Una visa no “define”, pero sí la marca
Se ha iniciado una persecución, mientras que la reacción es una evasión, pero no hay un final rápido, solo se mantiene la tensión y se alarga el final. La situación que se vive con el asunto de la cancelación de la visa del “Junior” Andrés Manuel López Beltrán -hijo del expresidente López Obrador- es como estar “jugando” el clásico juego de “al gato y al ratón”.
Desde la semana pasada, cuando se conocieron por conducto del mismo protagonista los detalles del “drama”, todo ha sido amagos y reacciones provocadoras -de ambas partes-. Primero, ante una decisión oficial de retirar una visa -por motivos aún desconocidos, aunque sí hay algunas sospechas de los motivos-, vino una infundada carta del “Junior” al presidente Donald Trump, en donde califica la medida como de “carácter político, más bien politiquero y propagandístico, al estilo hitleriano”, considerando que es una forma de presión en contra de quienes “... no se alinean a sus afanes autoritarios, facciosos y a sus corruptelas”, culpando al secretario y al subsecretario de Estado, Marco Rubio y Christopher Landau respectivamente, de quienes dijo “... no es más que una burda y perversa canallada de estos funcionarios y otros halcones”.
La reacción del “Junior” fue más allá de la cancelación de una visa -que “es un privilegio, no un derecho”, como dijo Landau-, fue de “... necesitamos informar, organizarnos ante la inminente embestida a la soberanía nacional por parte de gobiernos extranjeros, en particular de Estados Unidos”. Y la palabra “organizarnos” generó una “embestida nacional” por parte de Morena, que convocó de inmediato a 202 asambleas informativas “en defensa de la soberanía de México”, por lo que sarcásticamente el subsecretario publicó esto en un mensaje: “¿Te está gustando el show? Rellena tu bote de palomitas, te va a encantar la siguiente parte”, aunque horas después envió un mensaje con la intención de que llegara hasta Palacio Nacional, en donde señala que, “No debemos de permitir que los ocasionales episodios de drama político nos distraigan de este punto fundamental”.
Y desde la máxima tribuna nacional, Claudia Sheinbaum, al responder sobre el asunto del “Junior”, se “envolvió” en el nacionalismo- sin venir al caso, porque se trata de un asunto personal-, para decir, “Se necesita también tener convicción en el país, en la soberanía, en reconocerla historia de México”, aunque al referirse más concretamente a la medida en contra del hijo de AMLO, estableció que “... una visa no define a una persona”. Efectivamente, no la “define”, pero sí la marca.
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