información fuera de cámara.

“Nos sorprendió que muchos de los funcionarios de las fuerzas de seguridad de ambos países a quienes esperábamos entrevistar no estuvieran dispuestos a hablar. Tuvimos que adaptarnos, buscar a funcionarios retirados que se mostraron más abiertos y acercarnos a periodistas con un conocimiento profundo del tema”, señaló.

La colaboración entre investigadores y creadores mexicanos y estadounidenses fue otro componente de la producción. Foster consideró indispensable examinar las responsabilidades de ambos países y cuestionar las interpretaciones que presentan el combate al narcotráfico como una confrontación entre dos bandos claramente definidos.

“En Estados Unidos suele prevalecer la narrativa de que se está combatiendo a los cárteles desde el lado de los buenos, pero la realidad es mucho más compleja y las consecuencias de la guerra contra las drogas son particularmente profundas”, explicó.

Para el director, el fenómeno requiere una lectura binacional, tanto por la relación entre los mercados y las organizaciones criminales como por las decisiones de los gobiernos involucrados.

“Nos parecía fundamental que la perspectiva mexicana tuviera el mismo peso que la estadounidense y que el documental también explorara la responsabilidad y el papel de ambos países en esta historia”, añadió.

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