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Sheinbaum, “Candil de la calle… ”

La lamentable noticia del fallecimiento de un mexicano, quien estaba bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), y el pronunciamiento que ayer hizo sobre el incidente la presidenta Claudia Sheinbaum, me trajo a la mente el popular refrán “Al que al cielo escupe, en la cara le cae”.

El deceso del migrante de 56 años, identificado como Emiliano Andrade, sucedió entre el 18 y 19 de octubre en las instalaciones migratorias en Río Grande, Texas, y aparentemente -de acuerdo con lo declarado por los familiares del fallecido- fue a consecuencia de no tener acceso a sus medicamentos para la diabetes e hipertensión, lo convierte en el connacional número 18 que pierde la vida estando bajo la protección de las autoridades migratorias durante la actual administración del presidente Donald Trump -desde el 20 de enero de 2025-.

Ayer, Claudia Sheinbaum -desde el “púlpito” de Palacio-, instruyó a que el Canciller Roberto Velasco inicie el proceso de acciones legales en contra del gobierno de Estados Unidos y que se investiguen las circunstancias en como sucedió el deceso y que deslinden responsabilidades, señalando que “Este compatriota fue detenido en junio y la familia, lo que nos dijo, es que sufría de diabetes e hipertensión y, probablemente, no tenía los medicamentos”.

Quiero entender o interpretar que las acciones legales en contra de un gobierno extranjero son bajo el argumento primordial de que “no tenía los medicamentos”, lo que es un elemento grave, ya que un detenido que está bajo proceso judicial debe tener acceso a sus medicinas, porque caso contrario, es atentar en contra de los derechos humanos.

Entonces, bajo el anterior razonamiento, como podemos deducir la situación de millones de mexicanos que de acuerdo a la Constitución -Artículo 4-, “Toda persona tiene derecho a la protección de salud”, y que en la reforma del 2020 determinó que el Estado debe garantizar la extensión progresiva, cuantitativa y cualitativa de lo servicios de salud para ofrecer atención integral y gratuita a quienes no cuenten con seguridad social, que no tienen acceso a los medicamentos que son recetados por sus médicos o la falta de insumos y saturación en clínicas y hospitales del sistema de salud pública que impide que reciban la mínima atención.

Entonces, ¿los millones de afectados por la falta de medicamentos y atención elemental de salud pueden demandar al Estado mexicano por su irresponsabilidad e ineficiencia?

No cabe duda, Sheinbaum, “Candil de la calle, oscuridad de su casa”.

Usted, ¿qué opina?

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