Martes, 27 de Octubre 2026

OFJ: Tres compositores frente a los misterios de la trascendencia y la muerte

La OFJ, bajo la dirección artística de José Luis Castillo, presenta un tercer programa con composiciones unificadas por sus vínculos históricos, filosóficos y musicales

Por: Fausto Salcedo

El tercer programa de la OFJ se presentará el 29 de octubre y 1 de noviembre en el Teatro Degollado. CORTESÍA

El tercer programa de la OFJ se presentará el 29 de octubre y 1 de noviembre en el Teatro Degollado. CORTESÍA

Treinta y un años separan la composición de "Muerte y transfiguración", de Richard Strauss, y "Sinfonías de instrumentos de viento", de Igor Stravinsky. Entre ambas apareció "Noche transfigurada", de Arnold Schoenberg.

Tres obras nacidas en una Europa que comenzaba a cuestionar sus tradiciones artísticas, sus sistemas de pensamiento y las reglas que habían gobernado la música durante siglos. Tres compositores que, desde lenguajes diferentes, encontraron en la muerte, el amor y la trascendencia algunas de las grandes preguntas de su tiempo.

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Este repertorio conforma el tercer programa de la temporada de la Orquesta Filarmónica de Jalisco (OFJ), bajo la dirección artística de José Luis Castillo, quien reunió las composiciones por sus vínculos históricos, filosóficos y musicales. El concierto incluirá la primera interpretación de "Sinfonías de instrumentos de viento" en la historia de la agrupación.

“Es un programa que hemos curado con mucho cariño. La trascendencia es uno de los motores que lo aglutinan”, explicó Castillo en entrevista con EL INFORMADOR. “Son estrictamente 31 años que cuestionaron una manera de componer y abrieron el siglo XX con toda la modernidad”.

Para el director, estas obras forman parte de un periodo decisivo en el que la música europea comenzó a explorar caminos que desembocarían en algunas de las revoluciones estéticas más importantes del siglo pasado. El programa también recupera una conversación entre compositores que admiraron, cuestionaron y transformaron la herencia de sus antecesores.

“Las tres piezas dialogan con lo trascendente y, en particular, con la idea de la muerte. Pero hay otro componente importante, que es el religioso, o por lo menos una forma de entender la trascendencia dentro de un entorno religioso. Y, por supuesto, está también la cuestión poética”, detalló.

Schoenberg y el principio de una revolución

Compuesta en 1899, "Noche transfigurada" pertenece a los primeros años de Arnold Schoenberg, antes de que desarrollara la atonalidad y, posteriormente, el método dodecafónico. La obra todavía se sostiene dentro de la tonalidad, aunque sus disonancias y su lenguaje armónico anticipan las transformaciones que el compositor llevaría adelante. Para Castillo, comprender su importancia exige recordar que la tonalidad había organizado buena parte de la música occidental desde el Barroco. Durante generaciones, los compositores trabajaron dentro de un sistema de relaciones armónicas que establecía principios compartidos para construir y desarrollar sus obras.

“La tonalidad fue un elemento de cohesión que aseguró la música occidental desde el Barroco hasta finales del siglo XIX. Lógicamente, ese sistema, como tantos otros sistemas, y no solamente musicales, se puso en duda en aquellos tiempos”, explicó. “Funcionaba a partir de una serie de reglas, de acuerdos, de protocolos. Los compositores habían sostenido un edificio maravilloso desde la época de Bach hasta entonces. Era un elemento de cohesión, además de una manera de componer”.

"Noche transfigurada" se inspira en un poema de Richard Dehmel que narra el encuentro nocturno de una pareja. La mujer confiesa que espera un hijo de otro hombre, mientras su acompañante responde con una declaración de amor que transforma el sentido de aquella revelación. La composición incorpora así asuntos que comenzaban a discutirse con intensidad en la sociedad europea: la sexualidad, la maternidad, las convenciones morales y la autonomía de las mujeres.

“Es una pieza que abre las puertas al modernismo que estaba naciendo en Europa. Y eso ocurría también en varias disciplinas artísticas. El poema sobre el que se basa habla de los amores lícitos y los no lícitos, del amor, de la reproducción, de la muerte, de la figura de la mujer y de su capacidad de decisión sobre la reproducción. Son temas que comienzan a cuestionarse en aquella Europa”, explicó. “Me da mucho gusto hablar de Noche transfigurada como una de esas primeras obras que puso en tela de juicio la pervivencia y la validez de ese sistema que había sostenido la música occidental durante tantos años”, añadió.

Stravinsky: un homenaje desde la memoria

La segunda composición del programa, "Sinfonías de instrumentos de viento", fue escrita por Igor Stravinsky en 1920 como homenaje a Claude Debussy, fallecido dos años antes. Su estructura se aleja del desarrollo sinfónico tradicional. En lugar de construir un discurso continuo mediante la transformación de grandes temas musicales, Stravinsky organiza breves secciones contrastantes que se suceden unas a otras. La orquestación prescinde de las cuerdas y concentra sus posibilidades expresivas en los instrumentos de viento.

