Meta pone 'candados' para restringir uso de redes sociales a menores
La compañía ha implementado varios filtros de seguridad diseñados para que los padres acompañen a sus hijos y limiten de forma segura el contenido al que pueden acceder
En medio del debate sobre el impacto de las redes sociales y la inteligencia artificial en niñas, niños y adolescentes, Meta mantiene una serie de herramientas diseñadas para limitar la exposición de los menores a determinados contenidos y reducir los riesgos asociados con el uso de sus plataformas.
Las medidas aplican principalmente a Facebook e Instagram, dos de las redes sociales más utilizadas de la compañía, y buscan establecer controles diferentes de acuerdo con la edad de los usuarios. Entre ellas se encuentran restricciones de contenido, cuentas especiales para adolescentes, herramientas contra el acoso y límites para el tiempo de uso.
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Meta sostiene que estas funciones buscan ayudar a las familias a crear hábitos digitales más seguros, aunque también recomienda que madres, padres y tutores participen activamente en la manera en que los menores utilizan las plataformas.
¿Qué son los “candados” de Meta para adolescentes?
Una de las principales medidas consiste en las llamadas Cuentas para Adolescentes, configuraciones especiales que aplican automáticamente restricciones más estrictas a determinados usuarios jóvenes.
El objetivo es reducir la posibilidad de que los adolescentes entren en contacto con desconocidos, encuentren contenido considerado sensible o permanezcan durante largos periodos utilizando las aplicaciones.
En este esquema, los adolescentes son colocados automáticamente en la configuración más restrictiva disponible para el control de contenido sensible. Esto significa que determinados materiales pueden dejar de aparecer en espacios como Explorar y Reels, incluso cuando hayan sido publicados por una persona que el adolescente sigue.
Entre los contenidos que Meta busca limitar se encuentran publicaciones relacionadas con trastornos alimenticios, suicidio, autolesiones y violencia gráfica. También pueden restringirse materiales que muestran peleas o que promocionan determinados procedimientos estéticos.
Una característica importante es que la restricción puede funcionar sin que el adolescente necesariamente sepa que determinado contenido fue bloqueado. Por ejemplo, si un amigo publica material que entra dentro de una categoría restringida, el adolescente puede simplemente no verlo.
De esta manera, el sistema intenta actuar antes de que el usuario entre en contacto con determinados contenidos, en lugar de depender únicamente de que el menor decida no consumirlos.
Menos contactos desconocidos y protección contra el acoso
Otro de los “candados” está relacionado con las personas que pueden comunicarse con los adolescentes. Las Cuentas para Adolescentes incorporan configuraciones diseñadas para limitar quién puede enviarles mensajes o establecer contacto con ellos.
La compañía también cuenta con herramientas destinadas a combatir el acoso digital y la sextorsión, una forma de extorsión en la que una persona amenaza con divulgar imágenes o contenido íntimo para obtener dinero, más imágenes o algún otro beneficio.
Estas funciones buscan reducir las posibilidades de que los menores sean contactados por personas desconocidas o sean víctimas de comportamientos abusivos dentro de las plataformas.
Sin embargo, las herramientas tecnológicas no sustituyen completamente la supervisión. Los menores todavía pueden encontrarse con situaciones de riesgo y, por ello, Meta recomienda que las familias conozcan las funciones de seguridad disponibles y mantengan conversaciones abiertas sobre lo que ocurre en internet.
¿A qué edad pueden usar Facebook e Instagram?
Uno de los controles más básicos de Meta es el establecimiento de una edad mínima para utilizar sus plataformas. Facebook e Instagram no permiten que menores de 13 años creen una cuenta, de acuerdo con las reglas señaladas por la compañía.
A partir de esa edad, los adolescentes pueden quedar sujetos a las configuraciones especiales diseñadas para proteger a este grupo de usuarios.
La compañía también ofrece un Centro de Familia, una herramienta que permite a madres, padres y tutores consultar determinadas configuraciones y acompañar a los adolescentes en el uso de las plataformas.
Este tipo de herramientas busca trasladar parte del control de seguridad desde el propio adolescente hacia una dinámica de acompañamiento familiar, aunque la participación disponible para los padres depende de las funciones y configuraciones habilitadas.
Meta también cuenta con materiales y guías dirigidos a familias y profesores, con recomendaciones para hablar con los menores sobre privacidad, seguridad y comportamiento responsable en internet.
El “modo descanso” limita el uso nocturno
Las medidas de protección no se concentran únicamente en el contenido. Meta también incorporó herramientas destinadas a controlar el tiempo que los adolescentes pasan dentro de sus aplicaciones.
Una de ellas es un recordatorio de límite de tiempo que invita al usuario a abandonar la aplicación después de 60 minutos de uso diario.
Además, existe un modo descanso que se activa automáticamente entre las 22:00 y las 7:00 horas. Durante ese periodo, las notificaciones se silencian y pueden enviarse respuestas automáticas para informar a otras personas de que el usuario no está disponible.
La intención es reducir las interrupciones durante la noche y ayudar a establecer una separación entre el uso de las redes sociales y las horas destinadas al descanso.
Estas herramientas no impiden necesariamente que un adolescente continúe utilizando el dispositivo, pero funcionan como recordatorios y barreras adicionales para disminuir el uso prolongado de las aplicaciones.
Meta pide a los padres poner el ejemplo
Además de las herramientas tecnológicas, Meta considera que el comportamiento de los adultos tiene un papel importante en la relación que los menores desarrollan con las redes sociales.
La compañía señala que los adolescentes toman a sus padres y tutores como referencia para aprender a relacionarse con otras personas y que ese aprendizaje también puede trasladarse al uso de la tecnología.
Por ello, recomienda que los adultos den el ejemplo en el uso de teléfonos, aplicaciones y redes sociales. La idea es que las reglas digitales no se limiten a prohibiciones, sino que estén acompañadas por hábitos familiares relacionados con el tiempo de pantalla, la privacidad y la convivencia fuera de internet.
El desafío se vuelve mayor conforme las redes sociales incorporan nuevas herramientas basadas en inteligencia artificial. Los menores pueden encontrarse con contenido generado o modificado mediante estas tecnologías, lo que dificulta todavía más distinguir entre información real, contenido manipulado y materiales diseñados para captar su atención.
La seguridad digital se basa en navegar con conciencia
En este contexto, los “candados” de Meta representan una parte de una estrategia más amplia para reducir los riesgos digitales durante la adolescencia. Sin embargo, la seguridad de los menores depende también de que conozcan las herramientas disponibles y puedan pedir ayuda cuando encuentren contenido o interacciones que les resulten incómodas o peligrosas.
Para las familias, conocer cómo funcionan estas restricciones puede ser tan importante como establecer reglas sobre cuánto tiempo pueden utilizar un dispositivo. Saber qué contenido se bloquea, quién puede contactar al adolescente y cuándo se silencian las notificaciones permite tomar decisiones más informadas sobre el uso de las redes.
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Las medidas de Meta muestran así cómo las plataformas están intentando trasladar parte de la responsabilidad de la seguridad digital hacia sistemas automáticos que detectan contenido, limitan contactos y modifican las configuraciones de las cuentas según la edad.
No obstante, ningún algoritmo puede sustituir completamente la orientación de un adulto. La tecnología puede colocar barreras frente a determinados riesgos, pero la educación digital y la comunicación dentro de las familias siguen siendo elementos fundamentales para que los menores aprendan a desenvolverse de manera segura en internet.