Sábado, 22 de Agosto 2026

Futbol mexicano, una reforma constante en busca del equilibrio

Entre reformas y decisiones polémicas, la Liga MX busca equilibrar el desarrollo deportivo con la rentabilidad del negocio

Por: Luis Ascanio

El futbol mexicano vuelve a modificar su estructura con cambios en ascenso, formación, extranjeros y competencia. IMAGO7.

El futbol mexicano vuelve a modificar su estructura con cambios en ascenso, formación, extranjeros y competencia. IMAGO7.

El futbol mexicano está entrando, una vez más, en una nueva etapa. Ha cambiado de reglas varias veces en los últimos años, pero el objetivo propuesto se ha mantenido prácticamente intacto: encontrar una fórmula que permita elevar la competencia, desarrollar más jugadores nacionales y tratar de hacer del balompié nacional un producto más rentable económicamente, a la par que más competitivo, con éxito debatible, dominando la Concacaf Champions Cup, pero con tres Leagues Cup fallidas, el fracaso en la Copa América 2024 y al terminar de nuevo en octavos de final en una Copa del Mundo.

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En ese camino han desaparecido algunas reglas, otras han sido modificadas y varias decisiones que parecían temporales terminaron por quedarse y cambiar de lleno el sistema de competencia. Desde el número de extranjeros y los minutos obligatorios de jóvenes hasta formatos de Liguilla distintos y el nuevo “modelo” de la Federación Mexicana de Futbol, los cambios han sido constantes, pensando en resolver algunos problemas deportivos o responder a necesidades económicas.

Ahora, con un nuevo plan para el máximo circuito y un nuevo proyecto que los separa del resto en el modelo de formación, la reforma está en marcha y el futbol mexicano vuelve a cambiar parte de su estructura, que el director técnico y exjugador Edgar Mejía considera que tendrá un impacto deportivo.

La Liga MX en la zona VIP

Este 20 de agosto, Ivar Sisniega, presidente de la FMF, y Francisco Iturbide, presidente de la Liga MX, presumieron el nuevo modelo con el que trabajará la Federación. En él, dejan separada a la primera categoría para los 18 equipos actuales, hundiendo aún más la posibilidad del ascenso y descenso.

Mientras, la Liga de Expansión, Premier, TDP y el Sector Amateur tendrán su propio esquema piramidal enfocado en el desarrollo de jugadores mexicanos, que podrán escalar en las academias de los clubes de estas categorías, pero en la cima no encontrarán la primera división, a menos que sean monitoreados y adquiridos por un equipo de la Liga MX, al no existir la posibilidad de llegar a Primera con el equipo de Expansión.

Ascenso y descenso

Una de las decisiones más polémicas en los años recientes, que ha generado procesos legales y que la afición exige que vuelva. En 2020, argumentando protección económica ante la pandemia, Enrique Bonilla bajó la cortina a la Liga de Expansión y dejó dentro de la Liga MX a los mismos equipos.

A partir de ahí, la segunda división pasó de ser Ascenso MX a la actual Expansión y, aunque Atlante y Leones Negros cumplieron el requisito que impuso Bonilla para que volviera el sistema, con las certificaciones de ambos, no hubo cambio.

Mikel Arriola y Francisco Iturbide, en julio de este año, dieron carpetazo al asunto dentro del reglamento de competencia y cinco equipos de la liga de plata apelaron ante el TAS (por segunda ocasión, tras hacerlo en 2025) por esta determinación; las primeras jornadas del torneo estuvieron marcadas por protestas de jugadores dentro de la cancha.

Ante esta nueva iniciativa, Edgar Mejía, exfutbolista del Guadalajara y ahora en su faceta de entrenador, consideró que deportivamente “pega” y que una mayoría de los involucrados en el futbol mexicano sabe que el ascenso y el descenso “nutre la competencia y forja a los futbolistas para que lleguen mejor preparados a Primera División”, lo que puede derivar en más opciones a nivel selección y, eventualmente, exportaciones al extranjero.

No obstante, vio el otro lado de la moneda y, aunque señala que deben dar a conocer más argumentos para sustentar estos cambios y respaldar el modelo de negocio, es una realidad que existen equipos que no logran sustentar su promoción de categoría, batallan con pagos y carecen de estructura.

“Chore” concluyó subrayando que, aunque el ascenso y descenso es deseado por muchos, no se ha encontrado la forma y este nuevo formato “puede seguir impactando no positivamente al surgimiento de nuevos jugadores”. Además, hizo un llamado al círculo del deporte, desde directivos hasta prensa, para brindar opciones y señaló que habrá un salto de calidad cuando haya equilibrio entre una competencia justa y un negocio sustentable.

