¿Qué está pasando con las mujeres en Afganistán?
Las niñas mayores de 12 años tienen impedido asistir a la escuela y las mujeres fueron excluidas de las universidades
De acuerdo con Amnistía Internacional, desde que los talibanes retomaron el poder en Afganistán en agosto de 2021, las mujeres y las niñas enfrentan una de las mayores crisis de derechos humanos del mundo; la organización sostiene que el país se ha transformado en una "cárcel a cielo abierto", donde una red de restricciones limita prácticamente todos los aspectos de la vida femenina.
El organismo internacional señala que, mientras la población afgana intenta hacer frente a una profunda crisis humanitaria, las autoridades continúan cometiendo graves violaciones a los derechos humanos y presuntos crímenes de derecho internacional, especialmente contra mujeres y niñas, en un contexto de impunidad.
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Aunque los talibanes rechazan las acusaciones de discriminación y afirman que sus decisiones se basan en la sharia y en la cultura afgana, Amnistía Internacional advierte que las medidas que inicialmente fueron presentadas como temporales permanecen vigentes y han consolidado un sistema de exclusión y control sobre las mujeres.
Entre las principales restricciones documentadas por la organización destacan:
Prohibición del acceso a la educación. Las niñas mayores de 12 años tienen impedido asistir a la escuela y las mujeres fueron excluidas de las universidades. Lo que comenzó con una estricta segregación por género derivó en la prohibición total de su acceso a la educación superior.
Limitaciones para trabajar. La mayoría de las mujeres fueron expulsadas del mercado laboral. Solo algunas profesionales de la salud pueden desempeñar funciones en determinados hospitales y bajo estrictas condiciones, mientras que las restricciones de movilidad dificultan aún más su acceso al empleo.
Imposición de un estricto código de vestimenta. Las autoridades exigen que las mujeres permanezcan completamente cubiertas en espacios públicos. Quienes incumplen las normas pueden enfrentar castigos como azotes, agresiones físicas o abusos verbales.
Restricciones a la libertad de movimiento. Amnistía Internacional señala que las mujeres no pueden desplazarse sin la compañía de un mahram, es decir, un familiar varón cercano como el padre, el esposo o un hermano, lo que limita su acceso al trabajo, la educación, los servicios de salud y otros espacios públicos.
Prohibición de practicar deporte. La organización documenta que las mujeres fueron excluidas de actividades deportivas y de los espacios destinados al ejercicio físico, afectando su bienestar y sus oportunidades de desarrollo.
Segregación en el transporte público. El organismo indica que las políticas talibanas también imponen una estricta separación entre hombres y mujeres en los medios de transporte, dificultando aún más la movilidad femenina.
Falta de autonomía sobre su vida y su cuerpo. Según Amnistía Internacional, el aumento de los matrimonios forzados y de los matrimonios infantiles está relacionado con la crisis económica, la ausencia de oportunidades educativas y laborales y las presiones ejercidas por los talibanes sobre numerosas familias.
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Eliminación de las mujeres del espacio público. La organización denuncia que las restricciones también buscan invisibilizar a las mujeres mediante la prohibición de mostrar su imagen en fotografías o publicaciones, así como limitaciones para ser vistas desde ventanas o balcones de sus hogares.
Represión contra quienes protestan. Amnistía Internacional afirma que las mujeres que participan en manifestaciones pacíficas han sido víctimas de detenciones, agresiones físicas y otros actos de violencia. A pesar de ello, muchas continúan resistiendo mediante protestas, el arte y otras formas de expresión pacífica.
Cierre de salones de belleza. La organización también documenta el cierre de miles de estos establecimientos, que además de representar una fuente de ingresos para muchas familias, funcionaban como uno de los pocos espacios seguros de reunión y apoyo entre mujeres.
Pese al panorama descrito, Amnistía Internacional destaca que numerosas mujeres afganas y defensoras de derechos humanos, tanto dentro como fuera del país, continúan organizándose para exigir el respeto a sus libertades fundamentales y mantener viva la resistencia frente a las restricciones impuestas por el régimen talibán.
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