La polémica condonación de la suspensión que debía cumplir el delantero estadounidense Folarin Balogun para el partido ante Bélgica, en los octavos de final del Mundial 2026, le valió a la FIFA acusaciones de corrupción y parcialidad. Ahora, el organismo deberá decidir si aplica el mismo criterio al defensor inglés Jarell Quansah, quien —en teoría— no debería disputar los cuartos de final tras la tarjeta roja que recibió en el encuentro frente a México.El diputado laborista británico Noah Law envió una carta al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para solicitar que Quansah pueda disputar el siguiente compromiso de Inglaterra y que la sanción derivada de su expulsión se cumpla una vez concluido el torneo.La petición surgió pocas horas después de que la Comisión Disciplinaria de la FIFA autorizó a Balogun participar en el encuentro del pasado lunes 6 de julio ante Bélgica, pese a haber sido expulsado frente a Bosnia y Herzegovina.La intromisión de un político en una decisión disciplinaria resultaría insólita de no ser por el precedente que marcaron Donald Trump y otros funcionarios estadounidenses, quienes presionaron en favor de Balogun y obtuvieron el resultado que buscaban.La FIFA ha defendido que su decisión respecto al delantero estadounidense estuvo apegada a derecho. Después de todo, el Artículo 27 de su Código Disciplinario le otorga la facultad discrecional de suspender la ejecución de cualquier medida disciplinaria impuesta. Sin embargo, la confirmación de Trump de haber hablado con Infantino hace poco creíble que únicamente se haya considerado el argumento de la Federación de Futbol de Estados Unidos, según el cual la acción entre Balogun y el defensor bosnio Tarik Muharemović fue un choque accidental.Por el momento, la Asociación Inglesa de Futbol no se ha involucrado públicamente en el caso, aunque medios británicos como The Times y The Mirror han informado que analiza las vías legales para contar con Quansah en el partido de cuartos de final ante Noruega, programado para disputarse el sábado en Miami.En la jugada que derivó en su expulsión, Quansah se barrió para arrebatarle el balón a Jesús Gallardo, pero terminó golpeando el tobillo derecho del mexicano."Creo que sería correcto aplazar su suspensión hasta después de la conclusión de esta Copa del Mundo", escribió el legislador británico.También recordó que "la integridad de cualquier gran torneo internacional depende no sólo de que jugadores y árbitros respeten las reglas, sino de que esas reglas se apliquen por igual a todas las naciones participantes".En su momento, la propia UEFA acusó a la FIFA de comprometer la credibilidad del futbol con una medida considerada excepcional. Diversos dirigentes europeos también cuestionaron la independencia de los órganos disciplinarios y exigieron explicaciones por una resolución que, según sus críticos, podría sentar un precedente para futuras competencias internacionales.