Plazas de extranjeros

10/8 — En 2016 llegó la regla 10/8 para buscar fomentar el desarrollo de talento mexicano, de acuerdo con Enrique Bonilla, el entonces presidente de la FMF. Con esta norma, en la convocatoria debía haber al menos ocho jugadores formados en México que cumplieran ciertos requisitos, pero aún era posible alinear a diez futbolistas extranjeros y el futbol mexicano estaba en un mar de naturalizados que no quitaban plaza de extranjeros, por lo que las alineaciones podían contar con una amplia mayoría de jugadores nacidos fuera del país.

9/9 — Luego de cerrar la temporada con 200 jugadores no formados en México, para el Apertura 2017 la regla cambió y ya era necesario tener en la convocatoria al menos la mitad de jugadores con etiqueta nacional, dejando un extranjero fuera de los partidos, lo que infló los precios de futbolistas aztecas y forzó a varios equipos a recortar más jugadores de sus convocatorias o plantillas.

Actualidad — El reglamento de competencia de la Liga MX señala que los equipos pueden inscribir un máximo de nueve jugadores no formados en México (NFM), de los cuales puede haber hasta siete en cancha al mismo tiempo, por lo que en estos años ha quedado reducida la cantidad de extranjeros que puede jugar en el país. Sin embargo, no queda limitada, ya que un jugador puede cambiar su etiqueta a “formado en México” si es naturalizado y seleccionado con el equipo mayor en un torneo oficial.

Para ser formado en México: “Los Jugadores Formados en México deben cumplir con la condición de haber nacido en los Estados Unidos Mexicanos o tener padre y/o madre mexicanos y, al momento de su registro, el Jugador cuente con pasaporte y acta de nacimiento expedidos por las autoridades mexicanas”, declara el reglamento.

Una larga despedida a la multipropiedad

En 2018 venció el primer plazo de cinco años que la Federación Mexicana de Futbol, a cargo de Decio de María, dio para que los dueños de múltiples equipos, como Grupo Salinas, Grupo Pachuca o los López Chargoy, vendieran una de sus franquicias, algo que el futbol mexicano casi logra en su totalidad a día de hoy.

Grupo Televisa soltó al Necaxa y San Luis, pero, para cuando venció el plazo, Grupo Orlegi tenía a Santos y Atlas; Grupo Caliente, a Xolos y Querétaro; Salinas, a Monarcas (después Mazatlán) y una parte del Puebla, mientras Grupo Pachuca tenía a los Tuzos y León. Con la reciente venta de Atlas a José Miguel Bejos y Querétaro, en septiembre pasado, a un fondo de inversión, Grupo Pachuca es el único pendiente por soltar un equipo, pero no ha surgido comprador por los Esmeraldas, que ya tuvieron consecuencias por esta situación, al quedar fuera del Mundial de Clubes por orden de la FIFA.

Minutos de menores

Para 2024 volvió la regla 20/11, luego de que fuera eliminada en 2020, para darle fogueo en el máximo nivel de competencia a jóvenes mexicanos. Con el tiempo, los minutos totales por acumular pasaron de mil a mil 170 durante el torneo, que para este ciclo considerará como Menores Formados en México a la generación 2004 en adelante y el porcentaje de contabilización varía según la categoría.

La regla ha estado sujeta a cuestionamientos por su manera de funcionar, pues, a pesar de que ahora hay un límite de 225 minutos contables por partido para cada club, haciendo que el uso de menores tenga que ser más recurrente, hay equipos que han optado por asegurar los primeros puestos antes de cumplir con la regla, como sucedió en el Apertura 2025, en el que, a falta de tres jornadas, cinco equipos que estaban entre los primeros lugares no cumplían aún con el requisito.

Los años de repechaje y Play-In

En el Apertura 2020, el torneo que marcó el regreso del futbol tras el parón del Clausura por la pandemia de Covid-19, vino con el regreso del repechaje para entrar a la Liguilla, una medida fuertemente criticada al permitirle una oportunidad a cuatro equipos más, hasta el 12.º de la tabla, de poder llegar a la Fiesta Grande.

En los seis torneos en los que la liga usó este formato hubo 24 eliminatorias, de las cuales solo en ocho avanzó uno de los “invitados adicionales” —del 9.º al 12.º— de la tabla, y los Pumas, en el Apertura 2021, fueron los únicos que superaron los Cuartos de Final.

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Para el Apertura 2023, los dirigentes cambiaron el repechaje por el Play-In, quitando dos invitados a la reclasificación y aumentando de cuatro a seis los boletos directos, y la historia no fue muy diferente. En cinco torneos, dos se mantuvieron igual y los otros tres solo derivaron en un cambio de posición entre el séptimo y el octavo, dejando siempre fuera al noveno y al décimo. Por el Mundial, el Clausura 2026 recurrió al formato habitual de ocho equipos y se quedó de manera definitiva para este campeonato.

SV

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