Una buena y una mala…
Hay una buena noticia para los ciudadanos que durante meses han recibido agua con más color y sedimentos que un río en temporada de lluvias: el Congreso de Jalisco aprobó descuentos de hasta 80% en el recibo del SIAPA.
Detrás del consenso estuvo la presidenta de la Comisión de Hacienda, Gabriela Cárdenas, quien logró lo que parecía improbable, pues después de fuertes enfrentamientos entre las bancadas de oposición y Movimiento Ciudadano consiguió construir un acuerdo con todas las fuerzas políticas, incluidos los legisladores que habían sostenido las posturas más radicales.
Por fin se pudo observar un ejercicio de operación política que permitió que el interés de los ciudadanos se impusiera sobre la disputa partidista.
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El problema, nos cuentan, es que ahora al organismo le tocará hacer otra clase de milagro, porque el beneficio podría traducirse en una caída de más de 200 millones de pesos anuales en sus ingresos. Y como está en crisis financiera, el chiste se cuenta solo.
En los pasillos del organismo bromean que el agua no será lo único que salga por la tubería, también el presupuesto.
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En más sobre el tema, los diputados de oposición reprochan que el Gobierno de Jalisco presentó el Plan Hídrico sin explicar de dónde saldrá el dinero para obras tan relevantes como el segundo acueducto Chapala-Guadalajara y las ampliaciones de las plantas potabilizadoras de Miravalle, San Gaspar y Tlajomulco. Pero desde el SIAPA cuentan otra historia.
Aseguran que los proyectos ejecutivos siguen en elaboración y que, una vez listos, llegarán al Legislativo con el detalle técnico y financiero bajo el brazo.
Mientras eso ocurre, recomiendan a sus señorías que aprovechen el tiempo para leer el documento que ya recibieron y no lleguen al examen con acordeón. ¡Qué tal!
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¡Paren prensas! En Morena prometen que ahora sí habrá revisión con lupa para todos los aspirantes rumbo al proceso electoral 2026-2027.
La dirigencia nacional asegura que los más de 20 mil candidatos y suplentes pasarán por el filtro de la Comisión de Verificación de Integridad de Candidaturas del INE y, antes de eso, por una evaluación interna y otra con apoyo del gabinete de seguridad.
Hasta ahí todo suena impecable.
Aunque la duda no es si los revisarán. La duda es si algún día conoceremos los resultados de esos exámenes. Porque una cosa es aplicar el control de confianza y otra muy distinta transparentar quién reprobó y por qué.
No vaya a ser que la famosa revisión termine siendo como muchas promesas de campaña: muy exhaustiva... pero con expediente reservado.