México

Del uso médico al mercado ilícito: la transformación del fentanilo

El auge de esta droga convirtió a nuestro país en pieza clave del narcotráfico a nivel regional; los estados fronterizos concentran emergencias, fallecimientos y expansión del mercado criminal

El fentanilo no siempre estuvo asociado con laboratorios clandestinos, organizaciones criminales y una de las mayores crisis de salud pública de América del Norte. Durante décadas, este opioide sintético fue utilizado exclusivamente con fines médicos, principalmente como analgésico para tratar dolores intensos y en procedimientos quirúrgicos.

Sin embargo, la crisis de opioides en Estados Unidos, los cambios en el mercado internacional de las drogas sintéticas y la capacidad de adaptación de los cárteles mexicanos transformaron por completo ese panorama, hasta convertir a México en un centro de producción, trasiego y, cada vez más, de consumo de fentanilo ilícito.

Esta evolución es documentada en el informe “Demanda y oferta de fentanilo en México: generalidades y situación actual”, elaborado por la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones (Conasama), de la Secretaría de Salud. El estudio explica que el cambio comenzó a gestarse conforme se profundizó la epidemia de opioides en Estados Unidos, donde el consumo de esta sustancia ha provocado una emergencia sanitaria sin precedentes.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el fentanilo es un opioide sintético entre 50 y 100 veces más potente que la morfina. Su enorme capacidad para provocar dependencia y el elevado riesgo de sobredosis lo han convertido en la droga más letal de la actual crisis estadounidense, responsable de decenas de miles de fallecimientos cada año.

El incremento de la demanda en ese país modificó las rutas del narcotráfico y el papel que desempeñaba México dentro de esa cadena. Lo que durante años fue principalmente un territorio de tránsito comenzó a convertirse también en un punto de producción y de consumo, particularmente en los estados de la frontera norte, donde la cercanía con Estados Unidos favoreció la expansión del mercado ilegal.

El informe señala que uno de los momentos decisivos ocurrió antes de 2019, cuando China, hasta entonces uno de los principales proveedores de fentanilo hacia Estados Unidos, endureció los controles para la exportación de esta sustancia y de sus análogos químicos. Ese cambio obligó a las organizaciones criminales a modificar sus estrategias y abrió la puerta para que grupos delictivos establecidos en México iniciaran la fabricación del opioide en laboratorios clandestinos mediante el uso de precursores químicos.

Para el crimen organizado, la producción de fentanilo resultó especialmente rentable. A diferencia de drogas como la heroína, no requiere cultivos de amapola ni largos ciclos agrícolas, demanda inversiones relativamente bajas y genera ganancias extraordinarias debido a que pequeñas cantidades permiten producir miles de dosis.

Los primeros indicios de consumo ilícito en México comenzaron a documentarse entre 2013 y 2017. Durante ese periodo se detectó el uso indebido de medicamentos con fentanilo y aparecieron los primeros casos de la denominada “China White”, una mezcla comercializada como si fuera heroína, aunque en realidad contenía fentanilo, lo que incrementó significativamente el riesgo de intoxicaciones y muertes por sobredosis.

A partir de 2018, la demanda de tratamiento por consumo de esta droga comenzó a aumentar de forma sostenida, de acuerdo con la Conasama.

Paralelamente, las Fuerzas Armadas empezaron a detectar el opioide con mayor frecuencia en sus aseguramientos. Los primeros decomisos ocurrieron en 2015, con apenas algunos miles de pastillas, pero desde 2017 las incautaciones registraron un crecimiento acelerado que reflejó la expansión del mercado ilícito.

El informe descarta que este fenómeno esté relacionado con el desvío de fentanilo de uso médico. Por el contrario, sostiene que no existe evidencia que vincule el incremento del consumo con medicamentos farmacéuticos legalmente comercializados.

SABER MÁS

Entre lo legal y lo prohibido

1.- ¿Cuál es la diferencia entre el fentanilo legal y el ilícito?

El fentanilo se distingue principalmente por su finalidad, su regulación y los riesgos que representa para la salud, según su origen. Mientras que el fentanilo de uso médico es un medicamento indispensable y estrictamente controlado para el tratamiento del dolor intenso, el de fabricación ilícita es una sustancia producida de forma clandestina.

2..- Propósito y uso

Uso médico: Es un analgésico y anestésico de alta eficacia, empleado en procedimientos quirúrgicos y en el tratamiento del dolor intenso, como el asociado al cáncer o a enfermedades crónicas.

Fabricación ilícita: Es elaborado por organizaciones criminales debido a su bajo costo de producción y su alto poder adictivo. Con frecuencia se mezcla con otras drogas, como heroína o metanfetamina.

3.- Regulación y control

Uso médico: Su fabricación, distribución y prescripción están reguladas de acuerdo a los reglamentos de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris).

Fabricación ilícita: Se produce en laboratorios clandestinos utilizando precursores químicos obtenidos mediante redes criminales internacionales y otros canales ilegales, incluido el mercado de la dark web.

4.- Pureza, dosis y riesgos

Uso médico: Las dosis son estandarizadas y administradas bajo supervisión de personal de salud, lo que permite aprovechar sus beneficios terapéuticos y reducir los riesgos.

Fabricación ilícita: El consumidor desconoce la cantidad real de fentanilo presente en cada dosis. Esta incertidumbre resulta extremadamente peligrosa, ya que el fentanilo es aproximadamente 50 veces más potente que la heroína.

5.- Impacto en la salud pública

Uso médico: Su empleo terapéutico no constituye, por sí mismo, un problema que impacte la salud pública.

Fabricación ilícita: Es el principal factor detrás del incremento de las muertes por sobredosis y de las atenciones médicas por intoxicación aguda.

Fuente: “Informe de la demanda y oferta de fentanilo en México: generalidades y situación actual”.
 

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