Miércoles, 08 de Julio 2020

“El peligro es que sigue habiendo racismo y discriminación”

El especialista Federico Navarrete habla sobre su libro y la situación que vive el país en términos de clasismo
 

Por: Gerardo Esparza

Federico Navarrete. El historiador presenta el libro “Alfabeto del racismo mexicano” bajo el sello de Ediciones Malpaso. ESPECIAL

Federico Navarrete. El historiador presenta el libro “Alfabeto del racismo mexicano” bajo el sello de Ediciones Malpaso. ESPECIAL

El debate no es nuevo, pero en el último mes se potenció debido a la organización, y posterior cancelación, de un foro sobre racismo en México organizado por Consejo Nacional Para Prevenir la Discriminación (Conapred) en que uno de los ponentes era Chumel Torres, conductor señalado por sus comentarios. Tras anular el foro, Mónica Maccise, titular del organismo, dejó su cargo y una estela de comentarios sobre supuesta censura.

“Es necesario que seamos conscientes de lo que hacemos: contar una broma misógina o que desprecie a los indígenas, no es lo mismo hacerlo en un medio de comunicación frente a miles de personas que en un bar por la madrugada con cuatro amigos borrachos. Lo que puede parecernos chistoso en la juerga no lo es en foro público. Y lo mismo vale para las redes sociales”, advierte Federico Navarrete, especialista en temas de racismo y clasismo en México. 

El también historiador es el autor del libro “Alfabeto del racismo mexicano”, bajo el sello de Ediciones Malpaso, explora cómo las palabras importan. Y en una nación acostumbrada a verse en un espejo falso, la representación del color de piel en medios de comunicación no muestra la variedad de tonos en los más de 130 millones de mexicanos. Es monocolor, el blanco reina en comerciales, programas y telenovelas. “Toda la cuestión que hay de clasismo y racismo en la televisión y en la publicidad no es de ayer, pero se ha hecho peor en los últimos 30 años: cada vez es más racista la televisión, cada vez es más racista la publicidad. Es cierto que ya hay campañas que parecen romper con eso, pero ya se está reconociendo. A lo mejor en años se pueden suprimir algunos términos usados porque esto está en movimiento”, señala Navarrete.

Y advierte que en medio de la espiral de violencia que vive el país desde hace más de una década, el humor político no está en riesgo de censura. “No creo que en México, que es un país donde la discriminación contra las mujeres, los indígenas y los homosexuales es brutal y provoca violencia y muerte, el humor esté en peligro: el peligro es que sigue habiendo racismo y discriminación en muchos lugares. Los comunicadores tenemos una responsabilidad mayor que el común de las personas y de nuestras expresiones públicas”.

“El término ‘naco’, que es abiertamente racista, está en movimiento. Hay acepciones que se van más al comportamiento, otros al color de la piel, hay definiciones que hablan de clase o pobreza, pero a mí juicio, por más que cambien las acepciones sigue teniendo una carga original que lo asocia al color de la piel y lo hace racista”.

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Entender el racismo con el alfabeto

Sobre su libro, que en 48 entradas desmenuza la situación de clase y raza en el país, explica que surgió tras terminar de escribir “México racista”, un texto “que era un ensayo político e histórico que trataba de mostrar eso, que vivimos en un país profundamente racista, y que el racismo explica buena parte de nuestros problemas contemporáneos: la desigualdad económica, la violencia, la criminalidad, la falta de democracia, inclusive la corrupción”.

Explica que en el “Alfabeto” toma palabras, contextos, costumbres para hacer un panorama de la vida social mexicana y rastrear el racismo que hay detrás de muchas expresiones “que a veces parece que no lo son pero que en realidad sí lo son”.

“Es un alfabeto y no un diccionario porque este último aspira a ser sistemático y a reunir todos los términos de un tema. En cambio, el alfabeto no. Aquí están las entradas que me interesan y los que creo que pueden aportar algo y se organizan alfabéticamente. No pretendo ser exhaustivo”.

En su trabajo, retomó la figura de Memín Pinguín, un personaje de caricatura que fue muy popular el siglo pasado: un pequeño de piel oscura que era pícaro y pobre. “En ese caso tratar de demostrar el racismo que hay detrás de esa figura fue algo delicado porque tampoco quería ser un aguafiestas”.

JL
 

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