Ideas

¿Quo vadis, México?

A mi mamá, que fue madre y maestra.

El día 7 del mes en curso, el secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, aspirante a gobernador del Estado de Colima, informó que se adelantaría un mes el cierre del ciclo escolar. Las razones que ofreció fueron la celebración del campeonato mundial de futbol y las altas temperaturas que se pronostican para los meses de junio y julio. Acto seguido, la “regente” salió a desmentir las declaraciones del secretario y dijo que “es una propuesta a revisión”. Tres preocupaciones derivadas de estos hechos. 

Primero, que el secretario haya lanzado un globo sonda para medir los riesgos de violencia en las calles de México ante las amenazas expresadas por grupos inconformes (madres buscadoras, maestros y organizaciones independientes) en un escenario en el que están puestos los ojos del mundo. Segundo, que para el gobierno sea más importante un tema incidental como el citado campeonato, que uno sustantivo -dígase la formación de capital humano-. Y finalmente, la falta de coordinación de las más altas autoridades educativas del país. ¿Será que el secretario se manda solo? 

Siendo secretario de Educación y posteriormente presidente, Ernesto Zedillo impulsó una de las más profundas reformas al sistema educativo nacional; comprendía seis ejes rectores: descentralización administrativa, calidad en contenidos, profesionalización y revalorización del magisterio, carrera magisterial, equidad y ampliación de cobertura, evaluación del sistema educativo, y participación social. 

Ante la exigencia de mejorar la calidad y reducir el rezago educativo, se estableció un calendario laboral de 200 días efectivos de clases en un ciclo de 10 meses. No me detendré en más detalles, solo quiero que pongamos atención en la gravedad de decisiones que revelan el poco interés de un gobierno que actúa irresponsablemente, de forma oportunista y ajeno a las necesidades de desarrollo de un país que se va a caer a pedazos si seguimos por la ruta trazada por la llamada 4T y su mesías. Por cierto, en el caso de Jalisco, se tomó una decisión plausible: la conclusión en sus términos del calendario aprobado para el año lectivo.

Japón tiene 240 días de clase al año, Singapur 200, Alemania 208 y Finlandia 190. Sus programas están inspirados y comprometidos con el modelo de ciudadano que requieren para su futuro. Japón pone el acento en la enseñanza de las matemáticas, ciencias, formación moral, idiomas y educación física. Singapur promueve la excelencia académica, idiomas, meritocracia, competitividad global y capital humano e innovación. Alemania prioriza la formación académica, tecnológica, ingenierías y alta especialización, y Finlandia promueve el pensamiento crítico, resolución de problemas, lectura y habilidades transversales. China, como lo podemos imaginar, forma a sus educandos en un ambiente de disciplina extrema, ciencias, matemáticas, idiomas, identidad nacional y una visión del mundo abierta. Mientras tanto, nosotros vivimos atrapados por un pasado que no acabamos de resolver; alentando odios raciales, fomentando la ignorancia y subsidiando la pobreza. Hay que modificar esa inercia.

Somos lo que imaginamos. Construimos a partir de nuestras ideas. La excelencia, el esfuerzo y el mérito son el camino al éxito.

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