SIAPA refuerza rescate de pozos
Proyecta invertir 160 millones de pesos al año para rehabilitar las fuentes subterráneas, ante los problemas en la calidad del agua en la ciudad
Con una inversión de 160 millones de pesos anuales durante la presente administración, el SIAPA pondrá en marcha un programa integral de rehabilitación y modernización de los pozos que abastecen a la Zona Metropolitana de Guadalajara, con el objetivo de fortalecer el suministro de agua potable para cerca de un millón de habitantes.
Los pozos constituyen una fuente estratégica para el abastecimiento de la metrópoli. Actualmente aportan cerca del 20% del agua que consume la ciudad y resultan fundamentales durante temporadas de alta demanda, periodos de sequía o cuando los sistemas superficiales requieren mantenimiento.
El proyecto contempla una videoinspección de cada pozo para evaluar su estado físico. Posteriormente se efectuarán labores de limpieza y pruebas de aforo para determinar su capacidad de extracción y las condiciones óptimas de operación.
Además, el SIAPA sustituirá el equipamiento electromecánico mediante la instalación de bombas de alta eficiencia, rehabilitación de columnas de descarga y accesorios, así como la modernización de tableros eléctricos, sistemas de control y dispositivos de protección.
De acuerdo con el organismo, estas acciones buscan recuperar la capacidad hidráulica de los pozos, afectada con el tiempo por el desgaste de los equipos, la acumulación de sedimentos e incrustaciones minerales y el mayor consumo de energía eléctrica.
Entre los beneficios previstos destacan una mayor seguridad hídrica para la metrópoli, mejor confiabilidad en el servicio, disminución de fallas electromecánicas y menores costos de operación y mantenimiento gracias a la incorporación de tecnología más eficiente.
El programa pretende prolongar la vida útil de la infraestructura existente y reducir la necesidad de perforar nuevos pozos mediante un mejor aprovechamiento de las fuentes subterráneas que ya se encuentran en operación.
Aunque el Lago de Chapala y la Presa Calderón son las principales fuentes de abastecimiento, uno de cada cinco litros que consume la ciudad proviene del subsuelo. El SIAPA opera 196 pozos en Tesistán, Toluquilla, la zona de Mariano Otero y el suroriente de Tonalá.
Sin embargo, especialistas advierten que aún no existe un diagnóstico público integral sobre el estado de los acuíferos, la calidad del agua subterránea y sus niveles de explotación.
Por otra parte, el Registro Público de Derechos del Agua, de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), contabiliza mil 663 concesiones para el aprovechamiento de agua subterránea en la metrópoli, otorgadas a municipios, organismos operadores y otros usuarios en Jalisco.
La Conagua reportó en 2024 que los acuíferos de Atemajac y Toluquilla presentan déficit al extraerse más agua de la que se recarga naturalmente. Sin embargo, especialistas como Marco Ramírez y Guillermo Márquez cuestionan las limitaciones del monitoreo y de la metodología para estimar la disponibilidad del recurso.
Coinciden en que el agua subterránea suele ser de mejor calidad que la superficial porque está menos expuesta a contaminantes. Sin embargo, advierten que su composición cambia con la profundidad y puede contener minerales y metales de origen natural. Por ello, el SIAPA la potabiliza y monitorea de forma permanente para garantizar que cumpla con la normatividad vigente.
Los pozos abastecen una cuarta parte de la metrópoli
Aunque el Lago de Chapala y la Presa Calderón son las principales fuentes de abastecimiento de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG), una parte importante del agua que consumen sus habitantes proviene del subsuelo. Actualmente, uno de cada cinco litros distribuidos en la ciudad se extrae mediante pozos profundos operados por el Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA), además de aprovechamientos concesionados por la Comisión Nacional del Agua (Conagua).
El SIAPA administra 196 pozos profundos, con los que abastece cerca del 24% de su área de cobertura, principalmente en Tesistán, la zona de Mariano Otero y el suroriente de Tonalá. Sin embargo, especialistas advierten que no existe un diagnóstico público integral sobre el estado de estos pozos, la calidad del agua que producen ni el nivel de explotación de los acuíferos que los alimentan.
De acuerdo con el Registro Público de Derechos del Agua (REPDA), de la Conagua, existen mil 663 concesiones para el aprovechamiento de agua subterránea en la metrópoli, otorgadas a municipios, organismos operadores, empresas y desarrollos habitacionales.
Un estudio de la Conagua, publicado en 2024, señala que los acuíferos de Atemajac y Toluquilla presentan déficit, es decir, se extrae más agua de la que se recarga de forma natural. Además, el SIAPA reconoce que la capacidad de extracción de algunos de sus pozos ha disminuido.
Marco Ramírez, especialista en temas hídricos, considera que las cifras oficiales deben analizarse con cautela por la falta de un sistema de monitoreo robusto, lo que dificulta conocer la disponibilidad real del recurso. En el mismo sentido, Guillermo Márquez, integrante del Observatorio Ciudadano del Agua, cuestionó la metodología de la Conagua para estimar la recarga anual de los acuíferos.
Carlos Hernández, especialista en recursos hídricos, explicó que el agua subterránea suele presentar mejores condiciones sanitarias que la superficial, aunque advirtió que una mayor profundidad de extracción puede elevar la concentración de minerales y metales naturales. El SIAPA asegura que el agua de sus pozos cumple con la normatividad vigente mediante procesos de potabilización, cloración y monitoreo permanente.
Cuestionan diagnóstico
Los acuíferos de Toluquilla y Atemajac, sobre los que se asienta gran parte de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG), presentan un déficit hídrico, de acuerdo con la Comisión Nacional del Agua (Conagua). Sin embargo, especialistas consideran que la información oficial tiene limitaciones que dificultan conocer con precisión su estado real.
Guillermo Márquez, integrante del Observatorio Ciudadano del Agua, cuestionó la metodología utilizada por la Conagua para estimar la recarga anual, al señalar que se basa en promedios que no reflejan la variabilidad de las precipitaciones. “Ningún año llueve lo mismo ni se recarga lo mismo; eso genera una distorsión”, afirmó. Añadió que esta situación ha contribuido a privilegiar las fuentes superficiales de abastecimiento, mientras el agua subterránea permanece en segundo plano.
Por su parte, Marco Ramírez señaló que la disponibilidad oficial debe interpretarse con cautela debido a la falta de un sistema de monitoreo continuo. “Están etiquetados como sobreexplotados, pero la disponibilidad oficial no es certera porque no existe un sistema de monitoreo continuo”, indicó.
Por otro lado, Carlos Hernández advirtió que extraer agua de mayores profundidades puede afectar su calidad. “A mayor cantidad de agua que se extrae y a mayor profundidad de bombeo, la calidad del agua puede verse afectada”, explicó.
Déficit en acuíferos
Aunque las lluvias recientes han recuperado el nivel del Lago de Chapala y otras fuentes superficiales, los principales acuíferos que abastecen a la Zona Metropolitana de Guadalajara mantienen un déficit hídrico.
De acuerdo con la Conagua, los acuíferos de Toluquilla, Atemajac y El Arenal presentan un balance negativo, por lo que no es posible otorgar nuevas concesiones de extracción. Toluquilla registra el mayor déficit, con 75.37 millones de metros cúbicos anuales; le siguen Atemajac, con 11.76 millones, y El Arenal, con 8.43 millones.
El agua subterránea aporta alrededor del 22% del suministro de la metrópoli. Especialistas advierten que la sobreexplotación, persistente desde hace dos décadas, exige estrategias de largo plazo para reducir la extracción, favorecer la infiltración de lluvia y garantizar la seguridad hídrica.
CT