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Psicosis posparto y asesinato

Lindsay Clancy está siendo enjuiciada por el asesinato de sus tres hijos. Una tragedia estremecedora. En enero de 2023 estranguló a sus hijos de cinco y tres años, y un bebé de 8 meses; ella se cortó las muñecas y la garganta, después se arrojó del segundo piso de su casa en Massachusetts, EU; sobrevivió y quedó parapléjica. Hoy se le juzga como monstruo y como víctima.

Su juicio, que inició el 20 de julio, ha puesto la luz sobre la salud mental, el posparto y la maternidad. Después del nacimiento de su tercer hijo, Clancy habría advertido que escuchaba voces, que tenía pensamientos suicidas y semanas sin dormir, que se sentía como “zombie”. En el juicio se ha ventilado que varias veces buscó ayuda profesional por ansiedad, depresión, insomnio y agotamiento. Y pese a su deteriorado estado mental, continuaba a cargo del cuidado de sus tres hijos.

La enfermera de 36 años acudió a consultas psiquiátricas, recibió atención en urgencias, tuvo tratamiento ambulatorio, incluso llamó a la línea de prevención del suicidio y en enero de 2023 se hospitalizó voluntariamente. Tras cinco días, fue dada de alta y tuvo una consulta virtual con su psiquiatra, quien consideró que no era necesario volverla a internar. Al día siguiente Clancy asesinó a sus hijos.

En el juicio se ha ventilado que la mujer habría sufrido depresión posparto y psicosis posparto; ambos padecimientos son distintos, y este último se le considera una emergencia psiquiátrica, porque puede incluir delirios, alucinaciones, paranoia, confusión y una disminución extrema de la capacidad para dormir. Sin embargo, la atención médica que recibió fue fragmentada, aislada; la vieron distintos médicos y cada uno le recetó distintas dosis y tratamientos psiquiátricos.

Mientras la defensa de Clancy sostiene que, debido a la psicosis posparto y trastorno bipolar, la mujer perdió contacto con la realidad, sin comprender en ese momento la naturaleza o la gravedad de sus actos, la fiscalía trata de demostrar que, pese a sus problemas de salud mental, actuó deliberadamente. En el juicio se resolverá si le dictan cadena perpetua o la internan en un hospital psiquiátrico.

Alrededor del caso han surgido teorías conspirativas de la responsabilidad del ex marido Patrick Clancy por dejarla sola, a cargo de los tres hijos, sabiendo que tenía problemas de salud mental, que estaba tomando medicamento psiquiátrico y solía entrar en crisis. Hoy está casado y formó una nueva familia.

¿La atención médica adecuada podría haber evitado la tragedia? El debate es delicado. No se trata de justificarla ni mucho menos el asesinato de tres pequeños que fueron víctimas de un crimen terrible. Una madre puede necesitar ayuda y seguir siendo responsable de sus actos, al igual que los psiquiatras y el servicio de salud que debió hacerse cargo de su atención.

Durante el juicio, decenas de mujeres vestidas de rosa se han manifestado frente al tribunal para apoyar a Clancy y exigir mayor atención a la salud mental posparto. Se ha normalizado que ser mamá con un recién nacido es estar cansada, no dormir bien, estar ansiosa, sentirse rebasada, llorar… Pero la maternidad no debería ser una prueba de resistencia. 

Cuidar a una madre también es cuidar a sus hijos.

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