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Japón quiere resolver un misterio de Marte con solo 10 gramos de muestras de Fobos | VIDEOS

Japón ha lanzado una misión que marca el inicio oficial del primer viaje ida y vuelta al sistema marciano en la historia de la exploración espacial

La misión de la JAXA viajará durante cinco años al sistema marciano para estudiar Fobos y Deimos y recoger unos 10 gramos de material que podrían ayudar a resolver el origen de las lunas de Marte.

Japón puso en marcha este martes una de sus misiones espaciales más ambiciosas: Martian Moons eXploration (MMX), una sonda diseñada para estudiar las dos lunas de Marte y convertirse, si completa sus objetivos, en la primera misión capaz de recoger muestras de la superficie de Fobos y traerlas de vuelta a la Tierra.

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La sonda despegó a las 04:41 hora local desde el Centro Espacial de Tanegashima, en el sur de la isla japonesa de Kyushu, a bordo de un cohete H3 de la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA). Su viaje no será rápido: la misión está diseñada para prolongarse durante aproximadamente cinco años.

El objetivo de MMX no es únicamente fotografiar las lunas marcianas. La nave realizará observaciones detalladas de Fobos y Deimos, analizará su entorno y recogerá alrededor de 10 gramos de material de la superficie de Fobos para trasladarlo posteriormente a la Tierra.

Fobos guarda una incógnita sobre el origen de Marte

Fobos es la mayor y más cercana de las dos lunas de Marte. Su origen continúa siendo una de las preguntas abiertas de la ciencia planetaria, debido a que existen diferentes hipótesis sobre cómo llegó a orbitar el planeta rojo.

El investigador principal de MMX, Kiyoshi Kuramoto, señala que existen dos escenarios principales. El primero plantea que Fobos podría ser un objeto formado en otra región del sistema solar que posteriormente fue capturado por la gravedad de Marte. El segundo propone que la luna nació a partir de los restos provocados por un enorme impacto sobre el planeta.

La diferencia entre ambas posibilidades es fundamental. Si Fobos fuera un cuerpo capturado, sus materiales podrían conservar información sobre una región diferente del sistema solar; si se formó a partir de un impacto, su composición podría estar relacionada con Marte y con los acontecimientos que transformaron al planeta en sus primeras etapas.

Por eso, los 10 gramos de material que MMX pretende recolectar tienen un valor científico muy superior a su cantidad. Al estudiar las muestras directamente en laboratorios terrestres, los investigadores podrán utilizar instrumentos mucho más precisos y realizar análisis que no serían posibles únicamente con una sonda a millones de kilómetros.

Una misión para buscar pistas sobre el agua

La investigación también puede ayudar a responder preguntas que van más allá de las propias lunas de Marte. Los científicos esperan que el estudio de Fobos aporte información sobre la manera en que el agua y otros materiales necesarios para la vida llegaron a los planetas rocosos.

Hidenori Genda, científico planetario y profesor del Instituto de Ciencias de Tokio, plantea una posibilidad especialmente interesante: que Fobos proceda de regiones más alejadas del sistema solar.

Si ese escenario fuera confirmado, sus muestras podrían contener pistas sobre cómo materiales volátiles, entre ellos agua y compuestos orgánicos, fueron transportados desde las zonas exteriores hacia el sistema solar interior, donde posteriormente se formaron cuerpos como la Tierra y Marte.

De esta manera, estudiar una pequeña luna de apenas unas decenas de kilómetros de tamaño puede ayudar a reconstruir procesos que ocurrieron hace miles de millones de años y que participaron en la formación de los mundos que conocemos actualmente.

Cinco años de viaje entre Marte y la Tierra

El recorrido de MMX está dividido en varias etapas. Después de su lanzamiento, la sonda emprenderá un viaje de aproximadamente un año hasta alcanzar el sistema marciano.

Una vez allí, entrará en una órbita cuasisatelital alrededor de Fobos, desde donde podrá realizar observaciones detalladas. La misión también estudiará Deimos, la segunda luna de Marte, con el objetivo de comparar ambos cuerpos y obtener una visión más completa del sistema de satélites marcianos.

La fase más delicada será el acercamiento a Fobos y la recolección de las muestras. Después de completar sus investigaciones, la sonda abandonará el sistema marciano en 2030 y comenzará el viaje de regreso.

Aproximadamente un año después, cuando vuelva a aproximarse a la Tierra, MMX liberará una cápsula que contendrá las muestras. Esta cápsula realizará su reentrada en la atmósfera y aterrizará en Australia, siguiendo una estrategia similar a la utilizada anteriormente por Japón para recuperar material de otros cuerpos celestes.

La experiencia de Hayabusa 2

La misión cuenta con un precedente importante. Japón ya demostró su capacidad para realizar operaciones complejas de recolección y retorno de muestras con Hayabusa 2, una sonda lanzada en 2014 hacia el asteroide Ryugu.

Hayabusa 2 logró realizar dos descensos sobre la superficie del asteroide y posteriormente regresó a las proximidades de la Tierra. En 2020 liberó su cápsula de reentrada, que aterrizó en Australia con las muestras de Ryugu.

La experiencia adquirida durante aquella misión resulta especialmente valiosa para MMX, ya que recolectar material de otro cuerpo celeste y conseguir que regrese intacto a la Tierra requiere resolver numerosos desafíos de navegación, comunicación, control de la sonda y protección de las muestras.

El proyecto MMX cuenta además con una colaboración internacional en la que participan organismos espaciales de Estados Unidos, Europa y Australia, así como instituciones científicas de Francia y Alemania.

Fobos podría convertirse en una escala para futuras misiones a Marte

El interés de MMX no termina con el regreso de las muestras. Fobos también podría tener importancia para la futura exploración humana de Marte debido a su cercanía con el planeta.

La luna se encuentra a unos 6 mil kilómetros de la superficie marciana, una distancia considerablemente menor que la necesaria para operar directamente desde la órbita marciana más alejada. Esta proximidad ha llevado a considerar a Fobos como un posible punto de apoyo para futuras misiones.

Kiyoshi Kuramoto explica que el satélite podría funcionar algún día como una especie de base de tránsito o puesto avanzado desde el cual preparar operaciones relacionadas con la exploración de Marte.

Para que esa posibilidad sea viable será necesario conocer con precisión el terreno, la composición de la superficie, la topografía y las condiciones ambientales de Fobos. Precisamente esos datos forman parte de los objetivos de MMX.

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La misión japonesa representa así un doble desafío, por un lado, intenta resolver un misterio sobre el origen de las lunas marcianas; por otro, busca desarrollar tecnologías y conocimientos que podrían ser utilizados en futuras expediciones al planeta rojo.

Si MMX logra regresar con sus muestras, Japón habrá dado un nuevo paso en la exploración del sistema solar. Los 10 gramos de material podrían convertirse en una pieza clave para reconstruir la historia de Fobos, comprender mejor la evolución de Marte y determinar cómo los materiales que hicieron posible la aparición de mundos habitables viajaron por el sistema solar.

Con Información de EFE.

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