Jueves, 10 de Septiembre 2026

Guadalajara, territorio WWE

Trece años de espera llegaron a su fin entre gritos, cánticos y figuras legendarias que reavivaron la pasión de la Perla Tapatía

Por: Alan Rodríguez

Entre cánticos, porras y gritos, los aficionados hicieron sentir su presencia y demostraron que la espera de 13 años había valido la pena. EL INFORMADOR/ A. Rodríguez

Entre cánticos, porras y gritos, los aficionados hicieron sentir su presencia y demostraron que la espera de 13 años había valido la pena. EL INFORMADOR/ A. Rodríguez

Trece años de silencio pesaban en el aire de la Arena Guadalajara, un vacío que se rompió anoche cuando la WWE volvió a sacudir las entrañas de la Perla Tapatía con un lleno absoluto. 

Aquella última visita de octubre de 2013 quedó atrás; la afición tapatía, siempre fiel, pasional y dueña de una picardía única, cobró cada día de espera con gritos atronadores, cánticos al unísono y un repertorio de mentadas, porras y ocurrencias que hicieron vibrar al recinto hasta sus cimientos.

El banquete del WWE Mexico Live Tour 2026 arrancó con dinamita pura, cuando Rey Fénix y Psycho Clown abrieron la cartelera y desataron la locura colectiva. La noche avanzó entre batallas intensas, en las que palos, sillas, botes de basura y todo tipo de artefactos extremos se convirtieron en cómplices de la fiesta.

Por el cuadrilátero desfiló un talento de alto voltaje: Kevin Owens conmovió con un discurso sincero sobre su milagroso regreso tras una delicada cirugía cervical; otras figuras como Kit Wilson, Danhausen, el Hijo de Dr. Wagner Jr., Galeno del Mal, Damien Priest, Finn Bálor, Ricky Saints, Baron Corbin y un Trick Williams que se sonrojó cuando escuchó su tema transformado en un sonoro y mexicano ¡Qui-ño-nes! al ritmo de su música.

La tensión y el éxtasis se repartieron en cada esquina, como en la lucha donde Charlotte Flair, La Catalina y Tatum Paxley, ataviadas con los colores de la bandera mexicana, se impusieron ante Fatal Influence.

Pero el verdadero peso de la nostalgia y la idolatría recayó sobre los hombros de quienes llevan más de dos décadas cruzando la pantalla chica para instalarse en el corazón de la gente. R-Truth, de los pocos sobrevivientes que pisaron la ciudad en aquella lejana visita, arrancó sonrisas y ovaciones.

Entonces aparecieron los imanes de multitudes. Randy Orton pisó la lona y la arena entera se rindió a sus pies con el retumbante cántico de ¡Olé, olé, Randy!, consagrando al veterano inamovible. Cody Rhodes hizo lo propio, hipnotizando con su presencia. Cada compás de sus temas musicales fue coreado a todo pulmón por miles de almas entregadas que sabían estar viviendo un momento histórico.

Y sin embargo, la cima de la noche perteneció a otro. Cuando el nombre de CM Punk resonó, el ánimo reventó el techo. El idilio entre el campeón absoluto y la afición global desafía toda lógica; a sus casi 47 años y con tres décadas de trayectoria, su energía desborda una pasión incombustible. Enfrente, Sami Zayn estuvo a la altura de las circunstancias en una batalla estelar de pronóstico reservado, pero Guadalajara ya tenía un dueño absoluto. Con la piel erizada, entre el olor a sudor, música a todo volumen y el eco incesante del ¡esto es lucha!, la ciudad recuperó el amor que tenía guardado por la WWE.

Y la historia todavía no termina. La WWE continuará su recorrido por México con una parada en Monterrey hoy, 10 de septiembre, antes de trasladar el espectáculo a la Ciudad de México, donde los días 11 y 14 de septiembre llevará en vivo sus dos grandes escaparates televisivos: SmackDown y Raw. El rugido que comenzó en Guadalajara, así, seguirá recorriendo el país.

CT

Temas

Recibe las últimas noticias en tu e-mail

Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones