Ideas

Segundo informe, letras B y C

¿Sería posible tener cada año un segundo informe no desde el poder establecido, sino desde la experiencia de la sociedad? ¿Un informe B que trajera como consecuencia una respuesta C?

Que la sociedad evalúe a todas las fuerzas de seguridad y genere planteamientos tales como ¿cuáles han sido las experiencias de los soldados que combaten al narcotráfico? ¿El fenómeno García Luna y similares, es asumido como lo que no se debe hacer, o como lo que se debe hacer cuidándose más? ¿Qué promedio de policías chantajean o se dejan chantajear por los delincuentes? ¿Cómo viven el día con día los familiares de soldados y policías?

Que los hombres de empresa de todos los niveles nos informen si se ha reducido el número de ventanillas a las que se debe acudir para abrir un negocio, si la burocracia sigue pidiendo “estímulos” para agilizar trámites, si tienen los empresarios un voto efectivo en la exigencia de calidad en la seguridad social que pagan para sus empleados, y cuánto dinero invierten en medidas extras para blindar sus empresas de la agresión delictiva.

Que cuanta persona ha debido acudir a la justicia del estado nos informe acerca de la experiencia que ha tenido, de los resultados, de los gastos, de los tiempos perdidos, de su impotencia frente a las carpetas de investigación que se abren y nunca se cierran.

Que los profesionales de las finanzas nos digan su opinión sobre la viabilidad a futuro de las pensiones del IMSS, del ISSSTE y de los programas sociales de gobierno, de manera especial, si estos últimos programas se están financiando con nueva deuda pública, fabricando dinero, o de la carga impositiva.

Que la gente que vive a tenor de la canasta dicha básica comente qué otros productos, incluyendo medicinas, debiera contener para ofrecer una idea más objetiva de su situación económica, considerando que la tal canasta excluye gastos necesarios que acaban por desequilibrarla.

Que las madres buscadoras y toda persona que tiene a un familiar desaparecido elaboren igualmente su informe anual hablando de sus trabajos cotidianos, y de la actitud mostrada por las autoridades que son las que deberían hacer ese trabajo, ya que la existencia misma de estos colectivos es la declaración más elocuente del fracaso del Poder Judicial en esta delicada materia.

Que la sociedad nos dé cuenta de todos los trabajos que el estado ha acometido para tener una comunidad más democrática, más participativa, más movilizada y consciente de sus deberes y derechos.

Que los integrantes del invocado pueblo informemos también de nuestras actitudes y complicidades, de nuestras apatías, de lo que deberíamos hacer y no hacemos, de las tantas veces que hemos corrompido los programas sociales o los hemos bloqueado, del modo en que nos organizamos, entonces sí, para boicotear acciones del estado que sí son positivas y trascendentes.

El informe C sería justamente la respuesta del Gobierno a las inquietudes sociales expuestas en el informe B. Por descontado que ni el informe B ni el C serían necesarios si el informe A sí se hiciera, no desde los escritorios y computadoras de los asesores, amantes de las gráficas, los porcentajes y las cifras alentadoras, sino desde la experiencia real y cotidiana de la sociedad en todos sus niveles, desde lo vivido por los mismos integrantes de los tres poderes, desde el grito desesperado de las familias que han perdido a un miembro porque asumió la peligrosa tarea del periodismo, ya que un informe de gobierno no debe ser una ocasión de lucimiento, sino el reflejo de lo que la comunidad vive y expresa.

armando.gon@univa.mx

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