Se está quedando solo
Muchos no se lo esperaban y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ayer miércoles durante una reunión sobre el estado de la Unión del Parlamento Europeo, anunció que quiere abrir la puerta para que Canadá se convierta en el primer país asociado de la Unión Europea, en un intento por ir más allá de la relación comercial entre Ottawa y Bruselas.
La propuesta llega en el momento en que las tensiones entre Canadá y Estados Unidos se han incrementado debido a la imposición de gravámenes de hasta un 50 por ciento en ciertos sectores y la prohibición anunciada por Donald Trump sobre las importaciones canadienses de lácteos, alcohol y motocicletas, con el antecedente que las diferencias entre Washington y Ottawa han aumentado con la “bromita” de quien despacha desde la oficina Oval, quien ha sugerido -en reiteradas ocasiones-, convertir a Canadá en el estado número 51 de la Unión Americana.
La presidenta de la Unión Europea durante su propuesta fue muy enfática al señalar que “Europa y Canadá creen en la democracia”, aunque sí aclaró, que esta alianza “no es contra nadie (?), sino para fortalecernos mutuamente”. Obvia decir que el comentario de Von der Leyen tenía un destinatario, y es para quien trabaja como presidente en la Casa Blanca.
La relación entre Trump y los aliados europeos no pasa por uno de sus mejores momentos. Donald Trump ha manifestado su permanente descontento y ha dicho que está sopesando seriamente la posibilidad de retirar a los Estados Unidos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), por la falta de apoyo de los países del viejo continente en sus operaciones militares en el conflicto unilateral que inició con Irán.
Y aunque el asociar a un país a la Unión Europea no existe jurídicamente en los estatutos del organismo, pudieran implementarse los protocolos necesarios para implementar la figura de “miembro asociado” y concretarla lo más pronto posible. Lo relevante aquí, es el mensaje desde los países aliados europeos a Washington, de dejarle saber a Trump que Canadá tiene mercado y apoyo del otro lado del continente, ante las frecuentes agresiones comerciales y malos tratos de su vecino del sur.
Trump, quien se está quedando solo -hasta ayer por la tarde-, no había reaccionado a la propuesta, pero lo más probable es que responda, de acuerdo a su estilo, con amenazas y más sanciones comerciales en contra de Canadá y posiblemente también en contra de la Unión Europea.
Usted, ¿qué opina?