Rubén Rocha, el estorbo
Lo primero que quiero desearte en las primeras líneas de esta columna es que ojalá que alguien se aferre a ti como Morena se aferra a sus funcionarios señalados por diversos delitos. Ese sí es amor llevado a otro nivel.
Para ejemplo práctico y muy reciente tenemos al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya. Apenas ayer fue acusado formalmente por Estados Unidos por presuntamente aliarse con el crimen organizado y facilitar sus actividades delictivas, entre ellas el trasiego de droga hacia ese país. Algo leve, pues.
Lo de ayer es apenas un capítulo más de un largo historial que pesa sobre el gobernador de Sinaloa. Lo he dicho ya en reiteradas ocasiones y en diversos espacios: para Morena y para la presidenta Claudia Sheinbaum pesa mucho más tenerlo vigente que mandarlo de vacaciones. No hay absolutamente nada que Rocha Moya pueda aportarle a la 4T a estas alturas de la vida. Pero hay algo que tiene Morena: se obsesiona con que todos sus integrantes son honestos y es capaz de perdonarles cualquier cosa, menos la deslealtad hacia el movimiento.
Yo no sé si las acusaciones de Estados Unidos son ciertas o no; lo que sí sé es que la situación que vive un estado como Sinaloa desde hace más de un año no se explica sin la incompetencia de sus autoridades estatales. Y tiro por viaje, cada vez que Rubén Rocha sale a dar una declaración, queda peor parado. Miren que hay que tener talento para seguir cavando por más hondo que esté el hoyo.
Desde el día en el que el gobernador fue vinculado al caso en el que se dio el asesinato de Héctor Melesio Cuén (sobre el que la fiscalía estatal mintió en un principio) y el posterior secuestro de un capo de la droga (que fue entregado a Estados Unidos, supuestamente por el grupo rival), Morena tuvo que haber considerado la salida amable de la gubernatura de Rocha Moya. Hoy, esa salida amable es prácticamente imposible.
A estas alturas, lo mejor que podrían hacer es inventarle temas de salud para que deje el poder. Quitarse a ese alacrán a como dé lugar. Lo peor que podría hacer la Presidenta Claudia Sheinbaum es salir a defenderlo. Seguramente cuando hable de esto en la mañanera dirá conceptos que ya trae muy estudiados, como el de la soberanía, pero de seguro ella sabe que no puede meter las manos al fuego por un personaje que a todas luces ya es un estorbo para su proyecto.
Y nada más para que le midan: eso es lo que ocurre cuando Morena toma el poder en un Estado. Pobre gente de Sinaloa, sin duda se merecen algo mucho mejor.
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