Con el paso del tiempo, uno va olvidando lo conmovedores que pueden ser los libros infantiles. Incluso me atrevería a decir que las historias creadas para dar lecciones importantes a los niños son igual de valiosas para los adultos que necesitamos un recordatorio de la belleza de lo simple, lo común que es sentir miedo, y lo valiosa que es la amistad.“¿Será Luna?” de la autora tapatía Teresa Aguilera es un gran ejemplo de ello. El cuento habla de Capitán Poeta, un personaje dibujado en un barco de papel, que recorre una terrorífica travesía y en su camino conoce a Hada Luna, una bellísima interpretación de la luna que por su parte, experimenta la soledad. Ambos personajes experimentan emociones bastante humanas.Las necesidades de ambos personajes de “¿Será luna?” me recuerdan a dos personajes muy populares dentro de la historia de la literatura: el león cobarde y el hombre de hojalata de “El Mago de Oz”. Así como el león de “El Mago de Oz”, el Capitán Poeta quiere ser valiente. Y, aunque la analogía no es idéntica, mientras que el hombre de hojalata está en busca de un corazón para sí mismo, el Hada Luna de este cuento está en busca de alguien con un corazón de sal, igual al de ella, para dejar de estar sola.Cuando un niño lee este cuento, quizás relaciona el miedo con la oscuridad y la soledad con la travesía de buscar amigos en la escuela. De adultos, nuestros miedos cambian, adquieren otros significados y pueden volverse menos visibles, por lo que nunca está de más tomar un cuento que te abrace en una noche de desvelo.“¿Será Luna?” no trata al lector infantil como menos inteligente. La obra se enriquece con distintas figuras literarias sin complicar innecesariamente el lenguaje ni caer en la condescendencia. Los diálogos del Capitán Poeta son, vaya, poemas; y en varios momentos el cuento parece consciente de que es un cuento. Se explica que el Capitán recorrió todo el mar en un solo día porque si no, el cuento sería más largo. Y esto añade un toque tierno de comedia y lo vuelve más disfrutable. No podemos hablar de “¿Será Luna?” sin hacer una mención honorífica a las ilustraciones de Renata Galindo Prieto, que representan personajes sencillamente preciosos.Así como los niños, los adultos también necesitamos cuentos. Necesitamos un recordatorio de lo natural que es el miedo y cómo se puede salir adelante a pesar de él. Necesitamos un recordatorio de lo valioso de las amistades, aunque sea una sola. Así que gracias a Teresa Aguilera por darnos todo eso en poco más de 50 páginas. MR