Lavar el pollo crudo antes de cocinarlo es una costumbre muy extendida en muchos hogares, pero especialistas en seguridad alimentaria advierten que esta práctica puede tener el efecto contrario al que se busca. En lugar de eliminar bacterias, el agua puede favorecer que microorganismos peligrosos se dispersen por el fregadero, los utensilios y otras superficies de la cocina.Las recomendaciones de expertos y organismos de salud han puesto nuevamente el tema sobre la mesa debido al riesgo de intoxicaciones alimentarias. Conocer por qué no se debe enjuagar el pollo y cuáles son las medidas más efectivas para manipularlo de forma segura puede ayudar a evitar problemas de salud en casa.En muchos hogares, lavar el pollo antes de cocinarlo forma parte de la rutina. La creencia de que el agua ayuda a eliminar suciedad o bacterias sigue siendo común, pero especialistas en inocuidad alimentaria señalan que esta práctica no desinfecta la carne y puede aumentar el riesgo de contaminación.Organismos como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos y expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) coinciden en una recomendación: no se debe enjuagar el pollo crudo. La razón es que el agua puede dispersar bacterias presentes en la superficie hacia el fregadero, utensilios, encimeras y otros alimentos.Al caer sobre la carne, el chorro de agua genera pequeñas salpicaduras que pueden transportar microorganismos a distintas zonas de la cocina. Aunque son imperceptibles, estas partículas favorecen la contaminación cruzada, una de las principales causas de enfermedades transmitidas por los alimentos. Por ello, los especialistas insisten en que la forma más segura de eliminar bacterias es cocinar el pollo a la temperatura adecuada, no lavarlo antes de prepararlo.La contaminación cruzada es uno de los principales riesgos asociados con la manipulación de aves crudas. Las bacterias presentes en la carne pueden llegar a otras superficies de la cocina y contaminar objetos de uso cotidiano sin que sea evidente a simple vista.Las salpicaduras alcanzan con facilidad el fregadero, las encimeras, las tablas para cortar, los utensilios e incluso otros alimentos que no serán sometidos a cocción, como frutas y verduras. Por ello, los especialistas recomiendan extremar las medidas de higiene al preparar pollo.Jorge Francisco Monroy López, académico de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM, explica que la presencia de microorganismos en animales de sangre caliente es algo natural. El problema aparece cuando estas bacterias se transfieren a superficies o alimentos y llegan al organismo humano, especialmente si los productos no se cocinan de manera adecuada o entran en contacto con áreas contaminadas.Entre las bacterias que pueden estar presentes de forma natural en el pollo crudo destacan la Salmonella y el Campylobacter, dos de los microorganismos más asociados con enfermedades transmitidas por alimentos. Su presencia no siempre implica que una persona vaya a enfermarse, pero sí hace indispensable una manipulación y cocción adecuadas.Las infecciones provocadas por estas bacterias pueden causar síntomas como diarrea, fiebre, dolor abdominal, náuseas y vómitos. En algunos casos, especialmente en niños pequeños, adultos mayores o personas con sistemas inmunológicos debilitados, las complicaciones pueden ser más graves y requerir atención médica.Diversos estudios han encontrado una asociación entre ciertas infecciones por Campylobacter y el síndrome de Guillain-Barré, un trastorno neurológico poco frecuente en el que el sistema inmunitario afecta los nervios periféricos. Por ello, especialistas en salud insisten en que prevenir la contaminación cruzada y cocinar el pollo a la temperatura adecuada son medidas clave para reducir riesgos y proteger a los integrantes más vulnerables del hogar.Si el agua no elimina las bacterias, ¿cómo garantizamos que nuestra comida sea segura? La respuesta es simple: el calor es el único método efectivo para destruir estos patógenos de manera definitiva.Esta es una lista de recomendaciones avaladas por los CDC para el manejo seguro de esta proteína:Adoptar prácticas seguras en la cocina puede marcar la diferencia a la hora de prevenir enfermedades transmitidas por alimentos. Dejar de lavar el pollo crudo es una recomendación respaldada por especialistas, ya que reduce el riesgo de contaminación cruzada y ayuda a mantener un entorno más seguro durante la preparación de los alimentos.La próxima vez que prepares pollo, recuerda que manipularlo correctamente y cocinarlo a la temperatura recomendada son medidas sencillas que contribuyen a proteger la salud de toda la familia.-Esta nota fue redactada con ayuda de inteligencia artificial y revisada por un editor-*Mantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de WhatsAppOF