Jalisco

Así llegó la Virgen de Zapopan a Jalisco; el misterio de caña y miel

Conoce la fascinante historia de cómo una pequeña figura de pasta de caña pacificó una guerra y se convirtió en la patrona indiscutible del estado de Jalisco

Cada 12 de octubre, millones de fieles paralizan Jalisco en la Romería, pero pocos conocen el origen de esta devoción. Descubre cómo una pequeña figura indígena de caña de maíz logró pacificar una guerra sangrienta y transformó para siempre la identidad cultural y espiritual del occidente de México.

El viaje desde Pátzcuaro hasta el Valle de Atemajac

La historia de la Virgen de Zapopan comienza en el siglo XVI, específicamente en el año 1530. Fue en esa época cuando el fraile franciscano Fray Antonio de Segovia llegó a las tierras de la Nueva Galicia, hoy conocidas como Jalisco.

El misionero no viajaba solo; llevaba consigo una pequeña escultura de apenas 34 centímetros de altura. Esta imagen no provenía de Europa, sino que fue elaborada por manos indígenas en las cercanías del lago de Pátzcuaro, en el actual estado de Michoacán.

Para su creación, los artesanos purépechas utilizaron una técnica ancestral muy particular. Amasaron pasta de caña de maíz mezclada con miel de orquídeas, logrando una figura ligera pero sumamente resistente al paso del tiempo.

El propósito inicial de esta pequeña efigie era puramente educativo. Fray Antonio la utilizaba como material pedagógico para facilitar la evangelización de los pueblos originarios en el Valle de Atemajac.

La pacificación en la Guerra del Mixtón

El momento cumbre que consolidó la devoción por esta imagen ocurrió durante la violenta Guerra del Mixtón en 1541. Los indígenas de la región se habían levantado en armas contra los conquistadores españoles, generando un conflicto que parecía no tener fin.

Según los relatos históricos, Fray Antonio de Segovia subió al cerro del Mixtón desarmado, acompañado únicamente por la pequeña escultura mariana. Su intención era dialogar y buscar la paz entre ambos bandos.

La tradición oral cuenta que, al presentarse ante los rebeldes, una luz inusual emanó de la figura. Este suceso asombró a los miles de indígenas presentes, quienes decidieron deponer las armas y renunciar a su dios Xopizintli.

Como muestra de gratitud por esta pacificación, el 8 de diciembre de 1541, el fraile obsequió la imagen a la comunidad indígena recién asentada en el pueblo de Zapopan.

De una ermita de adobe a la Basílica de Zapopan

Tras recibir el invaluable regalo, los habitantes locales construyeron una humilde ermita de adobe y techo de paja para resguardar a la que pronto llamarían "La Pacificadora".

Con el paso de los siglos, la fama de sus milagros creció exponencialmente. En 1695 y 1734, la imagen fue llevada a Guadalajara para combatir graves epidemias e inundaciones, consolidando su título de protectora de la ciudad.

Hoy en día, la figura descansa en la majestuosa Basílica de Zapopan. Su peregrinaje anual, conocido como la Romería, fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2018.

Así, lo que comenzó como una herramienta de evangelización hecha de caña y miel, se convirtió en el símbolo de fe más poderoso del occidente mexicano.

Esta nota fue redactada con ayuda de inteligencia artificial y revisada por un editor

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