Cultura

La memoria del agave también se escribe con cerveza

Entre campos, jimadores y destilerías, la exposición “Agave y Territorio” encontró una segunda narrativa en La Fuente, donde los festejos mundialistas dejaron huellas sobre las fotografías de Gerardo Villaseñor

En las fotografías plácidas de Gerardo Villaseñor aparecen destilerías, campos arados, agaves perlados de rocío, jimadores bañados por el sol y lunas que se asoman entre árboles trémulos. Pero en aquellos paisajes de Los Altos de Jalisco aparece un elemento inesperado: manchas de cerveza. Algunas imágenes conservan los rastros de las bebidas que los aficionados arrojaron al aire cada vez que México anotaba un gol durante su primer partido del Mundial de 2026. El fotógrafo había llegado a la cantina La Fuente con su cámara para documentar el ambiente de los encuentros, pero terminó descubriendo que sus propias imágenes también se habían convertido en testigos de la celebración.

Tiempo después, Villaseñor regresó para limpiarlas. Las fotografías, instaladas en los pasillos de la histórica cantina del Centro de Guadalajara, habían quedado salpicadas durante las transmisiones. Sin embargo, doña Margarita, esposa del propietario del establecimiento, le hizo una sugerencia inesperada: dejarlas como estaban.

“Me dijo: ‘No las limpies. Me parece que eso les aporta encanto a las piezas’. Y tenía razón. Las fotografías están así por lo que ocurrió durante el Mundial”, recuerda Villaseñor en entrevista con EL INFORMADOR.

Así, las manchas terminaron por incorporarse a la historia de “Agave y Territorio”, una exposición concebida para retratar la relación entre la tierra, el trabajo humano y uno de los productos más reconocibles de Jalisco: el tequila.

Las manchas de cerveza en las fotografías son el testimonio de los festejos del Mundial. EL INFORMADOR/A. Navarro

La muestra explora los vínculos entre el cultivo del agave, el trabajo artesanal y la vida cotidiana. Desde los campos donde crece la planta hasta las cantinas donde se consume el tequila, las fotografías revelan cómo esta bebida se relaciona con los encuentros, las conversaciones y las tradiciones que forman parte de la identidad cultural de México.

Concebida en el contexto de la Copa Mundial de Futbol, la exposición reúne dos escenarios: el paisaje donde nace uno de los símbolos más representativos del país y los espacios sociales donde su consumo forma parte de la convivencia. La propia cantina La Fuente, con su historia y sus visitantes, se integra así al recorrido de las imágenes.

Originario de Arandas, en la región de Los Altos, Villaseñor lleva alrededor de 15 años dedicado a la fotografía. Su acercamiento profesional comenzó después de ganar una convocatoria nacional sobre ciudades sustentables, cuyo premio incluía una beca para estudiar arte en la Ciudad de México. Hasta entonces, recuerda, la fotografía había sido principalmente una afición.

Durante su formación conoció a Brenda Islas, fotógrafa que ha trabajado para marcas como Coca-Cola, Pepsi y Bimbo, y cuya orientación lo animó a continuar.

“Ella me dijo: ‘Tienes algo. Sigue explorando el camino’. Y eso hice”, cuenta.

Su primera serie estuvo dedicada a Arandas, sus habitantes y la vida cotidiana del campo. Con esas imágenes se acercó al artista plástico Claudio Limón, quien dirigía el Espacio Moctezuma y aceptó presentar su primera exposición.

Aquella experiencia le permitió profundizar en la fotografía del paisaje agavero, un tema estrechamente ligado a sus orígenes. Posteriormente, participó en exposiciones en el Centro Cultural El Refugio, en Tlaquepaque; en Cafetal 97, y en los camellones de la avenida Chapultepec, tras ser seleccionado en una convocatoria de Cuartoscuro.

Más adelante, una de sus fotografías fue elegida para una muestra conmemorativa de los 200 años de Jalisco en el Museo Cabañas. “Quedé seleccionado entre las 200 imágenes que representarían los dos siglos de historia del estado”, comparte el fotógrafo.

Gerardo Villaseñor. El fotógrafo originario de Los Altos de Jalisco posa en la cantina La Fuente. EL INFORMADOR/A. Navarro
La Fuente, en su papel de promotora cultural, alberga la muestra “Agave y Territorio”. EL INFORMADOR/A. Navarro

Del campo a los pasillos de una cantina

La idea de llevar sus fotografías a La Fuente surgió cuando Villaseñor supo que Guadalajara sería una de las sedes del Mundial de 2026. Acostumbrado a visitar la cantina después de asistir a conciertos de la Orquesta Filarmónica de Jalisco y a funciones de teatro en el Centro Histórico, había observado que sus paredes también albergaban exposiciones temporales.

