Antes de ser actriz reconocida, Adriana Paz fue migrante en España y Canadá. Y ahí tuvo que ganarse la vida cuidando niños y mujeres mayores, siendo animadora turística o mesera en antros y bodas. Incluso, llegó a pedir trabajo de cocinera, cuando no sabía nada de ello.“Había que comer. Y en el momento que dejas la casa materna, que emigras, te toca hacer cosas que igual ni soñabas, ni pensabas lograr o que igual ni te gustaba, pero hay que entrarle”, comenta.Su maestro de actuación, el reconocido Héctor Mendoza, le dijo que viviera. Y le tomó la palabra. Adriana tenía 23 años, acababa de terminar la escuela y pensó que sería lo mejor.“Pero sí estuvo muy difícil. Sí está bien la academia, muy bonita, pero la vida es otra cosa y hay que aprender de ella. Creo todo eso me ha servido”, dice ahora, siendo uno de los rostros más cotizados del cine nacional que ha comenzado su internacionalización.De un papel pequeño en “Rudo y cursi” (2007), ha saltado a protagonizar cintas como “Hilda” y “La tirisia” que le han dado el premio Ariel y estuvo en la controvertida “Emilia Pérez”, con la cual fue reconocida como Mejor actriz en Cannes.Las últimas semanas han sido un vaivén para ella. Este mes ya estrenó “Animals” en Netflix, al lado de Ben Affleck, quien protagoniza y dirige una cinta en la que ella interpreta a una mexicana asentada en Los Ángeles y quien vive una situación de secuestro.Y apenas este semana estuvo en el Festival Internacional de Cine de Morelia por partida doble.Primero fue la cinta “La cazadora”, basada en una misteriosa mujer de Ciudad Juárez que, en 2013, habría cobrado venganza con sus agresores.Después, con “Ceniza en la boca”, de Diego Luna, se muestra como una madre que se va sin sus hijos a España y la cual llegará a salas comerciales el 5 de noviembre.Las cintas tienen una constante: en las tres interpreta a mujeres fuertes y todas tienen la condición de migrantes, como ella lo ha sido. “Las tres mujeres tienen presente el amor por su familia y a las ganas que tienen por mejorar, de cambiar las cosas y el espíritu que se debe tener para eso, para irse es difícil, igual no lo logran por tener todo en contra, pero eso es valiente”, reflexiona.Desde hace una década, su vida actoral ha ido de drama en drama. Y su cuerpo le ha pasado factura, desde un dolor de estómago al estar haciendo un papel violento en la serie “Vis a Vis”, a llorar durante cerca de una hora porque se llevó consigo el sufrimiento de un personaje.“Me fascina actuar, mi trabajo, pero hay cosas que al cuerpo no le puedes decir que es mentira y se ha enfermado. Por ejemplo, cuando hice ‘Vis a vis’ (2017 y 2018) le dije a Inma Cuevas (actriz) que me dolía mucho el estómago y me decía que así se sentía la maldad. Ha sido a través del tiempo y la experiencia que he aprendido a tratar de distanciarme de alguna forma de lo que viven los personajes”, apunta.“Un día, durante el rodaje de ‘La cazadora’, veía videos y se me acercó Suzanne (Andrews, la directora) para decirme que cómo estaba haciendo eso cuando estábamos por hacer una escena cab…, le dije que era una forma de protegerme”, recuerda Paz.Como parte de su cuidado, Adriana practica la meditación y trae consigo sus aceites para relajarse e inciensos.“Con mi esposo, que es también actor, hemos hablado de que lo mejor para distanciarnos es hablar de los personajes, sacarlos. Después de un proyecto hablo un muchísimo (risas), es una forma de exorcizarlo”, expresa.El Universal Inició en 2007 con la cinta “Todos los besos”, dirigida por César Aliosha.En tres años consecutivos ganó el Ariel por “La tirisia” (2015), “Hilda” (2016) y “La caridad” (2017).En España, con la serie “Vis a vis” fue nominada a un premio Goya, (2028 2019). CT