Martes, 13 de Octubre 2026

Entre palmas y guitarras, el flamenco marca el regreso cultural de España a Siria

Luego de varias décadas, los intercambios culturales entre España y Siria han vuelto para celebrar más de mil años de amistad entre ambas naciones

Por: Tomás Iván García Enciso

Cientos de espectadores puestos en pie escucharon el himno nacional de España antes de la actuación de la Compañía de Flamenco Anabel Veloso. EFE / G. Bagdhadi / ESPECIAL

Cientos de espectadores puestos en pie escucharon el himno nacional de España antes de la actuación de la Compañía de Flamenco Anabel Veloso. EFE / G. Bagdhadi / ESPECIAL

El taconeo, las palmas y el sonido de la guitarra española volvieron a llenar el escenario de la Ópera de Damasco, en Siria, en una noche cargada de simbolismo. La presentación de la Compañía de Flamenco Anabel Veloso marcó el regreso de una representación cultural española a la capital siria después de más de una década de aislamiento provocado por la guerra.

Cientos de espectadores se pusieron de pie para escuchar el himno nacional de España antes de que comenzara el espectáculo, celebrado el 12 de octubre con motivo de la Fiesta Nacional española. Entre las primeras filas se encontraban autoridades sirias, diplomáticos e invitados españoles, en una velada que buscó convertir el arte en un punto de encuentro entre ambos países.

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La presentación llevó por título “Flamenco: España y Siria, más de mil años de amistad”, una frase que resumió la intención de los organizadores: recuperar los vínculos culturales después de años en los que la guerra y el aislamiento internacional habían reducido drásticamente los intercambios.

Una noche distinta en la Ópera de Damasco

La Ópera de Damasco, situada en la plaza de los Omeyas, es uno de los principales espacios de la capital siria para la música y las artes escénicas. El edificio, construido a comienzos de la década del año 2000 e inaugurado durante el régimen de Bachar al Asad, recibió para esta ocasión una decoración que resaltaba el carácter diplomático y cultural del encuentro.

Las banderas de España y Siria acompañaron el escenario, mientras una superficie negra preparada para el baile ocupaba el centro de las tablas. En el auditorio, las luces se apagaron poco antes del comienzo y únicamente los teléfonos de algunos espectadores iluminaron la oscuridad.

 

El espectáculo comenzó con el lamento solitario de una flauta, al que se sumó poco después el sonido de la guitarra española. La combinación dio paso al flamenco, cuyos movimientos, percusión y canto llenaron un espacio que durante años estuvo alejado de este tipo de encuentros internacionales.

Para muchos asistentes, la experiencia tuvo un significado que iba más allá de la música. Noor, una de las acomodadoras del teatro, contó que había visto flamenco en películas, pero que nunca había tenido la oportunidad de presenciarlo en directo en Damasco.

La reacción también encontró eco entre los músicos locales. Majid, un intérprete sirio cuya obra está influida por la guitarra española, encontró similitudes entre el cante flamenco y algunas características de la música de su país, especialmente en la expresividad y las modulaciones de la voz, aunque señaló que la combinación de guitarra, palmas y baile le otorga una identidad propia.

La cultura como puente después de la guerra

El espectáculo coincidió con un momento de reapertura de los vínculos diplomáticos entre España y Siria. La delegación diplomática española en Damasco reabrió sus puertas en enero del año pasado, después de permanecer cerrada durante 12 años a raíz del estallido de la guerra civil siria en 2012.

El embajador español en Damasco, Antonio González-Zavala, destacó durante la presentación que España quería aprovechar este nuevo escenario para volver a compartir con Siria una parte esencial de su cultura.

La elección del flamenco no fue casual, ya que más allá de su reconocimiento internacional como una de las expresiones artísticas más representativas de España, su carácter profundamente musical y corporal permitió construir un diálogo sin necesidad de recurrir exclusivamente a las palabras.

Para Mirna al Chaib, una siria residente en España que acudió al espectáculo durante una visita a su ciudad natal, la presencia de una compañía española en aquel escenario representó la apertura de una nueva etapa. El encuentro, dijo, era como volver a abrir una ventana en Damasco y ofrecer a sus habitantes un motivo para reunirse alrededor de algo bello.

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La velada fue concebida precisamente como un diálogo cultural entre artistas españoles y sirios. De acuerdo con el embajador, la presentación del flamenco será el comienzo de un programa más amplio que contempla nuevas iniciativas, entre ellas la llegada del cine español a distintas gobernaciones del país.

De esta manera, la Ópera de Damasco no solamente recibió un espectáculo de danza. Durante una noche, el escenario se convirtió en un espacio para recuperar relaciones culturales interrumpidas y para mostrar cómo una expresión artística puede funcionar como punto de encuentro después de años de separación.

El flamenco dejó así una imagen cargada de significado: guitarras, palmas y taconeos resonando en una capital que intenta recuperar espacios para la cultura. Más que representar únicamente el regreso de una compañía española, la presentación planteó la posibilidad de que el intercambio artístico vuelva a ocupar un lugar central en la relación entre España y Siria.

Con información de EFE.

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