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Gliese 12 b: el planeta casi como la Tierra que alcanza 42 grados y que podría ser habitable

A 40 años luz de la Tierra, este exoplaneta orbita una estrella pacífica y se perfila como el candidato ideal para el telescopio James Webb

A solo 40 años luz de distancia, un mundo cuyo descubrimiento anunciado en 2024 posee una temperatura superficial estimada de 42 grados centígrados. Este exoplaneta, con un tamaño casi idéntico al de la Tierra, orbita una estrella tranquila que no emite radiación destructiva, convirtiéndolo en el candidato perfecto para albergar una atmósfera protectora.

El hallazgo en la constelación de Piscis mediante el método de tránsito

De acuerdo con una publicación de National Geographic, una investigación internacional con participación del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) identificó este nuevo mundo orbitando una estrella enana roja fría. El planeta se encuentra en una región espacial donde las condiciones teóricas permiten la existencia de agua líquida.

La detección inicial fue posible gracias a las observaciones del satélite TESS de la NASA. Los astrónomos confirmaron la existencia del cuerpo celeste utilizando el método de tránsito, una técnica que consiste en medir los oscurecimientos periódicos que sufre una estrella cuando un planeta pasa por delante de ella.

Para validar los datos espaciales, los investigadores recurrieron a instalaciones terrestres de alta precisión. El instrumento CARMENES, ubicado en el Observatorio de Calar Alto (CAHA), y la cámara MuSCAT2, instalada en el Telescopio Carlos Sánchez (TCS) del Observatorio del Teide, jugaron un papel fundamental en la confirmación de las señales.

El exoplaneta presenta un diámetro ligeramente inferior al de nuestro planeta, situándose en una escala de tamaño intermedia entre la Tierra y Venus. Esta similitud física atrae la atención de los especialistas en astrobiología y evolución planetaria.

Un clima de 42 grados y el enigma de su envoltura gaseosa

La temperatura superficial estimada de 42 grados Celsius representa un valor inusualmente templado para los exoplanetas conocidos hasta la fecha. Los investigadores advierten que esta cifra es un cálculo preliminar que podría variar drásticamente.

El clima definitivo del planeta dependerá de un factor crítico: su capacidad para haber retenido una atmósfera desde su formación hasta el presente. La composición química de esta posible envoltura gaseosa determinará si existe un efecto invernadero que eleve o regule la temperatura real en la superficie.

El cuerpo celeste completa una órbita alrededor de su estrella anfitriona cada 12.8 días. Esta velocidad de traslación indica una extrema cercanía entre ambos objetos celestes.

La distancia que separa al planeta de su estrella equivale a solo el 7% del trayecto que existe entre la Tierra y el Sol. Debido a esta proximidad, el exoplaneta recibe 1.6 veces más energía estelar que nuestro mundo.

La clave está en una estrella anfitriona pacífica

El planeta orbita alrededor de Gliese 12, una estrella clasificada como enana roja fría. Este astro posee apenas un 27% del tamaño de nuestro Sol y registra un 60% de su temperatura superficial.

El principal obstáculo para la habitabilidad en sistemas de enanas rojas es el carácter tormentoso de estas estrellas. Generalmente, son magnéticamente muy activas y emiten potentes erupciones de rayos X y radiación ultravioleta que barren las atmósferas de los planetas cercanos.

Los análisis de los equipos de investigación concluyen que esta estrella específica no muestra signos de comportamiento extremo. La ausencia de tormentas magnéticas violentas incrementa significativamente las probabilidades de que el planeta conserve su capa atmosférica intacta.

Esta estabilidad estelar convierte al sistema en un entorno seguro, diferenciándolo de otros descubrimientos recientes donde la radiación aniquila cualquier posibilidad de retener gases esenciales para la vida.

El próximo objetivo del telescopio espacial James Webb

La combinación de una estrella tranquila, una temperatura templada y un tamaño terrestre posiciona a este mundo como un candidato excepcional para la observación avanzada. Los astrónomos preparan los siguientes pasos en la investigación.

El telescopio espacial James Webb se perfila como la herramienta principal para desentrañar los misterios de este exoplaneta. Su avanzada tecnología permite analizar la luz que atraviesa la atmósfera del planeta durante los tránsitos.

El análisis podría revelar la composición química exacta de los gases presentes. Los científicos buscan identificar moléculas específicas que confirmen si el entorno es verdaderamente apto para el desarrollo de condiciones habitables.

El estudio detallado de este sistema ayudará a comprender por qué la Tierra y Venus, siendo tan similares en tamaño, evolucionaron hacia destinos climáticos tan diferentes dentro de nuestro propio vecindario cósmico.

Lo destacado

  • Ubicación cercana: El sistema se encuentra a 40 años luz de distancia, en la constelación de Piscis.
  • Tamaño terrestre: El diámetro del planeta es ligeramente inferior al de la Tierra, ubicándose entre nuestro mundo y Venus.
  • Temperatura templada: Se estima una temperatura superficial de 42 °C, sujeta a la confirmación de una atmósfera.
  • Órbita rápida: El exoplaneta completa una vuelta alrededor de su estrella cada 12.8 días.
  • Estrella estable: La enana roja anfitriona no presenta erupciones magnéticas extremas, favoreciendo la retención atmosférica.
  • Observación futura: Es el candidato ideal para que el telescopio James Webb analice su composición química.

Con información de NatGeo

-Esta nota fue redactada con ayuda de inteligencia artificial y revisada por un editor-

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