“Abres la partitura por la primera página y dice: ‘A la memoria de Claude Debussy’. Es también un concierto tributario”, explicó el director, quien destacó la presencia de elementos religiosos a lo largo del programa. “En la pieza de Stravinsky encontramos alusiones y modelos compositivos de la liturgia ortodoxa. Podemos reconocer cantos litúrgicos de Rusia, de esa Rusia a la que él mismo había recurrido en La consagración de la primavera. Ese componente religioso también está presente a lo largo del concierto”, señaló.

La ausencia de las cuerdas en
La ausencia de las cuerdas en "Sinfonías de instrumentos de viento" modifica el equilibrio habitual de la orquesta. CORTESÍA 

Castillo destacó asimismo la construcción musical de la obra, organizada mediante secciones sucesivas que recuerdan la disposición de las estrofas poéticas. “Es una manera de componer en la que realmente no hay desarrollo, sino una secuencia estrófica, en la que una estrofa sucede a la otra. Justamente hablábamos de eso al terminar los ensayos”, comentó.

La primera audición de esta composición por la OFJ también representa un desafío para sus integrantes. La ausencia de las cuerdas modifica el equilibrio habitual de la orquesta y exige un trabajo minucioso con las secciones de maderas y metales. “Una obra de la importancia de Stravinsky, solamente para alientos, permite hacer un trabajo mucho más refinado con los maestros y las maestras de las secciones de la orquesta”, comentó Castillo.

El director señaló que esta distribución instrumental le ha permitido trabajar de manera más cercana con los músicos durante los ensayos, atendiendo aspectos de articulación, sonoridad y precisión colectiva. “Podemos trabajar mucho más de cerca con ellos y atender los problemas que, lógicamente, tiene cualquier orquesta, pero en un nivel mucho más cercano. Eso me tiene muy contento”, agregó.

Strauss y la música frente a la muerte

El programa incluye también "Muerte y transfiguración", compuesta entre 1888 y 1889 por Richard Strauss, cuando tenía apenas 24 años. El poema sinfónico representa los últimos momentos de un hombre enfermo, sus recuerdos y el tránsito hacia una existencia que trasciende la muerte física. Strauss construyó este proceso mediante una escritura orquestal de gran intensidad, que conduce desde los pasajes de sufrimiento hasta una extensa culminación musical.

Castillo encuentra en la composición una relación con el legado de Richard Wagner, particularmente con Tristán e Isolda, cuya música exploró la unión entre el amor, la muerte y la trascendencia. “Wagner acababa de morir. Tanto Strauss como Schoenberg son deudores, si no necesariamente de su manera de componer, sí de las conclusiones y de los lugares a los que había llegado Wagner”, explicó.

Más de un siglo después de su composición, las tres partituras siguen exigiendo un trabajo considerable a las orquestas. CORTESÍA 
Más de un siglo después de su composición, las tres partituras siguen exigiendo un trabajo considerable a las orquestas. CORTESÍA 

El director recordó además que la célebre Muerte de amor de Isolda estuvo vinculada, en su denominación, con la idea de la transfiguración, una relación que considera significativa para comprender el universo estético de Strauss. “En el caso de Strauss, con esa coda amplísima, es como si el alma abandonara el cuerpo y se fuera hacia algún lugar. Como si trascendiera”, explicó.

Castillo recordó además una particularidad de la obra: el poema asociado a Muerte y transfiguración fue escrito después de la música, a petición del propio Strauss. La composición había nacido primero como una exploración sonora de la experiencia humana ante la muerte. “Es un poema sinfónico, pero el poema no se escribió antes de la música. Fue al revés: Strauss pidió que se escribiera un poema a partir de la música. Eso también es importante para entender la relación entre la poesía y las composiciones de este programa”, señaló.

Para Castillo, el vínculo entre los tres compositores también se encuentra en su relación con la historia musical. Strauss recogió parte de la herencia de Wagner; Schoenberg cuestionó los principios de la tonalidad; Stravinsky regresó a tradiciones religiosas y musicales antiguas mientras rendía homenaje a Debussy.

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“Es como la vida misma. Stravinsky relee la música bizantina, recurre a las sinfonías de la música veneciana del Renacimiento. Wagner releyó esa maravillosa historia de amor de Tristán e Isolda. Schoenberg cuestiona y relee de nuevo la tonalidad”, reflexionó. El director considera que esa conversación continúa cada vez que una orquesta vuelve a interpretar las partituras. “Seguimos releyendo a estos autores y espero que en algún momento alguien nos relea a todos los que estamos aquí”, comentó.

Más de un siglo después de su composición, las tres partituras siguen exigiendo un trabajo considerable a las orquestas. Castillo aseguró que los músicos de la OFJ han recibido el programa con entusiasmo, pese a su dificultad técnica. “Es un repertorio altamente exigente, un programa muy difícil. Pero estamos trabajando mucho y bien, y la orquesta está feliz de poder enfrentarse a él”, concluyó.

El tercer programa de la OFJ tendrá lugar el Jueves 29 de octubre 20:30 h y el Domingo 1 de noviembre 12:30 h, en el Teatro Degollado. Boletos en taquilla y en línea a través de Boletomóvil.

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