Ideas

Ulises volverá

La vida es un viaje, según han escrito innumerables pensadores. Algunos la han descrito como un río; otros, como una narración que se inicia con el nacimiento y concluye con la muerte. Unos más la asemejan a la partitura de un concierto y no pocos, a un encuentro deportivo. Yo la entiendo como un regalo de la Madre Tierra.

¿Dónde se inició la gran aventura de nuestra especie y la de todas aquellas que poblamos este maravilloso planeta? No sé si el principio de todas las cosas es el Big Bang o si hubo algo antes de él. Lo que sí sé es que la vida, la tuya y la mía, se inicia cuando eres concebido y finaliza cuando expiras. En ese tránsito temporal, vamos acumulando recuerdos, objetos, palabras, emociones, amores, enseñanzas, conocimientos, éxitos y fracasos. Algunos acumulan, además, joyas y dinero; otros, la ilusión del poder; y los más, solo el polvo del camino. Pero todos, absolutamente todos, vamos colgando, con el paso de los años, las fotografías de nuestros seres queridos y los testimonios de los momentos gratos e, incluso, de aquellos que nos recuerdan los días aciagos. Sí, la vida está hecha de recuerdos y referencias que, al volver la vista atrás, llenan de sentido los días idos. Los recuerdos, por ser tuyos, íntimamente tuyos, pierden su razón de ser cuando te vas. Se van contigo, y las fotografías, descolgadas, se van decolorando en un baúl; los cuadros cambian de sitio y las obras de arte, si no son conservadas por alguien de la familia, acaban en el Baratillo o en una subasta. Así ha sido y así será.

A quienes pasamos de los cincuenta añitos nos ha tocado vivir en una época sin precedentes. El siglo XX fue maravilloso: revoluciones, guerras, descubrimientos, invenciones, progreso; las ciencias se desarrollaron exponencialmente, lo mismo que las tecnologías. Nunca ha habido más genios, talentos y creadores de arte que en estos tiempos, pero tampoco había existido una distancia tan grande entre los países poderosos y los débiles. ¿Y qué decir de las diferencias entre las personas? La vida adquiere la categoría de trascendente en tanto seamos capaces de transformar en solidaridad, compromiso, ayuda mutua y amor las distancias generadas por la otredad, el odio, la escasez y la indiferencia.

La vida es lo que se hizo e, incluso, lo que se dejó de hacer. Así, llega el tiempo en el que, sin nostalgia, con gratitud y desapego, hay que descolgar los recuerdos, desandar el camino, liberarse del lastre, dejar volar el pasado y reconciliarse en un abrazo. Como en la vieja enseñanza de Penélope, nunca hay que dejar de bordar el lienzo de la esperanza. A pesar de que existan desafíos, desavenencias y tragedias, Ulises volverá. En las nuevas generaciones deberemos encontrar la inspiración para construir un mundo mejor en el que reinen la armonía y la solidaridad. No hay que confundirnos: las voces de las sirenas se seguirán escuchando.

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