Jueves, 16 de Julio 2020

Benedicto XVI, una labor de claroscuros

Por: Norma Gutiérrez

Benedicto XVI. ESPECIAL

Benedicto XVI. ESPECIAL

Por Norma Gutiérrez

Desde su nombramiento como Papa, Joseph Ratzinger causó revuelo. La solemnidad llevada al máximo con la que ejerció su labor papal desde 2005, un acercamiento neutro con los feligreses en sus distintos recorridos por el mundo, así como escándalos y juicios respecto al manejo interno de la Iglesia durante su liderazgo, fueron claves para que la figura del llamado Papa Benedicto XVI se viera envuelta en claroscuros y siempre puesta en comparación con su antecesor Juan Pablo II y la llegada de Jorge Mario Bergoglio a la máxima dirección del Vaticano.

Joseph Ratzinger nació en Marktl am Inn, en la diócesis de Passau, en Alemania, el 16 de abril de 1927, en una familia relacionada la agricultura, la artesanía y la cocina, según recuerda parte de su biografía compartida por la web oficial del Vaticano www.vatican.va, condiciones que le permitieron desarrollarse en un ambiente económico estable, pero no alejado de los estragos que posteriormente se darían con la Segunda Guerra Mundial.

La localidad de Traunstein se convertiría en testigo de la adolescencia de Ratzinger, en donde desarrollaría su gusto por el arte y la música clásica, además de comenzar a dar indicios de su vocación cristiana y su apego a la fe ante las crisis humanitarias y bélicas ocasionadas por el régimen nazi.

Durante su juventud y en la última etapa de la guerra, Joseph Ratzinger fue integrado a los servicios auxiliares antiaéreos, sin embargo, de 1946 a 1951, impulsó sus estudios en la Escuela Superior de Filosofía y Teología de Freising y en la universidad de Munich, hasta ordenarse como sacerdote el 29 de junio de 1951.

Activo también en la parte docente en Freising, Ratzinger siguió con su preparación hasta doctorarse en teología con la tesis “Pueblo y casa de Dios en la doctrina de la Iglesia de San Agustín”, y así continuar con la enseñanza en localidades como Bonn, Münster y Tubinga, por ejemplo, hasta ser nombrado como catedrático en dogmática e historia y ser vicepresidente de la Universidad de Ratisbona.

Poco a poco, Ratzinger destacó como experto y consultor teológico en diversos arzobispados, además de que sus conocimientos en la rama científica le valieron para desempeñarse en distintos servicios y conferencias episcopales en Alemania y en la Comisión Teológica Internacional.
Acercamiento al Vaticano

La reputación de Ratzinger comenzó a impactar en las directivas de la Iglesia y el 25 de marzo de 1977, el Papa Pablo VI consideró a Joseph para nombrarlo como arzobispo de Munich y Freising, y al poco tiempo recibió la consagración episcopal, convirtiéndose en el primer sacerdote diocesano, después de 80 años, en asumir el gobierno pastoral de la gran archidiócesis bávara.

Tras ser nombrado por Pablo VI como cardenal, del título presbiteral de Santa María de la Consolación en Tiburtino, Ratzinger fue escalando y participando con mayor actividad en los principales ejercicios internacionales, especialmente en 1978, al ser parte del cónclave en el que se seleccionó a Juan Pablo I, acción que repetiría en el cónclave en el que se eligió a Juan Pablo II como nuevo Papa, quien sería el responsable de nombrarlo prefecto de la Congregación para la doctrina de la fe, y presidente de la Pontificia Comisión bíblica y de la Comisión Teológica Internacional, en 1981.

Con el fallecimiento de Juan Pablo II, el 19 de abril de 2005 fue elegido como el Papa 265 de la Iglesia Católica, labor que mantuvo hasta el 11 de febrero de 2013 al anunciar su renuncia que se hizo efectiva hasta el día 28 del mismo mes.

Aunque el ahora Papa emérito Benedicto XVI explicó que su retiro era de forma voluntaria al señalar preocupación por su edad y condiciones físicas para seguir con su labor, su salida también se relacionó ante las presiones que surgieron con la publicación de documentos confidenciales, conocidos como “Vatileaks”, en los que se señalaban irregularidades, corrupción, encubrimiento de abusos y lucha de poderes al interior de la Santa Sede.

En recientes semanas, como Papa emérito y con la consigna —como él mismo lo anunció en su retiro— de continuar con su fe desde el silencio y distancia a las decisiones de la Iglesia, Benedicto XVI compartió en ensayos su postura recalcando la importancia del celibato sacerdotal obligatorio en la Iglesia, ante las declaraciones del Papa Francisco sobre la posibilidad de permitir la ordenación de algunos hombres casados, causando nuevamente revuelvo entre la comunidad creyente y al interior de la Santa Sede.

OTRA MIRADA

Ante la apertura que el Papa Francisco ha tenido para aclarar paulatinamente los escándalos relacionados a la Iglesia, la industria del entretenimiento como Netflix optó por abordar esta temática en la reciente película “Los dos papas” (nominada al Oscar), proyecto dirigido por Fernando Meirelles, y protagonizada por Anthony Hopkins, como el Papa Benedicto XVI, y Jonathan Pryce como el Papa Francisco. El filme, aunque con situaciones de ficción, muestra la transición entre ambos papas y cómo abordaron las crisis cercanas a su labor.

SABER MÁS

Visita a México

En solo una ocasión Benedicto XVI visitó a México como parte de sus recorridos internacionales. En 2012, Joseph Ratzinger fue recibido por el entonces presidente mexicano Felipe Calderón, en el Estado de Guanajuato.

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