Cada 22 de julio, el pequeño municipio de Anguiano, en la región española de La Rioja, revive una de las tradiciones más singulares de su patrimonio cultural. Ocho jóvenes danzadores desafían la gravedad al descender una empinada escalinata sobre zancos de madera mientras giran sin detenerse, en un espectáculo que se ha mantenido vivo durante cerca de 400 años en honor a Santa María Magdalena.La celebración, declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional desde 1970, reunió una vez más a cientos de personas que acudieron para presenciar el famoso baile de los zancos. Ataviados con llamativas faldas amarillas y coloridos corpiños, los danzadores descendieron por la conocida Cuesta de los Danzadores, una escalinata de aproximadamente 40 metros de longitud y con una pendiente cercana al 20%, acompañando cada giro con el sonido de las castañuelas, las dulzainas y los tambores.El descenso se realiza sobre zancos de unos 50 centímetros de altura, elaborados con madera de haya procedente de la cercana localidad de Nájera. Al finalizar cada recorrido, los participantes son recibidos y sostenidos por el público, una escena que simboliza el respaldo de la comunidad a una tradición que ha pasado de generación en generación y que continúa siendo uno de los eventos culturales más representativos de La Rioja.Entre este grupo de danzadores está el veterano Pablo Muñoz (Logroño, 2001), quien, mientras se preparaba para cumplir con la tradición, ha indicado a los medios que el truco para no caerse reside en “mantener la calma" y no ponerse "nervioso”.“Hay que mirar a un punto fijo para no marearte” durante el descenso por las escaleras y, “en el caso de que veas que te estás yendo un poco de la trayectoria central, tienes que irte al lado izquierdo, porque giramos en el sentido contrario a las agujas del reloj”, ha subrayado.El 28 de septiembre de 2025, la joven Adriana hizo historia al convertirse en la primera mujer en participar en esta danza en Anguiano en cuatro siglos, un acontecimiento que tuvo lugar durante las fiestas de Acción de Gracias y que el resto de sus compañeros vivieron “con mucha normalidad”, ha recordado Muñoz. “No tenemos ningún tipo de distinción entre hombres y mujeres a la hora de danzar”, ha remarcado, por lo que “Adriana se animó y nosotros encantados”.La de este miércoles ha sido la segunda de las cinco bajadas que se realizan durante las fiestas patronales de este municipio, que tiene unos 490 habitantes y está situado a unos 45 kilómetros de Logroño. A pesar de que algunos antropólogos datan el baile de la época celta o precristiana, el primer documento escrito en el que aparece mencionada la danza de Anguiano es en el ‘Libro de acuerdos y decretos del 30 de mayo de 1603’ y, según las referencias de este manuscrito, el origen de este baile podría deberse a un acto iniciático a la edad adulta.Antes de las bajadas por la cuesta, se desarrolla un ritual, en el que los danzadores veteranos ya retirados ayudan a los jóvenes en activo a atarse los zancos con cuerdas a las piernas. La colocación de los zancos sigue su propio proceso: primero se amarran al pie y, después, a las piernas a la altura de las rodillas, donde quedan protegidas con unas almohadillas para amortiguar el impacto de los saltos.TG