ELas deficiencias de la infraestructura carretera y los problemas logísticos provocan que México enfrente costos de transporte hasta 5.7% superiores a los de otras economías, una desventaja que encarece las mercancías, reduce los márgenes de las empresas y resta competitividad a los productos nacionales en los mercados internacionales.Los estudios disponibles ubican el costo logístico de México entre 12% y 13.7% del Producto Interno Bruto (PIB), de acuerdo con estimaciones de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y análisis sectoriales. En contraste, en Estados Unidos, Canadá y los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) se sitúa en 8%, en promedio.Esta diferencia representa un sobrecosto que funciona como un arancel interno para los productores y exportadores mexicanos. Aunque el país cuenta con ventajas de acceso comercial a Estados Unidos, parte de ese beneficio se pierde por los congestionamientos, las esperas en los cruces fronterizos y la lentitud de los procesos logísticos, como ocurre en Manzanillo.El impacto es particularmente significativo para mercancías que enfrentan aranceles, como algunos componentes de microprocesadores y manufacturas especializadas no automotrices. En estos casos, el sobrecosto logístico puede superar el gravamen comercial que deben cubrir sus competidores, lo que reduce la ventaja de producir en México.“Podríamos estar ganando participación de mercado contra otros países”, sostuvo Demetrio Sodi, presidente del Consejo de Administración de la Red de Carreteras de Occidente (RCO).Explicó que los productos perecederos y las cadenas de suministro que operan bajo el esquema justo a tiempo son particularmente vulnerables a los retrasos. “Hay exportaciones que son muy sensibles al tiempo, todos los perecederos, todas las berries… el aguacate que sale de Michoacán o Jalisco. Si te tardas demasiado, se echa a perder el producto, pero también, si llega al destino final todavía en condiciones de consumo, pierde vida de anaquel y eso merma su precio”.La problemática también afecta a las industrias tecnológicas y manufactureras, cuyos procesos requieren entregas puntuales y, en ocasiones, que los componentes crucen varias veces la frontera.“Eso acaba sacándote de la cadena de producción. Tienes el producto, la calidad y las características, pero los tiempos de entrega no funcionan y buscan a diferentes productores”.Agregó que los costos adicionales terminan trasladándose al consumidor mediante precios más elevados. Una mayor eficiencia carretera permitiría reducirlos y competir en mejores condiciones con economías como Taiwán.En México, más del 58% de las mercancías se transporta por carretera, donde persisten problemas de inseguridad, bloqueos, falta de señalización y ausencia de criterios estandarizados para el cobro en casetas.Estas deficiencias incrementan el consumo de combustible, el desgaste de las unidades y las horas de trabajo de los operadores. Un recorrido que podría realizarse en cuatro o seis horas puede extenderse hasta 12, lo que implica mayores salarios, horas extra, seguros y mantenimiento. “Todo es un círculo vicioso que hay que atender”. En México, competir cuesta más. A pesar de los avances en tecnología, servicio y planeación, el costo logístico sigue siendo un obstáculo estructural que limita la competitividad del país frente a economías más avanzadas asegura Eric Porras, director nacional de MBA en EGADE Business School del Tec de Monterrey.“Para mantenerse competitivas, las empresas deben alinear procesos, invertir en tecnología y optimizar sus redes logísticas con el objetivo de contener los costos de transporte, los inventarios, el almacenamiento y el procesamiento de órdenes. Aquellas que logran hacerlo reducen ineficiencias, asignan mejor sus recursos y elevan la experiencia del cliente, impactando directamente en su rentabilidad”.Sin embargo, estas cadenas operan en un entorno nacional particularmente complejo, donde diversos factores limitan su capacidad para alcanzar niveles de eficiencia comparables a las economías líderes.De acuerdo con datos del Estudio Nacional de Indicadores Logísticos citados por el académico las empresas mexicanas destinan alrededor del 17% de sus ventas a costos logísticos, casi el doble de lo observado en economías avanzadas como Estados Unidos, Japón o Alemania.En un contexto de competencia global, alta volatilidad y crecientes exigencias de productividad, esta brecha representa un reto estructural mayor.Si bien México enfrenta retos inherentes a su geografía y a la extensión de su territorio —factores que, por sí mismos, elevan la complejidad logística—, uno de los detonantes del alto costo es la insuficiencia y, en muchos casos, la saturación de la infraestructura en los principales corredores del país.“Aunque en los últimos años se han registrado avances en la red carretera, ferroviaria y portuaria, estos resultan insuficientes frente al crecimiento acelerado de la demanda logística. Persisten desafíos relevantes relacionados con la inseguridad, la congestión y el deterioro de la infraestructura, así como procesos aduanales aún poco ágiles y limitaciones en la conectividad multimodal”.Todo ello, dice el directivo, obstaculiza el flujo eficiente de mercancías, especialmente entre las regiones centro y sur del país y el mercado de Norteamérica, principal destino de las exportaciones mexicanas. El incremento en el precio de los hidrocarburos, especialmente el diésel, de las casetas de peaje y las refacciones han provocado un incremento en el costo del transporte de carga aseguró Diego Javier Bolio, delegado de la Confederación Nacional de Transportistas Mexicanos, explicó que han registrado un alza de entre el 10 y el 15 por ciento.Por este motivo dijo que las empresas ya buscan negociar ajustes en sus tarifas con los clientes.Aunque el diésel cuenta con un subsidio por parte del gobierno federal, impacta de manera importante sobre todo a las empresas que importan directamente el combustible.Caminos y Puentes Federales (CAPUFE) aplicó un incremento promedio del 4.7% en las tarifas de su red de autopistas a partir del 13 de abril de 2026, lo que encarece todavía más cada traslado.El problema no se limita al combustible y las casetas pues también han tenido incremento de precios las refacciones de hasta el 20 por ciento.En estos casos, el incremento termina repercutiendo en la cadena comercial, particularmente en productos que requieren recorrer largas distancias antes de llegar a los consumidores. El incremento en los costos del transporte de carga en México no es un problema aislado de las empresas de logística; es un fenómeno económico con un efecto dominó directo sobre el poder adquisitivo y el gasto diario de las familias mexicanas. Debido a que el 80% de la carga terrestre en el país se mueve por carretera, cualquier variación en este sector altera la economía cotidiana.