Hace poco más de una década James Rodríguez estaba bajo todos los reflectores del futbol internacional. Un joven mediocampista que brilló en la Copa del Mundo del 2014 con 23 años y que marcó el gol del torneo, pero que se ha convertido en un trotamundos y está de regreso en su país en busca de estabilidad en la parte final de su carrera.El de Cúcuta dio un giro a su carrera en Brasil. Fue el jugador más brillante de la selección cafetera que regresaba a la justa por primera vez desde 1998, marcó seis tantos para llevarse la Bota de Oro y marcó el gol del torneo en Octavos de Final contra Uruguay, que a la postre terminaría siendo también el Premio Puskás. El Real Madrid le pagó 75 millones de euros al Mónaco para llevárselo ese verano.James cayó de pie en el equipo de Carlo Ancelotti, portando la diez y debutando en la Supercopa de Europa que ganaron los blancos ante el Sevilla. Acabó la temporada con 17 goles, 18 asistencias y como parte del once ideal de La Liga.El sueño rápidamente se fue apagando. La llegada de Rafa Benítez al banquillo y luego de Zinedine Zidane, así como lesiones recurrentes y complicaciones personales cambiaron el panorama del colombiano, que vio reducidos sus minutos por la mitad en las siguientes dos temporadas, lo que hizo que finalmente acabara cedido en 2017 al Bayern Múnich para buscar nuevos aires y recuperar su estado de forma.Una vez más, fue de más a menos. Con Jupp Heynckes volvieron las sensaciones positivas, pero de nuevo el cambio de timonel le afectó y dejó de ser indispensable con Nico Kovac. En su préstamos de dos años ganó dos títulos de Bundesliga, una Pokal y dos Supercopas alemanas en un club que ya dominaba el futbol de su país antes de su arribo.Volvió al Madrid en 2019, reencontrándose con Zizou, quien no lo tomó en cuenta y apenas vio actividad en la temporada y en 2020 se marchó gratis al Everton -a cambio de un porcentaje de una venta futura-, poniendo fin a su paso por Valdebebas, en el que sumó varios títulos (dos Champions League, dos ligas, dos Supercopas de Europa, otro par de Mundiales de Clubes y una Supercopa de España), pero varios de ellos fueron testimoniales.A partir de ahí, comenzó una etapa en la que no desempacó maletas. Con el Everton, luego de seis goles y cinco asistencias en 23 juegos de Premier League se fue a Qatar con el Al-Rayyan y al año siguiente al Olympiacos, donde estuvo solo siete meses antes de quedarse sin equipo, también en medio de problemas físicos que le impidieron a los equipos sacar su máximo rendimiento. Sus siguientes travesías no fueron más largas. Estuvo un año en Brasil con el São Paulo, volvió a España con el Rayo Vallecano por un semestre y para enero del 2025 aterrizó en León.A la Fiera llegó con un gran cartel, debutó en la victoria de los esmeraldas sobre el Atlas y marcó su primer gol a la semana siguiente contra Juárez; acabó el Clausura con 16 partidos -más uno en la Liguilla- y fue el líder de asistencias. En el Apertura iniciaron los problemas físicos, la irregularidad en la cancha de todo el equipo, llegó la polémica por el Mundial de Clubes y acabado el torneo no renovó contrato, saliendo de México como agente libre.Después llegó a Minnesota, tratando de no perder ritmo de cara al Mundial del 2026 y disputó seis partidos en la MLS de marzo a abril; tras la Copa del Mundo el club no renovó su contrato y se quedó sin equipo.*Mantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de WhatsAppOF