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Rocha, el novelista del narco

Rubén Rocha escribió en 2013 una novela titulada “El Disimulo. Así nació el narco”.

Narra la historia de Chepederas, un pueblo ficticio de narcotraficantes, inspirado en su natal Badiraguato, Sinaloa, el poblado en donde también nacieron “El Chapo”, “Don Neto”, “El Azul”, Caro Quintero y los hermanos Beltrán Leyva.

El gobernador de Sinaloa con licencia, acusado por Estados Unidos por colaborar con “Los Chapitos” del Cártel de Sinaloa, refiere en el libro: “Estaba claro que los inmejorables niveles de entendimiento con los gobiernos jamás serían suficientes, porque las campañas internacionales antidrogas reducían y complicaban la tarea de los narcos, pero también era claro que, con todo, nunca se suprimiría el narcotráfico, por lo que la clave consistía en aplicar el ingenio, pagar el disimulo, operar en las nuevas circunstancias y más allá de éstas”, refiere un pasaje del libro.

Rocha explica desde la ficción, basado en “hechos reales”, que el narco, como el agua, siempre encuentra su cauce en ambientes corruptos. “Aplicar ingenio” y “pagar el disimulo” son la base de su supervivencia y expansión.

Este diagnóstico recuerda aquel episodio, ahora convertido en video viral, cuando Felipe Calderón, en plena guerra contra el narcotráfico, da una cátedra de “logística” para el trasiego de drogas, inquietante por su nivel de dominio del tema.

Tras más de dos décadas de noticias criminales, el mexicano promedio comprende bien los mecanismos de la narcopolítica. Los antecedentes, desde el ex gobernador Mario Villanueva hasta el alcalde de Tequila, Diego Rivera, han cimentado este criterio.

Para la opinión pública no sólo son creíbles sino inocultables los señalamientos de Estados Unidos contra Rocha y nueve implicados, entre ellos el senador Enrique Inzunza y el alcalde con licencia de Culiacán, Juan de Dios Gámez.

En la acusación de la DEA se describe cómo los funcionarios sinaloenses reciben sobornos, se reúnen con capos, amedrentan, asesinan y arrestan a rivales de la banda opuesta a los intereses criminales que sirven.

Los señalamientos públicos eran demasiados, incluida la carta de Ismael “El Mayo” Zambada que involucra a Rocha en el asesinato de Héctor Melesio Cuén Ojeda, su rival político.

Todo apuntaba al mismo lugar: el narcogobierno.

Rocha teorizó desde la ficción sobre el disimulo como el motor que permite al narco nacer y sobrevivir en la sombra.

Hoy la novela ha terminado; el juicio, apenas comienza.

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