Fue entonces cuando se acercó a César, hijo de uno de los propietarios, para proponer una muestra dedicada al tequila. Consideraba que, ante la llegada de visitantes internacionales, el paisaje agavero podía ofrecer una mirada a uno de los símbolos culturales de México.

La propuesta llegó a don Rogelio, quien preguntó por su trayectoria. Después de varias conversaciones, y al conocer su participación en una exposición en el Museo Cabañas, aceptó recibir su obra.

Las fotografías fueron seleccionadas y distribuidas en los pasillos de La Fuente, donde permanecieron durante las celebraciones mundialistas. Desde entonces, los clientes pueden encontrarse con imágenes de campos agaveros, jimadores, piñas recién cosechadas y procesos de destilación mientras recorren el establecimiento.

La exposición traza una secuencia que comienza en la tierra y culmina con el tequila. Para Villaseñor, esa estructura responde a uno de los aprendizajes más importantes de su trayectoria.

“Uno de los primeros regaños que me hizo el artista Claudio Limón en la primera exposición que tuve fue: ‘Es que no estás construyendo ninguna narrativa’”, recuerda.

En aquella ocasión, había seleccionado las fotografías que consideraba más atractivas o mejor logradas desde el punto de vista técnico. Su maestro le hizo comprender que una exposición también necesitaba contar una historia.

Por eso, en “Agave y Territorio” buscó representar las distintas etapas de transformación del agave: su crecimiento en el campo, la intervención de los jimadores, la llegada de las piñas a la destilería, su cocción y los procesos que conducen al producto final.

También diseñó una transición cromática entre tonalidades frías y cálidas, aprovechando las condiciones de iluminación de los pasillos de la cantina. Algunas imágenes adoptan una perspectiva abstracta, como las dedicadas a la elaboración del tequila y a la relación entre las fases lunares y la agricultura. Otras recuperan el paisaje de Arandas, el territorio donde comenzó su interés por la fotografía.

“La idea fue crear una narrativa del campo, los procesos, la tierra, la naturaleza, hasta llegar al resultado final, que es el tequila en barrica”, explica.

“La luna y la naturaleza siempre están relacionadas con los procesos agrícolas, pero quise darles un peso particular. En estas otras imágenes está el campo y el jimador. Se muestra cómo trabaja con su coa y cómo se va transformando el agave. También intenté construir una narrativa a través del color”, agrega.

La idea de llevar las fotografías a La Fuente surgió cuando Villaseñor supo que Guadalajara sería una de las sedes del Mundial de 2026. EL INFORMADOR/A. Navarro
Las imágenes que se pueden ver en la muestra hacen referencia a los campos de agave. EL INFORMADOR/A. Navarro

Una galería con historia propia

Aunque varias fotografías se han vendido mediante reimpresiones, Villaseñor conserva especial afecto por las piezas que permanecen en La Fuente, incluidas aquellas que recibieron los baños de cerveza durante los partidos.

“Me gustó la idea de que conservaran algo de su contexto histórico. Recuerdo aquel día: la gente estaba emocionadísima, había mariachis, aventaban cerveza. Las manchas guardan algo de ese recuerdo”, explica.

El fotógrafo incluso considera colocar una pequeña cédula que explique el origen de las marcas, para que los visitantes comprendan que forman parte de la historia reciente de la exposición.

La comercialización de las imágenes tiene, además, un propósito social. Por iniciativa de los propietarios de La Fuente, el diez por ciento de los ingresos se destinará a una donación para una asociación que será definida posteriormente.

Aunque a Villaseñor le gustaría que sus fotografías continuaran en la cantina, considera importante que sus pasillos reciban el trabajo de otros creadores.

“Me parece una gran labor de ellos. Es un lugar muy privilegiado por la zona en la que está y porque además tiene mucha tradición. Que sea un espacio vivo, que mute, y que les den oportunidad a más fotógrafos o artistas”, señala.

Para el fotógrafo, La Fuente ocupa un lugar particular dentro de la vida cultural de Guadalajara. Su cercanía con teatros, museos y otros recintos del Centro Histórico la ha convertido en un punto de reunión para artistas, músicos y espectadores que prolongan ahí sus conversaciones después de una función.

“Siempre te das cuenta de que aquí se reúne parte de la comunidad cultural de Guadalajara. A muchos artistas les gusta venir”, comenta.

Mientras la exposición permanezca en sus pasillos, las imágenes de Villaseñor seguirán contando dos historias a la vez: la del agave que crece en los campos de Los Altos de Jalisco y la de una cantina donde, durante un Mundial, cada gol de México terminó dejando una huella sobre las fotografías.

El fotógrafo invita a quienes aún no han tenido la oportunidad a conocer Los Altos de Jalisco, sus plantaciones, haciendas y Pueblos Mágicos. A descubrir una tierra donde el paisaje se transforma con la luz de la luna, el paso de las horas y el calor del sol; un territorio donde la naturaleza y el trabajo humano se encuentran para dar origen al tequila.

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