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Subsidio barato, subsidio caro

Cada tarjeta Única Al Estilo Jalisco costará al gobierno 5.45 pesos mensuales. Si la meta es que 5 millones de jaliscienses adquieran una tarjeta para recibir el subsidio al transporte público y programas sociales, la empresa Broxel recibirá un pago de hasta 327 millones de pesos (mdp) anuales por su servicio.

Este gasto es adicional a los mil 200 millones de pesos que, al menos este año, subsidiarán la tarifa del transporte público para que cueste 11 pesos en vez de 14 para quienes usen la tarjeta única.

¿Es mucho o es poco?

El costo del pasaje en el metro de la Ciudad de México es de 5 pesos, una de las tarifas más bajas del país, pero implica un subsidio superior a los 19 mil mdp al mes -su costo real es de unos 18 pesos el pasaje-.

Clara Brugada, jefa de gobierno, ha dicho que “este subsidio representa el programa social más grande de la ciudad”.

En el caso de Jalisco, este año invertirá mil 800 mdp en 11 programas sociales. Si sumamos el dinero destinado al subsidio al transporte público, este representa el 40% de la política social en el Estado.

El problema surge al revisar qué recibe la ciudadanía a cambio de entregar este dinero a los transportistas. Porque -y nunca está de más subrayarlo- se trata de recursos públicos que terminan en manos de concesionarios privados sin que medie un compromiso tangible de mejora.

Bastarían cuatro compromisos para dignificar el servicio:

1. Garantizar que funcionan las escaleras eléctricas en el Tren Ligero

2. Cumplir con los horarios ampliados del servicio en la noche

3. Mayor frecuencia de paso de las unidades, sobre todo Peribús, Macrobús y alimentadoras

4. Una sólida política de transbordos gratuitos, por ejemplo, de Macrobús a Tren Ligero

Estas deficiencias asoman claramente en la última Encuesta de Satisfacción a Personas Usuarias del Transporte Público 2025.

Esto a pesar de que es la tercera vez que el Imeplan cambia la metodología y existe un submuestreo de cuestionarios aplicados en rutas convencionales, en donde se trasladan 7 de cada 10 usuarios y que tienen las mayores deficiencias de servicio y calidad.

El pago de millones a una intermediaria como Broxel -hay tarjetas bancarias que cobran cero pesos de comisión si se les da un uso frecuente- y el subsidio al transporte público no puede entregarse bajo la lógica de un cheque en blanco.

Esa es, precisamente, la diferencia entre un subsidio barato y un subsidio caro.

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