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¿Cuál es el origen de la Lluvia de meteoros Dracónidas?

Cada año una gran cantidad de fragmentos de polvo y roca entran a la atmosfera cuando la Tierra cruza su orbita con la del cometa 21P/Giacobini-Zinner

El cielo de octubre tendrá uno de sus espectáculos más particulares con la llegada de las Dracónidas, una lluvia de meteoros que podrá observarse entre el 6 y el 10 de octubre de 2026. A diferencia de otras lluvias de estrellas, este fenómeno tiene una ventaja para quienes no quieren esperar hasta la madrugada: sus meteoros pueden comenzar a aparecer poco después del anochecer.

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La actividad alcanzará su punto máximo durante la noche del 8 al 9 de octubre, cuando la Tierra atraviese la zona más favorable del rastro de partículas responsable del fenómeno. La tasa prevista ronda los cinco meteoros por hora bajo condiciones ideales, por lo que será necesario tener paciencia y buscar un lugar con poca contaminación lumínica.

¿Por qué aparecen las Dracónidas?

Las llamadas “estrellas fugaces” son pequeños fragmentos de polvo y roca que entran a gran velocidad en la atmósfera terrestre y producen un destello cuando interactúan con ella.

En el caso de las Dracónidas, esas partículas proceden del cometa 21P/Giacobini-Zinner, un cuerpo que tarda aproximadamente 6.6 años en completar una vuelta alrededor del Sol. Conforme el cometa recorre su órbita, deja partículas a su paso, formando una especie de corriente de residuos alrededor de su trayectoria.

Cada año, la Tierra atraviesa parte de ese rastro durante su propio recorrido alrededor del Sol. Cuando las partículas penetran en la atmósfera, se calientan y producen las líneas luminosas que desde el suelo percibimos como meteoros.

Las dracónidas ocurren cuando la Tierra atraviesa el anillo formado por los fragmentos desprendidos del cometa 21P/Giacobini-Zinner. Instituto Geográfico Nacional

El nombre de la lluvia proviene de Draco, la constelación del Dragón, porque los meteoros parecen surgir de una región del cielo conocida como radiante. Sin embargo, esto no significa que haya que mirar exclusivamente hacia esa constelación: los destellos pueden aparecer prácticamente en cualquier parte del cielo nocturno.

El mejor momento para observarlas en 2026

Las Dracónidas tienen una característica poco habitual entre las lluvias de meteoros: su punto radiante alcanza una posición favorable desde las primeras horas de la noche. Por ello, el mejor momento para intentar observarlas en 2026 será después de que oscurezca el 8 de octubre, extendiéndose durante las primeras horas del día 9.

La fase de la Luna será otro factor favorable para ver este evento con claridad, el 8 de octubre nuestro satélite tendrá apenas alrededor de 4% de iluminación y la Luna nueva ocurrirá el 10 de octubre, por lo que su brillo interferirá muy poco con la observación durante el máximo de las Dracónidas.

En México, la recomendación general es comenzar a buscar meteoros una vez que haya oscurecido. En la zona del centro del país, incluyendo Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey y Puebla, la observación podrá comenzar después del anochecer; en otras regiones deberá tomarse como referencia la hora local de la puesta del Sol.

No hace falta utilizar un telescopio ni binoculares. De hecho, para este tipo de fenómeno puede resultar contraproducente porque esos instrumentos reducen el campo de visión. Lo ideal es buscar un sitio abierto, recostarse o mirar cómodamente hacia una zona amplia del cielo y permitir que los ojos se acostumbren a la oscuridad.

La contaminación lumínica es uno de los principales enemigos de la observación. Alejarse de las ciudades y evitar fuentes de luz directa puede marcar una diferencia importante. También es recomendable reducir el uso del teléfono durante la sesión, ya que mirar constantemente una pantalla brillante puede dificultar que los ojos mantengan su adaptación a la oscuridad.

Las Dracónidas son solo una de muchas lluvias de meteoros

Este fenómeno forma parte de un proceso que ocurre durante todo el año. Las lluvias de meteoros aparecen cuando la órbita terrestre coincide con corrientes de partículas dejadas por cometas o, en algunos casos, por asteroides.

Cada lluvia recibe un nombre relacionado generalmente con la región del cielo desde la que parecen proceder sus meteoros. Por ejemplo, las Oriónidas, que alcanzarán su máximo alrededor del 21 y 22 de octubre, están asociadas con los restos del cometa Halley.

La diferencia entre una lluvia y otra depende de factores como la cantidad y tamaño de las partículas, la trayectoria de la Tierra, la posición del radiante y las condiciones de observación. Algunas pueden producir decenas de meteoros por hora, mientras que las Dracónidas suelen ser mucho más discretas.

Sin embargo, las Dracónidas tienen un antecedente que las hace especialmente interesantes para los astrónomos. Aunque normalmente presentan una actividad moderada, en determinadas ocasiones han producido auténticas tormentas de meteoros, como ocurrió en 1933 y 1946. En 2026, no obstante, no se espera un aumento extraordinario de actividad.

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Por eso, el atractivo de las Dracónidas de este año no está necesariamente en esperar un cielo cubierto de estrellas fugaces, sino en la facilidad de su horario y en las buenas condiciones de oscuridad que acompañarán al máximo.

Quienes quieran intentarlo solo necesitan un cielo despejado, un lugar oscuro y algo de paciencia. Una vez que la noche haya caído, bastará con mirar hacia arriba y recordar que cada destello observado será el resultado de una pequeña partícula procedente de un cometa que, después de viajar durante años por el espacio, terminará consumiéndose en la atmósfera terrestre.

Con información de SUN.

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