Reunión de ministros de Comercio del G-20
En abril de 2012, Puerto Vallarta se convirtió en el epicentro de la agenda económica regional; el encuentro promovió el rechazo al proteccionismo, así como el análisis de las cadenas de valor
Puerto Vallarta recibió, en abril de 2012, la primera reunión de ministros de Comercio del G-20, encuentro convocado por México para analizar la relación entre el intercambio comercial, el crecimiento económico y la generación de empleos. La cita concluyó con un rechazo a las medidas proteccionistas y un llamado a mantener abiertos los mercados, además de buscar nuevas alternativas para avanzar en las negociaciones de la Ronda de Doha, es decir, el ciclo de negociaciones comerciales multilaterales de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
La reunión se realizó los días 19 y 20 de abril, durante la titularidad mexicana de la presidencia del grupo. El encuentro comenzó un día después de que concluyó la edición latinoamericana del Foro Económico Mundial, celebrada del 16 al 18 de abril. Aunque ambos reunieron a representantes gubernamentales y económicos, se trata de eventos diferentes.
Antes de la reunión ministerial, el entonces secretario de Economía del Gobierno federal, Bruno Ferrari, explicó durante el Foro Económico Mundial que los trabajos del G20 estarían divididos en tres sesiones. La agenda propuesta por México se concentraría en las cadenas globales de valor y en la relación del comercio con el crecimiento económico y el empleo.
El encuentro tuvo la participación de ministros y representantes comerciales de las economías integrantes del G-20, así como de representantes de organismos internacionales. El Informador documentó la presencia del ministro de Economía y Turismo de Chile, Pablo Longueira; el ministro de Comercio de Australia, Craig Emerson; el viceministro de Comercio de Colombia, Gabriel Duque; y el entonces director general de la Organización Mundial del Comercio, Pascal Lamy.
Las economías integrantes del G20 representaban en ese momento cerca de 90% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial y alrededor de 80% del comercio internacional. México propuso emplear esa representación para discutir cómo el intercambio de bienes y servicios podía contribuir a recuperar el crecimiento y ampliar las oportunidades laborales.
La reunión se desarrolló ante una desaceleración del comercio mundial. Las previsiones de la OMC estimaban que su crecimiento pasaría de 5%, en 2011, a 3.7% durante 2012, una reducción de 1.3 puntos porcentuales.
Ferrari sostuvo que una mayor integración comercial permitía a las economías especializarse en los sectores donde eran más productivas, mientras los consumidores podían acceder a precios menores y mayores opciones. También afirmó que el incremento del intercambio estaba relacionado con la generación de empleos.
Uno de los asuntos que marcó las declaraciones alrededor del encuentro fue el proteccionismo. Los ministros de Chile, Australia y Colombia coincidieron en que cerrar mercados o imponer restricciones podía afectar la inversión, el crecimiento y la creación de puestos laborales.
Longueira señaló que América Latina necesitaba generar confianza y certeza jurídica para atraer los recursos requeridos para mantener tasas elevadas de crecimiento. Emerson, por su parte, sostuvo que la liberalización comercial no beneficiaba únicamente a las grandes empresas, sino también a los ciudadanos.
Aunque no formó parte de las sesiones, la expropiación de la petrolera YPF, filial de la española Repsol, anunciada por Argentina, marcó algunas de las declaraciones ofrecidas alrededor del encuentro. Ferrari aclaró que los ministros tampoco abordaron una posible expulsión de Argentina del G20.