Via mentiendi
Frente al “modus operandi” de la delincuencia organizada, el Estado ha generado una especie de “modus mentiendi”, o lo que sería lo mismo, la repetición hasta el cansancio de la misma forma de actuar y de la misma forma de responder, donde lo único creíble es el modelo invariable en que sigue actuando la delincuencia.
Para quienes el pasado martes debieron salir a los “caminos de Michoacán y células que voy pasando”, la experiencia fue tan trágica o casi, como la de Jalisco el pasado 22 de febrero, que tampoco se olvida. Bloqueo simultáneo de carreteras de todo tipo, incendio de vehículos, terrorismo bien orquestado y afectación general de la economía de miles y miles de personas como consecuencia de un intento, al parecer fallido, de capturar a un capo.
El modus de la autoridad no se modifica, tampoco el de la delincuencia, sólo que la delincuencia es creíble y el de la autoridad invariablemente despierta dudas sobre sus móviles, sobre la eficacia de sus acciones, la impotencia de sus reacciones, y los pobres resultados de todo este dramático sainete.
En Jalisco ya por lo menos tenemos simulacros de lo que se debe hacer en el hipotético caso de que los hampones vuelvan a hacer lo que ya hicieron, nada de lo cual ha impedido que en lo que va del año ya vayan quinientas personas desaparecidas, según el Registro Estatal de Personas Desaparecidas, en su mayoría jóvenes, miles de personas sigan pagando piso a los bandidos, y no haya dejado de haber impunes balaceras hasta en las taquerías.
Por su parte, los norteamericanos continúan su escalada de negar visa a políticos, funcionarios y empresarios coludidos, según ellos, con el crimen organizado, además de anunciar de manera claridosa su intención de actuar de manera territorial, nos guste o no nos guste, piense el Gobierno lo que guste de la tan defendida por más que perdida soberanía nacional, algo que ni ha tenido el pueblo mexicano, ni mucho menos su gobierno, pero de la cual gozan cabalmente los cárteles delincuenciales.
¿Tantas son nuestras miserias, que ahora debemos esperar la salvación de Estados Unidos? ¿Una salvación al estilo Venezuela, Irán, o el mar Caribe? ¿O más clásicamente, al estilo Vietnam, Irak, o Afganistán?
Que los cárteles son terroristas, es lo menos que se puede decir, que capturar a los capos de nada ha servido, está a la vista, que llevárselos a Estados Unidos solamente ha significado despojarlos de sus mal habidas fortunas, lo sabemos, que así han logrado información privilegiada, también es cierto, y que actuando así a México solamente le están quedando los muertos, las empresas quebradas, las familias desgarradas, los desaparecidos, la sociedad corrompida, las batallas campales entre las bandas delictivas, y el ridículo global, ni cómo negarlo con todo y la buena imagen que proyectamos en el Mundial.
A todo esto le llaman callejón sin salida, y en ese callejón estamos todos, el gobierno mintiéndose a sí mismo y a los demás, nosotros acostumbrándonos a esta forma de sobrevivir, los jóvenes de las clases medias y pobres alquilándose por una miseria que los hace dejar cualquier tipo de estudio o de preparación para llevar una vida útil, los de las clases altas, en su burbuja de cristal bien protegida por guaruras privados, y todo el tiempo con el boleto en la mano para irse a Europa o Canadá, ¿en qué manos quedará nuestro país en pocos años?