Trump corrupto
Imagine, estimado lector, que la Presidenta Claudia Sheinbaum demanda al Servicio de Administración Tributaria por diez mil millones de pesos por haber hecho públicas sus declaraciones de impuestos, y que para llegar a un acuerdo, acepta retirar la demanda a cambio de crear un fondo de mil 800 millones de pesos para gastos de reparación de daños a ciudadanos afectados por los Gobiernos del PAN y del PRI, y además compromete al SAT a no auditar ni revisar sus finanzas y pago de impuestos ni el pasado ni en el futuro. Y todo esto mientras su familia hace negocios abiertamente mientras gobierna e invierten en las empresas de Carlos Slim y los principales ricos de México. Creo que Sheinbaum ya no gobernaría México si algo así ocurriera en el país.
Pues eso es exactamente lo que ocurre ahora en la segunda presidencia de Donald Trump en Estados Unidos, y no pasa nada. Ninguna investigación en su contra aunque 54 por ciento de la población cree que su presidencia es corrupta. En efecto, Donald Trump demandó al Servicio de Impuestos Internos (IRS, por su sigla en inglés) por diez mil millones de dólares (mdd) por supuestamente haber hecho públicas sus declaraciones de impuestos.
A fin de llegar a un arreglo, Trump obligó al IRS a través del fiscal general en funciones, Todd Blanche, quien además fue su abogado personal antes de llegar a la presidencia, a llegar a un acuerdo por el cual se creaba un fondo de mil 800 mdd para reparar daños a ciudadanos afectados durante la presidencia de Joe Biden, entre los que se puede incluir a sus seguidores que atacaron el Congreso de Estados Unidos el 6 de enero de 2021 para tratar de revertir el resultado de la elección que perdió frente a Biden.
Además obligó al IRS a evitar que él o cualquier miembro de su familia fueran investigados fiscalmente en el pasado y en el futuro, lo cual evitó que pagara unos 100 millones de dólares en impuestos que debía de años pasados. Para los especialistas este acuerdo equivale a un auto indulto, decisión jurídica que ningún otro presidente de Estados Unidos se había concedido.
La prensa y los especialistas dicen simple y llanamente que se está ante la presidencia más corrupta de la historia de Estados Unidos. “Nunca antes se había visto un ejemplo de corrupción presidencial como este”, escribió el consejo editorial del diario “The New York Times”.
Según el análisis del consejo publicado el 20 de mayo, la creación del fondo de compensación de mil 800 mdd “es una forma evidente de corrupción, proveniente de un presidente que ha utilizado su cargo para enriquecerse a sí mismo, a su familia y a sus aliados”. Y consideraron que la demanda de Trump contra el ISR “derivó en una negociación absurda, en la que los abogados de una parte defendían al Sr. Trump como ciudadano y los de la otra, al Sr. Trump como presidente”. Es decir, se trató de un claro conflicto de intereses.
Por su parte, Peter Baker, corresponsal en jefe del “The New York Times” en la Casa Blanca, ha escrito varios reportajes sobre este fondo y sobre el cínico enriquecimiento de la familia Trump en esta segunda presidencia del jefe de familia.
Escribió que “el fondo de mil 800 millones de dólares de Trump pone a prueba los límites de la Constitución de EU”, en tanto en un reportaje de hace un año, publicó que “Trump se beneficia económicamente de la presidencia, como ningún otro mandatario de EU”.
En apenas dos años la fortuna de Trump pasó de 2 mil 300 millones de dólares en 2024 a 6 mil 100 mdd este años según cálculos de la revista “Forbes” y con una ganancia de más de mil mdd sólo en el primer año de su segundo mandato.
El cínico enriquecimiento de Trump y su familia es apenas una cara de la presidencia corrupta que encabeza incluso con denuncias de malversación de fondos en obras de decoración como repintar el cuerpo de agua que está frente al monumento a Lincoln en Washington, o su empeño en construir un Salón de Baile en la Casa Blanca con un costo de mil mdd y un Arco del Triunfo en la capital estadounidense con costo de más de 100 mdd.
Trump no es sólo un presidente que ha relanzado el imperialismo, declarado guerras y amenazado con tomar territorios soberanos para volver al colonialismo descarado. También es un personaje abierta y cínicamente corrupto. Este es el personaje que muchos en la oposición quieren que intervenga para que “salve a México”.